Los tesoros tan cercanos

Hay tanta riqueza en nuestro entorno que a veces no nos percatamos de ella. Ni siquiera la valoramos. Solo hay que querer para conocerla

El grupo de amigos ante la fachada sur de San Juan Bautista de Moarves de Ojeda./ J. M. R.
El grupo de amigos ante la fachada sur de San Juan Bautista de Moarves de Ojeda. / J. M. R.
Fidela Mañoso Largo
FIDELA MAÑOSO LARGOValladolid

Viajar con amigos y llevar un programa de ruta diseñado con tiempo y mimo es un aliciente. Y si el destino es conocer y disfrutar de la riqueza cultural y patrimonial que tenemos tan próxima como es el románico palentino... el binomio no puede ser más perfecto. Es la cuadratura del círculo. En la provincia de Palencia se concentra el mayor número de monumentos románicos de Europa y se necesitarían muchos días para ahondar en cada uno de ellos.

Hay tanta historia entre sus sobrios muros y su entorno que resulta difícil hablar de todos ellos. Por eso, optamos por una de las múltiples rutas para disfrutar de un largo fin de semana. El punto de partida fue Frómista, donde se encuentra 'la diosa de las iglesias románicas palentinas': el templo de San Martín de Tours. Sorprende la perfección de sus formas, sus volúmenes, su magnífica construcción, su belleza arquitectónica y su riqueza ornamental. Eso sí, la ayuda de una guía contratada ayudó a profundizar en las simbologías y en la historia.

En dirección a Herrera de Pisuerga, Prádanos y San Pedro de Ojeda llegamos a Moarves de Ojeda, a orillas del río Burejo, donde visitamos su iglesia parroquial dedicada a San Juan Bautista, a la misma orilla de la carretera comarcal que conduce a Cervera de Pisuerga. La verdadera seña de identidad de este templo es su fachada sur, compuesta por una portada coronada por un soberbio apostolado. Y por supuesto recorrer la comarca natural de La Ojeda, un territorio de transición entre Tierra de Campos y la Cordillera Cantábrica.

En Salinas de Pisuerga estaba el descanso hotelero, porque desde allí, al día siguiente, partimos hacia Aguilar de Campoo, cuyo casco histórico merece la pena, así como la visita, también con guía, a Santa Cecilia, en ese momento uno de los dos templos convertido en sede de Las Edades del Hombre; la segunda estaba en la colegiata de San Miguel. Bajo el título 'Mons Dei', la exposición que acogieron, entre mayo y noviembre de 2018, profundizaba en el rico significado de la montaña dentro de la tradición simbólica cristiana y de la extensa historia religiosa de la humanidad.

Y de Aguilar, por la antigua carretera de Santander, a Cabria para comer y reponer fuerzas, y continuar por Quintanilla de las Torres; visitar la iglesia de Santiago Apóstol, en Cezura; la iglesia rupestre de los Santos Justo y Pastor, en Olleros, una cueva convertida en templo; la iglesia de San Pedro, en Becerril del Carpio; y concluir la jornada en Santa María de Mave, donde se encuentra el monasterio benedictino del mismo nombre, y se puede cenar en el hotel colindante al convento.

Vuelta a Aguilar y salida por el sur del pantano visitando el barrio de Santa María, la ermita de la Virgen del Llano, el embalse y la playa, para regresar cruzando la presa. La visita continuó por el Monasterio de Santa María la Real, la Cueva de los Franceses y el Mirador de Valcabado, para concluir el viaje en el monasterio de San Andrés de Arroyo, enorme de dimensiones y con pocas y ancianas monjitas de moradoras que elaboran exquisitos dulces, que, por supuesto, compramos.