Adif da por resueltas las filtraciones en la Variante y sumará en semanas las nuevas vías

Plataforma en la zona de Campomanes, lista para las vías./J.M. Pardo
Plataforma en la zona de Campomanes, lista para las vías. / J.M. Pardo

La inversión hasta junio se queda en 15,4 millones, un 35% menos que el pasado año | Terminar la obra en 2020 no asegura la apertura ese año

RAM´ON MUÑIZLeón | Gijón

Resueltas las filtraciones de agua al interior de los macrotúneles, encarrilado el deslizamiento de ladera en la zona de Campomanes, y con la plataforma de 49,7 kilómetros por primera vez expedita, la variante de Pajares, la mayor obra pública jamás ejecutada en León, se encuentra en estado de espera. Catorce años después de la colocación de la primera dovela la vegetación cubre parte de sus canaletas y un puñado de obreros avanzan al ralentí.

El cronograma con el que trabaja el Ministerio de Fomento señala que en las próximas semanas debería iniciarse el desembarco final de operarios e ingenieros capaces de culminar esta infraestructura cuyo presupuesto definitivo se calcula sobre los 3.500 millones, se diseñó para la llegada del AVE, recortará en unos 45 minutos el viaje ferroviario entre Asturias y Madrid, pero sigue teniendo una fecha de estreno ignota.

El encargado de reconocer esa incertidumbre fue el asturiano con mayor rango en el ministerio, el secretario general de Infraestructuras José Javier Izquierdo. En su visita a Gijón el pasado martes, eludió dar pronóstico alguno aduciendo que no es lo mismo terminar una obra que estrenarla. «Tenemos que ofrecer fechas ciertas cuando sepamos que las pruebas pueden avanzar», justificó.

Visibilizaba así la letra pequeña de las últimas promesas lanzadas a la región. El anterior ministro, Íñigo de la Serna empeñó su palabra en que «en 2020 circulen trenes en pruebas por la Variante»; no queriendo ser menos, el presidente Pedro Sánchez comprometió, en un comunicado, «la finalización de los túneles del AVE que conectarán Asturias y Madrid en 2020». Pero acabarlos es cosa distinta a abrirlos al público.

Valladolid-León

Baste recordar lo sucedido en la línea de alta velocidad Valladolid-León. La entonces ministra Ana Pastor se subió a un tren de pruebas el 20 de marzo de 2015, indicando que los clientes de Renfe podrían emularla en primavera. Al final los primeros billetes no se pudieron utilizar hasta septiembre, y para una infraestructura que sigue a medias. Los trenes no pueden pasar de los 200 kilómetros por hora y desarrollar la velocidad propia del AVE, pues los ensayos para activar el sistema de control de tráfico ERTMS siguen sin dar resultado.

El sábado se cumplirán tres años desde que Mariano Rajoy inaugurase esa línea, fecha que recuerdan bien los maquinistas de la ruta Asturias-Madrid. El estreno se hizo con un número de conductores habilitados para recorrerla muy justo. Esas prisas de última hora, frecuentes en la historia del AVE, tienen ahora otra resonancia. La investigación judicial abierta sobre el accidente de Angrois, en el que perecieron 80 personas, está en las últimas semanas centrándose en el escaso tiempo que tuvieron los conductores para familiarizarse con la fatal curva.

El aviso de Izquierdo sobre la importancia de la seguridad remite a ello. Cierto que la variante estará equipada con el ERTMS, el sistema de control de tráfico más moderno, y que su longitud representa un tercio de la línea Valladolid-León, pero el hecho de disponer de una vía en 'triple hilo' complica la explotación y las pruebas. De ahí las cautelas.

Queda faena por delante para reducir las incertidumbres y el momento clave se aproxima. Desde el verano pasado Fomento, a través de Adif, ha ido licitando doce contratos, con un precio de salida de 116,3 millones. Algunos han sido ya adjudicados y formalizados. Otros, como el montaje de vías, aguardan desde marzo a que la administración desbloquee los últimos escollos administrativos para pasar del papel al tajo. Todos deben ensamblarse para protagonizar ese empujón final que culmine la infraestructura.

Dos años y medio moderados

En la actualidad hay una decena de adjudicatarios sobre el terreno, pero avanzan con escaso brío. Hasta el 30 de junio la inversión ejecutada en la variante fue de 15,4 millones, lo que supone un 34,8% menos que en el primer semestre de 2017.

El balance alarga hasta los dos años y medio el periodo en el que la inversión dedicada a liquidar unidades de obra está siendo moderada, siempre por debajo del centenar de millones al año. Lejos quedan ejercicios como el de 2008, cuando Fomento inyectó 590,64 millones. Era el tiempo en el que las tuneladoras avanzaban los macrotúneles, lo que, por definición, suponía la fase más cara de la construcción.

A la espera de que ese gran despliegue de otoño reactive los tajos, los escasos trabajadores en el lugar se centran en mantener los túneles, monitorizar la ladera, culminar la barandilla de una galería de escape, y aguardar a los refuerzos.

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