Volanvall pide un voluntariado «reglado» en la perrera de Valladolid para «dignificar» la vida de los animales

Un perro en las instalaciones municipales. /G. Villamil
Un perro en las instalaciones municipales. / G. Villamil

Acuden al centro a diario para procurar la sociabilización de los canes y exigen «transparencia» y «colaboración»

El Norte
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Cerca de una decena de personas forman la Asociación de Voluntariado Animal de Valladolid (Volanvall), que pide al Ayuntamiento que permita un voluntariado «reglado» en el Centro Canino Municipal para «dignificar» la vida de los animales, con la difusión de éstos en redes sociales para facilitar su adopción, la posibilidad de acogida temporal en ciertos casos o la autorización para tener contacto con ellos fuera de sus jaulas y que así puedan «socializar, jugar y recibir cariño».

Aunque los particulares que componen este colectivo de voluntarios empezaron su labor a finales de 2017, se han constituido de forma oficial como asociación recientemente con el propósito de tener «más peso» para ofrecer al Consistorio un servicio cuyo «único objetivo» es mejorar la calidad de vida de los animales que viven en el centro, según ha explicado la coordinadora del grupo, Verónica Ambrós, a Europa Press.

En la actualidad los voluntarios acuden habitualmente a las instalaciones para visitar a los animales que se encuentran en el patio central, «como puede hacer cualquier otro ciudadano», si bien en la anterior legislatura lograron que la Concejalía de Medioambiente y Sostenibilidad, entonces liderada por María Sánchez, les permitiese hacer fotos y vídeos de los perros en adopción para difundirlos a través de una página de Facebook denominada Animales en Perrera.Va.

«En 2018, 52 animales fueron adoptados con la ayuda de la asociación y en lo que va de 2019 llevamos 23», ha precisado Ambrós, para incidir en que su ayuda consiste en la difusión del animal, el asesoramiento a posibles adoptantes para darles información sobre el centro, el acompañar a las instalaciones a algún interesado o, incluso, la organización de «viajes solidarios» para llevar a los animales a las casas «donde serán nuevos miembros de la familia».

También, ha apuntado a que debido a sus «peticiones», con el respaldo de la Asociación Animalista Libera!, durante la pasada legislatura «se consiguió» la creación de un puesto para un veterinario o que ahora los animales salgan esterilizados o con cita para ello -como se recoge en la ordenanza de protección animal-, se duplicó el personal fijo y se organizó el «tiempo de juego» de los perros en los areneros de los que dispone el centro, entre otros.

Entre los cambios logrados por sus «sugerencias», el «más importante» ha sido que en el Programa Adopta del Ayuntamiento se ponga un nombre a todos los animales. «Aunque a mucha gente le parezca una tontería, ahora los animales que son abandonados por sus propietarios y los que son encontrados por la calle tienen un nombre en su ficha y no se denominan desconocido o sin nombre», ha señalado.

Entre sus acciones, también colaboran con pequeñas protectoras, como Almanimal.va, Vayahuellas o Defensa Animal Palentina, quienes al saber que son personas que acuden diariamente al centro y «conocen» a los animales y sus situaciones, les consultan cuáles «necesitan más salir de ahí» para, una vez tengan una casa de acogida, sacarlos y buscar un nuevo hogar.

La asociación también tiene entre sus objetivos el evitar que los animales que han sido adoptados en el centro y que a los pocos días son devueltos «vuelvan a un chenil». «Para un animal es un trauma el pasar de estar en un sitio que conoce a estar rodeado de animales que ladran, están agobiados y no tienen a penas contacto con gente, por lo que cuando salen adoptados necesitan un tiempo de adaptación, les cuesta confiar», ha subrayado Ambrós.

Distintos perfiles

Volanvall ha pedido mantener estos avances y aboga por establecer con el Ayuntamiento un voluntariado «reglado», con unas «pautas a seguir», que permita que los «distintos» perfiles de participantes ayuden a cubrir las «variadas necesidades» del centro y de los animales.

Entre sus propuestas, se encuentran algunas como que los voluntarios formados sobre Perros Potencialmente Peligrosos (PPP) puedan tratarlos, lavar y peinar a los animales o acoger a los canes o gatos en tratamiento médico durante el fin de semana -días en los que el centro está cerrado y sin personal-, como ha ejemplificado Cristina Bedera, precursora de esta iniciativa.

«Tenemos buenas intenciones, no queremos quitar el trabajo a nadie, sino que pretendemos colaborar para mejorar las condiciones de los animales y que se sociabilicen», ha añadido, para precisar que los operarios a veces pueden tener «bastantes» tareas que ejercer durante las horas que pasan en las instalaciones y pedir que éstos «bajen la guardia».

Los voluntarios también reivindican «más transparencia» a la hora de obtener información sobre los animales que se encuentran en la parte de atrás del centro, donde se sitúa el espacio de los gatos y de distintos animales que están en tratamiento, posoperatorios o que no pueden adoptarse por encontrarse en procesos judiciales, entre otros.

En concreto, demandan que se retire el «veto» de poder ver a los felinos y que se les comunique el estado de salud de perros que pasan a esa zona y por los que ellos se «preocupan». «Hace poco pasó esto con una perra llamada Zoe, no la veíamos en el patio central durante un mes y preguntamos por ella, nadie nos dijo nada», ha relatado Ambrós sobre esta can cuyo fallecimiento se confirmó finalmente en el informe mensual de junio que la perrera pública en su web.

De esta manera, Volanvall ha solicitado a la Concejalía de Salud Pública y Seguridad Ciudadana, cuyo responsable es José Antonio Otero, que se establezca la «transparencia» como «seña de identidad» de este servicio que «gestiona vidas» y se luche contra el abandono de animales «que parece impune», de modo que Valladolid sea un «referente» en participación y protección animal con este centro que es «uno de los mejores del país».

«Cada vez más gente se preocupa por estos animales y quiere trabajar por dignificar su vida, pues es responsabilidad de todos, con un voluntario regulado y el establecimiento de una mesa de negociación de protección animal», ha sentenciado Ambrós, al tiempo que ha insistido en la necesidad de contacto y socialización que requieren los perros y gatos de este centro.

Respuesta municipal

Por su parte, el concejal de Salud Pública y Seguridad Ciudadana, José Antonio Otero, ha asegurado que prevé reunirse con este colectivo en el próximo mes, puesto que aún está en un período «de entrada» en el área, para abordar «los mecanismos razonables» para la colaboración con el objetivo de «ayudar a que todo vaya a mejor».

Si bien, el edil ha recalcado que el personal «de primer nivel» del centro tiene a los animales «perfectamente controlados» y garantiza un «buen» funcionamiento del servicio, así como en el Programa Adopta se publica toda la información necesaria. En este sentido, ha ahondado en que cualquier acuerdo de colaboración se realizará siempre que «no se dificulte o altere» la actividad del centro.

«Podemos mejorar pero el servicio es satisfactorio y absolutamente autosuficiente», ha aclarado Otero, para zanjar que cualquier «ayuda» es «estupenda siempre que esté regulada» y reiterar que tras la reunión con la asociación se verán las posibilidades.