Siete de cada diez camareras de piso de Castilla y León alivian los síntomas de la carga de trabajo con fármacos

Rueda de prensa de Comisiones Obreras. /El Norte
Rueda de prensa de Comisiones Obreras. / El Norte

El consumo de hipnosedantes aumentó en los últimos años en el sector hostelero y lo hace de manera más pronunciada a las mujeres

ÁLVARO GÓMEZValladolid

El 71% de las camareras de piso usa fármacos y psicofármacos para paliar los síntomas que genera la carga de trabajo. Además, más del 70% asegura tener dolores en cuatro o más partes de su cuerpo, lo que propicia el abuso de los medicamentos. La causa según el secretario general de la Federación de Servicios de Castilla y León, Marcos Gutiérrez, son las condiciones de las empleadas que «obligan a abusar de medicamentos para paliar la carga de trabajo». En el sindicato denuncian que, mientras el turismo en la región va de récord en récord durante los últimos años, las condiciones laborales empeoran e incrementa la intensidad en los ritmos de trabajo, lo que produce la aparición de patologías físicas y psicológicas.

Así, a pesar del descenso en el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas ilegales, el secretario de Salud Laboral del sindicato, José Rodríguez, alerta del aumento en hipnosedantes. Basándose en los últimos datos del Plan Nacional de Drogas, Rodríguez explica que se ha pasado del 5,1% al 7,2% de consumidores, con un crecimiento mayor en la hostelería (8,2%) y que afecta sobre todo a las mujeres, pues el 12% de las empleadas del sector usa hipnosedantes. Además, CCOO ha realizado un estudio cualitativo mediante entrevistas y grupos de discusión con el sector de las camareras de piso, un oficio que afirman que está prácticamente feminizado en su totalidad, que corrobora los datos y «confirma una realidad con cargas de trabajo excesivas» y «ritmos de trabajo cercanos a lo poco aconsejable». El uso de fármacos produce según el secretario de Salud Laboral el quebranto del sueño y tensiones en las relaciones tanto laborales como familiares.

Por ello, el sindicato ha puesto en marcha una campaña de sensibilización con las empleadas para que fijen la atención en las contraindicaciones y los efectos secundarios del abuso de estos medicamentos. Estas sustancias aditivas pueden generar efectos rebote, tolerancia, la aparición de otros síntomas como los gastrointestinales e incluso la dependencia. En CCOO aconsejan a las trabajadoras que nunca se mediquen sin prescripción y sin seguimiento médico. «La campaña de sensibilización es para alertar que el consumo excesivo de fármacos no resuelve los problemas, solo los síntomas», explica José Rodríguez.

En cuanto a los avances con las administraciones, Marcos Gutiérrez indica que se ha constituido una mesa por la calidad del empleo en la que se han establecido una serie de patologías como enfermedades profesionales. Son las dolencias en la mano y muñeca como el síndrome del túnel carpiano, la tenosinovitis de Quervain o el dedo en resorte; en el codo como la epicondilitis y la epitrocleitis, o en el hombro como la bursitis. Además, asegura que trabajan para incluir otras dolencias como las cervicalgias, dorsalgias y hernias discales. De esta manera, al considerarse enfermedades profesionales, mejora la prestación económica durante las bajas y facilita prestaciones para las incapacidades permanentes.

Por su parte, el coordinador federal de Hostelería y Turismo de CCOO, Gonzalo Fuentes, considera que la inversión para modernizar los hoteles «es perfecta, pero esas mejoras no llegan a los trabajadores». En este sentido, ha detallado que las camareras de piso ahora tienen que limpiar baños de metacrilato, que requieren más dificultad, terrazas con más cristales, camas más grandes y, en definitiva, más trabajo. «Reformas destinadas a los turistas y no a los trabajadores», añade. «El incremento del turismo no se corresponde con el del empleo. Creamos poco empleo y además es precario», denuncia Fuentes. En este sentido ha criticado las condiciones contractuales, pues indica que el 38% de los empleos en hostelería son a tiempo parcial, aunque se trabaja más horas de las estipuladas.