Fomento vuela las rocas que amenazaban las vías en Pajares para reabrirlas al tráfico

Operarios de Adif volando las rocas.

Los operarios retiraron las piedras, repararon el carril y pasaron la noche montando la catenaria tras el cuarto incidente del año en la rampa

RAMÓN MÚÑIZ
RAMÓN MÚÑIZLeón

Los operarios de electrificación de la empresa pública Adif quedaron en la noche del jueves trabajando a contrarreloj entre las estaciones de Puente de los Fierros y el apeadero de La Frecha. Su misión era reponer la catenaria que fue retirada entre los túneles de Congostinas y Renueva para evitar que el argayo que amenazaba con desplomarse sobre la vía arruinara también el hilo de contacto.

La previsión que manejaban mientras avanzaban con la tarea pasaba por dejar la infraestructura lista para la circulación del primer servicio de pasajeros de la mañana, el Alvia Gijón-Madrid que tiene la salida programa de Sanz Crespo a las 7 horas. Para cubrirse las espaldas, Renfe mantenía anoche activado su plan de transporte alternativo, por si fuera necesario seguir movilizando a los viajeros de las primeras frecuencias en autobús entre Gijón, Oviedo y León.

Finalmente la operación para asegurar la zona exigió de medidas expeditivas. El corrimiento de la ladera comenzó a unos cien metros sobre la ladera por la fragmentación de una formación de calizas carboníferas. Las primeras piedras se precipitaron en la madrugada del lunes, sobre un convoy de mercancías cargado de bobinas que había dejado Arcelor hacia las tres de la noche e iba hacia la rampa de Pajares. La composición tenía unos 300 metros de longitud y la fortuna quiso que los impactos los recibieron los vagones y no la locomotora. Los golpes abollaron una bobina y arruinaron uno de los vagones. En ese primer momento Adif cerró el tráfico ferroviario con la Meseta para apartar las piedras caídas y reponer la catenaria. La incidencia se solventó en unas doce horas, la vía reabrió, pero entre los responsables de su cuidado seguían quedando algunas dudas.

La sospecha cobró forma la mañana del martes, cuando una cuadrilla acudió al lugar y buscó el origen de las piedras desprendidas con ayuda de un dron. La cámara divisó la presencia de dos enormes peñas que también se habían desgajado y amenazaban con terminar de caer. En ese momento circulaba por la zona un tren cargado de carbón y antes habían pasado al menos cinco servicios Alvia, a entre 75 y 85 kilómetros por hora. La orden de suspender el tráfico y arreglar el argayo fue inmediata.

A las 16.30 horas del martes Asturias volvió a quedarse sin tren con la Meseta y la previsión de Adif era solventar la papeleta en unas 48 horas. Fue un cálculo optimista, basado sobre todo en que bastaría alcanzar las zonas de ladera en las que estaban alojadas las mayores rocas y echarlas abajo, con ayudas de gatos hidráulicos. El lugar sin embargo era de complicado acceso. Por seguridad los trabajadores se tenían que mover amarrados a cuerdas, sin opciones de hacer llegar maquinaria pesada. La peña de mayor tamaño tenía una base de más de dos metros de lado y un peso estimado en las quince toneladas. Pese al esfuerzo empleado, la idea no dio el resultado esperado y hubo que tomar medidas más agresivas.

En la mañana de este jueves la cuadrilla alojó una pequeña carga explosiva junto a la roca y la detonó. Luego fueron supervisando toda la zona del corrimiento, descendiendo por la ladera para empujar a mano los trozos de mineral y aplicar un martillo hidráulico con los de mayor tamaño. Fue un trabajo exigente. Consiguieron que kilos y kilos de piedra fueran rodando para terminar a veces sobre la vía, otras en el río merced a los rebotes que sufrían. A media tarde se dio por asegurado el talud y entraron en acción los responsables de la vía. Fueron los responsables de retirar los fragmentos sobre la traza, sanear traviesas y carriles y ceder el testigo a la división de electrificación. Con el refuerzo de una vagoneta con base en Oviedo, caía la noche cuando empezaban a reponer los cerca de 400 metros de catenaria que había sido desmontada al inicio del operativo.

Entraba así en su fase final la solución a la que es la cuarta incidencia en la conexión con la meseta este año. En febrero la nieve cerró la vía seis días, en octubre el temporal añadió la caída de árboles y sumó cinco días más. Anoche, contando con este argayo, iban catorce días sin servicio en lo que va de año.

 

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