Suárez-Quiñones ante las críticas de la oposición: «Dejen este rollo y colaboren con la Consejería»

El consejero de Fomento, Juan Carlos Suárez Quiñones, en el Pleno. /Miriam Chacón
El consejero de Fomento, Juan Carlos Suárez Quiñones, en el Pleno. / Miriam Chacón

Podemos pide al consejero que «vuelva a la realidad» y le propone introducir protocolos de integridad y publicar su agenda institucional

ICAL

El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, aseguró hoy tras escuchar las críticas de la oposición parlamentaria en el pleno de las Cortes sobre su actuación en relación a la Operación Enredadera que había llegado el momento de «dejarse de paños calientes». «Dejen este rollo y colaboren con la Consejería», replicó al procurador de Podemos Carlos Chávez.

En ese sentido, el titular de Fomento pidió a la oposición que dejaran de buscar algo «irregular» en la actuación de la Junta ya que consideró que han adoptado un «mantra» pensando en que encontrarían algo, sobre la cesión de un contrato de obras de una carretera de León, y como no lo hay, tratan de confundir y enfangar.

Suárez-Quiñones recalcó que actuó con una «justicia impecable», con transparencia y de forma ética porque recalcó que estaba «obligado» a actuar al verse paralizada la obra y añadió que recurrió a una figura «estable» de la Ley de Contratos, como es la cesión de un contrato, cuando la adjudicataria entra en concurso de acreedores. «No hay favoritismo», añadió.

Sin embargo, el parlamentario de Podemos criticó su expresión «La administración soy yo», que consideró autoritaria y propia de otro tiempo, ya que señaló que ahora no se toleran. Asimismo, propuso introducir protocolos de integridad, basados en códigos de confianza de las empresas y la administración, publicar su agenda institucional o aplicar cláusulas en los contratos que premien a las empresas que utilicen criterios que eviten prácticas corruptas. Finalmente, lo animó a «volver a la realidad», para que no le ocurriera como a Luis XVI, cuando apuntó frente a la toma de la Bastilla que no había nada «reseñable».

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