Fallos en la receta electrónica obligan a los veraneantes en Castilla y León a estar a expensas de la farmacia

Farmacéutica prepara los medicamentos de una receta electrónica en Villafranca del Bierzo (León)./ICAL
Farmacéutica prepara los medicamentos de una receta electrónica en Villafranca del Bierzo (León). / ICAL

La saturación de la red dificulta tramitar las prescripciones a los pacientes de fuera de la región, a los que se recomienda vuelvan al médico para adquirir sus medicinas

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

«Es surrealista. Es evidente que todo se ha hecho mal, se ha calculado mal y después no solo no se sabe solucionar sino que los parches para paliar sus efectos provocan sonrojo, parecen broma». Son palabras de un farmacéutico, de uno de los muchos afectados sobre todo de la Castilla y León vaciada, de la rural, que se ve obligado «a realizar las cosas de forma irregular e, incluso ilegal, para poder facilitar a los pacientes medicamentos que sabes que necesitan».

La receta electrónica no solo es un avance sino que es cómoda y ventajosa para todas las partes –paciente, médico y oficina de farmacia– y eficiente. Hasta que deja de serlo. La interoperabilidad, es decir, la posibilidad de que un paciente de cualquier punto de España pueda adquirir su fármaco en una comunidad diferente a la que se la ha emitido será, cuando funcione, otro gran hito. Pero este verano ya se anuncia catastrófico. A mediados de marzo la Comunidad de Madrid, que era tras la reciente incorporación de Ceuta y Melilla, la única que faltaba por sumarse en España a este intercambio informático de prescripciones se sumó a la red. El sistema no ha podido con tal volumen, a esa causa apuntan las diferentes fuentes.

Este es el primer verano con la interoperabilidad extendida a todo el territorio nacional, algo importante en estas fechas de vacaciones con grandes desplazamientos también dentro del país. El problema es que el veraneante de otra comunidad cuando llega, por ejemplo, a Castilla y León no puede adquirir su medicación con receta electrónica por fallos de accesibilidad. El sistema se cuelga, hay demasiado tránsito y no funciona.La comunidad está especialmente afectada por esta situación porque son miles los habitantes que trabajan y viven fuera durante el invierno y vuelven a sus pueblos en verano y también los ciudadanos que eligen estas tierras como destino estival de interior. Además, el problema es más acuciante en las zonas rurales, según los perciben los afectados, que lo achacan a peores coberturas de Internet. Las farmacias de los pueblos suponen el 52% de un total de 1.685 que hay en la autonomía.

Y como solución a esta incidencia, tanto desde el Consejo regional de Farmacéuticos como desde Sacyl –y a la espera de que el Ministerio de Sanidad resuelva las incidencias– se indica a los pacientes que acudan a la farmacia en horarios de menor afluencia y les señala, como tales, la primera hora de la mañana y las de la tarde. Esto supone que un usuario del sistema público de otra comunidad que pasa unos días en Castilla y León acude a su oficina y como no pueden dispensarle en ese momento su medicación, el farmacéutico le pide que vuelva a otra hora, « a ver si hay suerte», suele ser el comentario.

El sector

1.685
farmacias, entre oficinas y algunas boticas, atienden el servicio en Castilla y León y, de ellas, el 52% son rurales y el 15% de viabilidad comprometida, es decir, que no son muy rentables.
Por habitante
Más de la mitad de las farmacias abiertas en Castilla y León están ubicadas en núcleos de población de menos de 5.000 habitantes. En el ámbito rural se encuentra una farmacia por cada 726 habitantes, mientras que en las guardia, una presta servicio de urgencia a 3.371 habitantes.

Repite así farmacia, la misma o prueba suerte en otra. Depende de la urgencia que tenga por el fármaco en cuestión y de sus planes para pasar el día. Esto tiene sus dificultades, y no solo de incomodidad, «ahora, como ya llevamos días así tampoco podemos operar por la tarde, ha aumentado la demanda y cada vez está más saturado porque es la hora a las que se ha pedido acudir y hacemos varias cosas poco legales. En primer lugar dispensar fuera de horario comercial, y queda registrado, la receta en busca de menos tráfico;pero esto realmente es ilegal, ya nos han dicho, como haciéndonos un favor, que Sacyl hará la vista gorda con esto y no sancionará. Es decir, que a las diez o doce de la noche te pones a trabajar en ello. Además, requiere tomar los datos del paciente, su teléfono y demás para poder dispensarlo, algo también irregular porque va en contra de al ley de protección de datos. Así, al menos solo lo molestas para que vuelva cuando ya tienes la medicación segura. Todo esto es una mala praxis que te obligan a practicar». Un parche que confiesan varios de los afectados.

Las oficinas de zonas despobladas temen perder los altos ingresos habituales del mes de agosto

La otra opción, cuando el caso sea grave y la medicación urgente es su derivación a un centro de salud. Volver al médico en definitiva para que le haga una receta en papel; pero tiene que dirigirse al facultativo de la nueva zona, «que no puede acceder a su historia clínica porque los sistemas informáticos de las autonomías son incompatibles. El médico de un pueblo de Zamora no puede ver la historia de un enfermo el País Vasco. Eso supone o que le crea y confíe por completo en lo que le cuenta el interesado, sin pruebas ni análisis y acepta que tiene hipercolesterolemia o medicación para la tensión o el corazón o volver a realizarle pruebas. Además, en realidad debería darse de alta como desplazado para poder acceder a todo esto, con la tramitación que todo supone para un mes o menos», coinciden farmacéuticos consultados.

Los médicos por su parte, aunque señalan haber recibido información al respecto verbal, indicándoles sobre todo problemas con los veraneantes provenientes del País Vasco y de Andalucía, por el momento no han percibido importantes problemas.

Desde el 24 de junio

La situación se arrastra desde el pasado día 24 de junio y «lo peor, si no lo arreglan, está por llegar». Explican farmacéuticos de pequeñas localidades de Salamanca, Zamora o Ávila que sus oficinas sobreviven gracias al verano, en particular al mes de agosto que es cuando «aumentan mucho los ingresos con la población que viene de fuera. A veces se triplica y ese mes nos permite resistir todo el año. Con este problema, el paciente lo lee en los medios de comunicación y se trae la medicación en la maleta».

Tanto la Consejería de Sanidad como la organización colegial aseguran que la situación se da en toda España; aunque los afectados aseguran que por ejemplo en Castilla-La Mancha, Galicia o Aragón sus colegas de profesión les aseguran no tener tales problemas.

El presidente del Consejo de Colegios de Farmacéuticos, Carlos Treceño, asegura que hay coordinación entre administraciones y recoge en la circular enviada a los profesionales que «se están realizando gestiones con la Consejería de Sanidad para tratar de minimizar su repercusión» y asegura que se trabaja en buscar soluciones. Algo que también manifiestan Sacyl y el Ministerio de Sanidad. La Junta indica que los mayores problemas se dan con Ávila,Segovia y Burgos por su proximidad con Madrid y el País Vasco.

En cuanto al funcionamiento interno de la receta electrónica, es decir, la prescrita por un médico de la comunidad y adquirida dentro de la misma «es correcto».