Retiran 4.200 kilos de basura del piso de Palencia en el que murió un hombre con síndrome de Diógenes

Basura acumulada en las habitaciones de la vivienda antes de que el propietario y sus familiares procedieran a su limpieza. / El Norte

El propietario ha limpiado la vivienda con ayuda de seis familiares durante «cuatro intensos días»

Marco Alonso
MARCO ALONSO

«Hemos encontrado de todo. Jamones podridos y desechos, montañas de basura en cada habitación, cucarachas, arañas... Un asco». De esta forma relataba Juan Carlos Martín la basura que ha tenido que sacar de su piso, en el que el pasado mes de abril falleció su inquilino, con síndrome de Diógenes.

El propietario y seis familiares más se han afanado en la limpieza durante «cuatro intensos días» para que la casa recuperara un estado de salubridad adecuado. Casi dos meses han pasado desde que este hombre falleció y los residentes en la novena planta del número 12 de la calle Don Pelayo pueden respirar por fin tranquilos. «Ahora entras y no necesitas mascarilla. El olor sigue en el ambiente, pero creemos que se marchará con el tiempo», afirma uno de los vecinos, quien asegura que las instituciones tenían constancia de la situación mucho antes del fallecimiento del inquilino. «Me acerqué una vez a Sanidad y les comenté el caso. Lo primero que me pidieron fue el nombre, pero yo quería hacer una denuncia anónima porque no quería problemas y no me hicieron caso. Hasta que no se murió el hombre, parece que no sabían nada», añade.

Basura acumulada en las habitaciones de la vivienda antes de que el propietario y sus familiares procedieran a su limpieza.
Basura acumulada en las habitaciones de la vivienda antes de que el propietario y sus familiares procedieran a su limpieza.

El fallecido vivía en el inmueble junto a su mujer y a su hija, «de unos cuatro o cinco años», pero la limpieza no ha corrido a cargo de las personas que han generado esta suciedad, sino del propietario del inmueble, que llegó a pensar que el Ayuntamiento le ayudaría en las labores de desinfección después de que el concejal de Servicios Sociales, en el momento del fallecimiento del inquilino, asegurase que el Consistorio llevaría a cabo la desinfección. «Tal y cómo están ahora las cosas, vamos a dar la orden para que ese piso se limpie por completo y se retire toda la basura que está acumulada. La salubridad de todo el edificio debe ser prioritaria», aseguraba el concejal de Servicios Sociales el 31 de marzo, pero esa frase fue tachada de «falsa» por el propietario. «Todo lo que dijo fue para quedar bien», asegura Juan Carlos Martín, que recibió un email de respuesta por parte del Ayuntamiento en el que el concejal afirmaba lo siguiente: «lo que yo explico a los medios de comunicación es que el interés general es la salubridad de los vecinos del inmueble, por lo que no deben de tener ninguna preocupación ya que o bien se procede por parte del inquilino/propietario o posteriormente lo realizará la Administración, en ningún momento indico que ese procedimiento va a ser gratuito. Lo que indico es que prevalece el interés general», explica el ya exconcejal Luis Ángel Pérez Sotelo en su escrito.

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Sin pagar la hipoteca

Esa gratuidad que el propietario esperaba conseguir por el servicio de limpieza tiene como motivo principal su situación de necesidad, causada precisamente por el impago del alquiler por parte del inquilino. «Me debía más o menos dos años», asevera este palentino, que se vio obligado a dejar de vivir en ese piso y ponerlo en alquiler para emprender una nueva vida. «Cuando empezó la crisis, en 2009, nos tuvimos que ir de aquí a buscar trabajo fuera, después de haber estado arreglando el piso», recuerda Juan Carlos, que cuando se marchó pensó que podría hacer frente a la hipoteca que le quedaba por pagar en Palencia con lo que le abonara el inquilino, pero sus cuentas se fueron al traste con los impagos. «Estoy pagando alquiler en Tarragona y en Palencia, la hipoteca. Hace ocho meses he tenido que dejar de pagar las letras de la hipoteca porque ya no podía asumir más gastos. Igual hasta me quitan el piso», reconoce.

Basura acumulada en las habitaciones de la vivienda antes de que el propietario y sus familiares procedieran a su limpieza.
Basura acumulada en las habitaciones de la vivienda antes de que el propietario y sus familiares procedieran a su limpieza.

El problema para los vecinos ha terminado, pero aún continúa para Juan Carlos, que ha tenido incluso que tirar las puertas de su casa, que estaban podridas por la parte inferior. Ahora necesitará pintar y reamueblar la vivienda si pretende alquilarla de nuevo y recibir esos ingresos tan necesarios para su familia, ya que que él está en paro y su mujer solo trabaja a tiempo parcial. «Llevamos unos 1.500 euros de gastos y lo que queda», reitera este vecino, que asegura que esta situación le ha sobrepasado. «Ahora mismo no sé ni lo que voy a hacer con el piso. Solo tengo deudas con él. Todo lo que me ha dejado este muchacho a deber es una barbaridad, además de la comunidad y el gas. Todo tiene que correr de mi cuenta», proclama poco antes de señalar que no cree que pueda cobrar nunca el dinero que se le adeuda. «El abogado me ha dicho que seguramente se declaren insolventes», concluye.

Fue necesaria la contratación de cinco contenedores de obra

Hasta cinco contenedores de obra fueron necesarios para retirar el volumen de basura generada en la vivienda de la novena planta del número 12 de la calle Don Pelayo. La empresa Reciclaje y Medio Ambiente de Husillos se encargó de llevar los contenedores, en los que se recogieron 4.200 kilos de basura, que ahora se gestionarán para su reciclaje.

Desde la empresa de recogida aseguran que lo poco que se podrá reutilizar de la basura que ha llegado a sus instalaciones proveniente de esta vivienda –carritos de bebé, carros de la compra, colchones, restos de alimentos y demás enseres– serán los muebles, que una empresa maderera recogerá para triturarlos y convertirlos en tableros de aglomerado, combustible para plantas de biomasa o compost.

El precio por el alquiler de un contenedor es de unos 200 euros, por lo que el desembolso necesario por este servicio es de unos 1.000 euros, un dinero casi inasumible por el propietario, que está en paro y se ha visto obligado a dejar de pagar la hipoteca porque su inquilino, ahora fallecido, le adeuda unos dos años de alquiler.