Adiós al topillo en León: la Junta actúa en 80 kilómetros de cunetas para destruir sus huras

Visita a los trabajos que se llevn a cabo en las cunetas de Sahagún. / Inés Santos

La institución autonómica exalta el trabajo entre administraciones para luchar contra la especie, en una labor que también fían a la «lucha biológica» de las rapaces que tienen al topillo como presa | El vicepresidente de la Diputación, Matías Llorente, expresa su preocupación por el futuro de la siembra de la colza, ya que el roedor «podría comerse lo sembrado»

Nacho Barrio
NACHO BARRIOSahagún

Bajo la lluvia y con las huras aún recientes, la maquinaria iba limpiando las cunetas en Sahagún. Así hasta llegar a los ochenta kilómetros previstos en la provincia de León con un objetivo claro: acabar con el topillo campesino que llega de Palencia amenazando campos y futuras siembras.

Con esta razón por bandera, el viceconsejero de Desarrollo Rural y Director del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León, Jorge Llorente, se ha trasladado en la mañana del jueves hasta Sahagún para comprobar de primera mano los trabajos que se realizan para acabar con la especie.

Así, ha asegurado ante los medios que las distintas medidas que se están impulsado de forma «integral y coordinada» por las distintas administraciones para frenar los repuntes de la plaga de topillos, están siendo «eficaces» al tiempo que ha insistido en la importancia de la actuación coordinada en la lucha contra estos roedores.

Con el paisaje de Tierra de Campos de fondo, el viceconsejero avanzó que algunas de las actuaciones que se están llevando a cabo buscan frenar el repunte de la población de topillos, ya que se trata de unos roedores que tienen «una gran capacidad de reproducción».

Al respecto, Llorente se ha referido a la autorización de medidas mecánicas en los campos de cultivo para acabar con las huras, lo que está teniendo una «alta efectividad», así como en las bandas de seguridad y vías adyacentes (cunetas), a lo que hay que sumar la propia «lucha biológica» ya que las rapaces, como cernícalos y lechuzas, «son grandes consumidores de estos roedores».

Problema global

El viceconsejero ha señalado que el repunte de la población de topillos «no es un problema agronómico sino global» de ahí la importancia de la actuación «coordinada e integral» de todas las administraciones, lo que ha querido agradecer Jorge Llorente, ya que, según ha precisado «si no se aplican de forma coordinada no serían efectivas».

En este sentido, y ante las críticas vertidas a la CHD, Jorge Llorente ha asegurado que desde «el primer momento» la Confederación ha formado parte del grupo interadministrativo y manifestó «su disposición a colaborar y participar activamente», a lo que ha añadido que el compromiso del organismo de cuenca del Duero «es firme» al igual que el del resto de las administraciones.

También estuvo presente el vicepresidente de la Diputación de León, Matías Llorente, que alabó el trabajo entre administraciones desde la preocupación «porque los topillos también son una amenaza para el futuro y para la siembra de la colza, ya que pueden comerse lo sembrado».