Los regantes del Adaja tienen la campaña en el aire y apelan a la declaración de sequía

Estado en el que se encuentra el embalse de las Cogotas. /
Estado en el que se encuentra el embalse de las Cogotas.

Las lluvias de los últimos días han llenado los embalses de León o Soria, pero no Las Cogotas

S. G. R.

Las lluvias de las últimas semanas, nieve incluso en algunos puntos, siguen sin garantizar la campaña de riego a los agricultores del Adaja que ven como el embalse del que dependen, Las Cogotas (Ávila), no sube de nivel. Es más, según el último parte de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), solo en el embalse abulense la salida media de agua es superior a la entrada. «Durante los días de Semana Santa cayeron en un pueblo 10 litros, en el de al lado cuatro y eso no es llover, el río ha cogido algo pero el embalse, nada», comenta Juan José Rodríguez, presidente de la comunidad de regantes Río Adaja.

A pesar de que la campaña de riego arrancó oficialmente hace casi un mes, el 1 de abril, la Confederación les autorizó a empezar el pasado 20 de marzo con una dotación de 2.000 metros cúbicos por hectárea «pero a día de hoy, según nuestras cuentas, no son más de 1.750 metros y eso da para una tercera parte de la superficie», se queja Rodríguez que cifra en 7.396 hectáreas la suma total de la superficie sembrada en esta comunidad asentada en Nava de Arévalo (Ávila). «Regamos lo menos que podemos porque la dotación es escasa; a los que han sembrado remolacha se les han helado y las han resembrado, en algunos casos, hasta tres veces, así que es un desastre», lamenta. Pero esto no es todo. «Nosotros, como sabemos lo que hay, no hemos regado los cereales prácticamente nada y habrá muchas zonas regables que no tendrán ni siega porque el agua se está conservando para las cebollas, la remolacha o las patatas. Casi todos los agricultores tienen compromisos que deben que cumplir, contratos, y prefieren ahorrar agua del cereal».

Con este panorama, Rodríguez advierte de que ya se han planteado que la administración vaya pensando en declarar la situación de sequía. «Lamentablemente, no entendemos cómo no se declara la situación de sequía, no sé qué es lo que tiene que suceder», se pregunta. En el caso de que así fuera, de que se reconociera como zona de sequía, la administración «soltaría menos agua por el río, porque el caudal ecológico se reduce a la mitad». Además, confían en que eliminaran el canon que ronda los 90 euros por hectárea y que en las ocasiones en las que se decreta sequía, el Ministerio absuelve a los agricultores del pago. «De otra forma, además de no poder regar, vamos a tener que pagar», augura el presidente de la comunidad de regantes. «Si se llenara, no nos importa pagar, pero a las alturas que estamos que no lo vayan pensando... y menos que diga la presidenta (de la CHD, Cristina Danés de Castro) que no hay problemas».

En el caso del Bajo Duero, a pesar de que la campaña continúa sin ser totalmente normal, la situación ha mejorado y los 4.000 o 4.500 metros cúbicos que se garantizaban hace algo más de un mes, ya son 5.000 metros cúbicos «y si fuera una primavera normal, podríamos llegar alrededor de los 6.000», asegura Pedro Pablo Ballesteros, presidente del Canal de Toro.Ballesteros se muestra crítico con la CHD, «esta nueva decisión avala que la que se tomó en la reunión de marzo fue muy conservadora y no se quiso hacer números más reales». Es un fiel defensor de que si un sistema no tiene suficiente dotación «hay que pedírselo a otras juntas que supuestamente están bien» y de hecho advierte de que «en esa lucha vamos a seguir». Aún así, reconoce que «no es lo mismo afrontar la campaña con 4.000 metros cúbicos que con 5.000, pero aún así, solicitamos que se hagan mejor los números porque este año mucha gente ha reventado los cereales por no regarles, veía que no tenía para cultivos de verano y hay gente que tiene remolacha y debe cumplir con el PDR». Por último, concreta que el agua de los últimos días «no ha evitado ningún riego y en algunas zonas con las tormentas, hasta ha perjudicado».

Más agua donde más hay

El último parte de la CHD recoge un incremento de 62 hectómetros cúbicos en una semana lo que sitúa al conjunto de la Cuenca en el 81,9% de su capacidad. El jefe del área de Explotación, José Antonio Ruiz, aclara que «se ha ganado nivel en los embalses pero se concentra en León y en el Carrión; no ha llegado prácticamente al Pisuerga, sí a Cuerda del Pozo o Santa Teresa». El responsable del organismo de Cuenca identifica el Adaja como el lugar que presenta más problemas pues «la situación ha variado poco, ha tenido consumo y no ha bajado pero tampoco ha subido, probablemente ni de lejos se pueda garantizar una campaña normal».

Explica que «la primavera es la que nos marca el futuro» pero insiste en que «es el agricultor el que decide» haciendo así referencia a los cultivos que programa o el uso que hace del agua. En cualquier caso, nada se da por cerrado y está previsto que en torno al 7 de mayo, representantes de la CHD y de las comunidades vuelvan a reunirse para evaluar la situación y si fuera posible, aumentar las dotaciones iniciales en el Adaja y Bajo Duero.

El alivio en el cereal se vive de forma desigual

Las lluvias de los últimos días han supuesto un auténtico alivio para el cereal de secano aunque como siempre, con matices según la zona. «Con carácter general hay buen campo y las perspectivas son buenas», reconocía el presidente de Asaja, Donaciano Dujo, quien explica que «ha salido pasto casi generalizado y quizá donde menos haya llovido sea donde más lo necesitan, en zonas de Tierra de Campos de Valladolid y Zamora». El deseo de Dujo es que siga lloviendo «de manera generalizada y de forma abundante», al tiempo que profundiza un poco más en la situación. «Hay dos clases de cereal: el que se sembró en octubre y el de noviembre, sobre todo trigo, centeno y avena en barbechos o girasoles y ese tiene un desarrollo normal. Luego está el que se sembró a primeros de año, cebada principalmente, que se tenía que haber sembrado en noviembre y está más retrasado y que lo estaría pasando ya muy mal si no hubiera sido por este agua; así, va tirando».

Aurelio González, coordinador de la Alianza UPA-COAG, tampoco niega la evidencia de que este agua «algo sí que ha ayudado pero hay parcelas de cebada que ya tenían mala solución». Sitúa esas hectáreas en las zonas de Madrigal, en Ávila, en la Guareña, el Bajo Duero o Tierra de Campos, especialmente al sur de Valladolid. «Hay zonas en las que han caído 10 litros escasos», justifica, «vamos a necesitar que esta semana vuelva a llover aunque es verdad que hay terrenos donde sí que ha arreglado bastante porque han caído hasta 30 litros».

En opinión del coordinador de UCCL, Jesús Manuel González Palacín, las lluvias registradas «han venido muy bien con la salvedad de que en alguna zona ha sido granizo pero ahora mismo el daño es relativo». Coincide con el resto de compañeros en que «se necesita más que los 10 litros que han caído en algunas comarcas, pero menos es nada» aunque sobre todo «para los pastos sigue siendo insuficiente».