El Procurador del Común pide agilizar el traslado de fallecidos en otras comunidades

Coches fúnebres durante el traslado al cementerio./A. Quintero
Coches fúnebres durante el traslado al cementerio. / A. Quintero

Insta a la Junta a firmar convenios con otras autonomías para acabar con la prohibición de trasladar el cadáver en las 24 horas siguientes a la muerte

S. E.

El Procurador del Común, Tomás Quintana, acaba de hacer pública una resolución en la que insta a la Junta de Castilla y León a llegar a acuerdos con comunidades vecinas para agilizar el traslado de fallecidos. Responde el Defensor del Pueblo autonómico a una queja presentada por allegados de un ciudadano que murió en la provincia de Toledo, pero que iba a ser enterrado en Ávila y que se vieron obligados a esperar en la localidad donde tuvo lugar el fallecimiento 24 horas, con lo que conlleva de desgaste emocional y costes económicos. Ocurre con Castilla-La Mancha y con Madrid, por ejemplo.

Quintana reconoce que esta situación no es algo excepcional. Hay casos comunes de hospitalización en otra comunidad que por desgracia finalizan con la muerte del paciente o de accidentes en los que las familias afrontan una larga espera para el traslado del cuerpo «en una localidad ajena y absolutamente desubicados hasta que se autoriza el mismo». A esto se suman las «eventuales presiones» para gestionar ese traslado de las funerarias situadas en el lugar de la defunción en detrimento de otras del entorno de la familia y de más confianza.

No solamente el tiempo de espera, también las condiciones de los traslados son diferentes, puesto que no se consideran una «conducción inicial» y es obligatorio que el féretro utilizado garantice un sistema hermético de cierre, además de necesitar autorización expresa en lugar de una comunicación. Eso añade un coste económico al emocional.

El Procurador del Común llama la atención sobre el hecho de que el enterramiento deba hacerse por ley entre las 24 y las 48 horas del fallecimiento, por lo que la demora en el traslado del cuerpo lleva, en muchas ocasiones, a que se dirijan casi directamente al cementerio con una despedida breve por parte de los allegados que no han podido acompañar a la familia.

Tomás Quintana pide a la Junta que insista en mejorar la coordinación en las normas de policía sanitaria y mortuoria en todo el territorio nacional para reducir los tiempos de espera para el traslado de cadáveres hasta el lugar el velatorio y posterior inhumación. Constata que esa situación se debe más a diferencias normativas marcadas por los límites territoriales que a cuestiones sanitarias en traslados que no entrañan riesgo alguno desde ese punto de vista.

En la investigación de esta queja, el equipo del Procurador ha constatado que Madrid, por ejemplo, permite que se autorice el traslado de manera excepcional antes de esas 24 horas, pero con condicionantes especiales.

 

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