Hoteles de las mil estrellas

Los nueve refugios de Picos de Europa mantienen una actividad frenética hasta el próximo 1 de noviembre | La creación del anillo está logrado llenar y atraer a montañeros de todos los países

Refugio del Collado Jermoso en León. /
Refugio del Collado Jermoso en León.
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Son una mano amiga en la inmensidad y la crudeza de la montaña. A miles de metros y en puntos poco accesibles, los refugieros se convierten en una suerte de 'genio de la lámpara', haciendo las veces de cocineros, psicólogos, enfermeros, electricistas, fontaneros... En ocasiones son, incluso, la diferencia entre la vida y la muerte.

Los cerca de 30 guardianes encargados de velar por el bienestar de quienes se adentran en el corazón de los Picos de Europa y deciden hacer parada, bien para reponer fuerzas con una comida caliente bien para dormir, llevan semanas preparando los nueve refugios existentes en el espacio protegido para su temporada alta, que se prolongará hasta bien entrado el otoño.

Los 'nueve de Picos' ya abrieron sus puertas la pasada Semana Santa, pero fue en junio cuando la actividad regresó a las cumbres, de la mano del buen tiempo. Ahora estos particulares hoteles cerca del cielo están funcionando sin descanso hasta el 1 de noviembre. Y con ellos lo harán sus refugieros, quienes alternan turnos de diez o catorce días para que los montañeros siempre encuentren un plato caliente sobre la mesa o una cama donde reposar.

Por el momento, según indican desde la Asociación de Guardas de los Refugios de Picos de Europa y Cordillera Cantábrica, la temporada comienza con buen pie y gran cantidad de reservas. Un éxito de visitantes que, como todo, no cayó del cielo.

«Llevamos muchos años trabajando en la creación del anillo de Picos y fue todo un acierto, pues no solo nos está dando trabajo a los refugieros y creando nuevos puestos, también a otras empresas y guías de montaña», explica Sergio González, del refugio de Urriellu.

El propio Parque Nacional de los Picos de Europa, indica, está interesado en llevar a cabo una correcta señalización de esta ruta que cada año atrae a miles de montañeros, gran parte de ellos extranjeros.

«Es lo lógico, pues es fundamental intentar minimizar los riesgos de pérdidas y accidente con una correcta señalización, tratando además de que no salgan doscientos senderos, sino unos cuantos principales que permitan conocer el parque en todo su esplendor», apunta el guarda.

Y es que, precisamente, otro de los objetivos a los que más energía destinan los refugieros es a la concienciación de quienes les visitan a la hora de velar por su propia seguridad. «Los Picos están cada vez más concurridos.

Solo por la vega de Urriellu pasan cada año entre 25.000 y 30.000 personas y, por estadística, se producen más accidentes. Nosotros siempre intentamos inculcar prudencia a la gente, pero es cierto que hay cosas que son inevitables», señala Sergio González. Y aprovecha para sacar pecho y presumir de los equipos de rescate asturianos. «Son grupos de elite y debemos valorarlos», asevera.