Los pediatras piden suprimir los cuatro centros de urgencias infantiles de Primaria de la comunidad

Consulta de Pediatría del Centro Arturo Eyries de Valladolid. /G. V.
Consulta de Pediatría del Centro Arturo Eyries de Valladolid. / G. V.

El análisis elaborado por los profesionales refleja que los Puntos de Atención Continuada (PAC) de Valladolid, León y Ponferrada «no liberan a los hospitales y derrochan recursos»

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

El uso de los servicios de Urgencia en Pediatría como alternativa a las consultas en el centro de salud «se está convirtiendo en una práctica habitual y frecuente, que genera un coste añadido al sistema sanitario y que obedece a causas sociales y no estrictamente sanitarias». Así, la creación de los cuatro PAC (puntos de atención continuada) pediátricos existentes en Castilla y León, «ha demostrado tras muchos años de funcionamiento, que no reducen la urgencia hospitalaria y sí aumentan, en cambio, el uso inadecuado de las urgencias». Es una consulta a demanda, «sin cita previa, para hiperfrecuentadores que utilizan mal el sistema sanitario y para una patología banal». Es la valoración de los profesionales que atienden la salud de los niños, de las tres sociedades científicas que los representan.

Los recursos son escasos. La carencia de pediatras –el 8,4% de las consultas de Castilla y León para menores no tiene especialista y en algunas zonas hasta el 45%– es seria y, si además de pocos, están mal distribuidos y con un modelo que no aprovecha bien a los escasos especialistas que tiene, el sistema hace aguas. Dos PAC en Valladolid (Arturo Eyries y Pilarica), otro en León y el cuarto en Ponferrada atienden en sus centros urgencias con pediatra, además de las generales.

Datos sobre la pediatría en Castilla y León

358.304
menores de 17 años hay en Castilla y León, edad a la que llega la atención hospitalaria e incluso hasta los 18. En los centros de salud es hasta los 14 y hay 291.771.
281
plazas de Pediatría configuran la plantilla de Sacyl en AtenciónPrimaria de médicos especializados en infantil.
28%
de los pediatras son médicos de área mientras hace cuatro años solo era el 26%
896
es el número medio de tarjetas sanitarias infantiles.
5,42%
visitas al año por cada niño o adolescente es la frecuentación en Castilla y León.
51%
de la población de Castilla y León se localiza en municipios de más de 20.000 habitantes, lo que supone un aumento de un 5% respecto al año 1981. Es fundamentalmente urbana.

Un modelo, apuntan los profesionales, «que no existe en otras comunidades, que no dispone de recursos humanos para cubrirlo y, por ello, obliga a los pediatras a que, tras su cargada consulta y en lugares no acondicionados para atender verdaderas urgencias, atiendan este servicio y sin el descanso adecuado», recoge el documento. Insisten en que esos niños, además de su pediatra habitual que le hace un seguimiento con la consulta a demanda disponible cada día, disponen de un hospital para la patología aguda realmente urgente.

La Asociación de Pediatría de Atención Primaria (Apapcyl); la Sociedad de Pediatría y la SEPEAP, que agrupa a la de hospital y la de centro de salud, han elaborado, a petición de la Consejería de Sanidad, un documento consensuado de análisis y propuestas con medidas a corto y medio plazo.

Plantean una remodelación de la Atención Urgente Pediátrica en Castilla y León, homogénea en toda la comunidad, para lo cual la eliminación o traslado de los PAC existentes «es un primer paso en una mejor utilización de los recursos disponibles».

Los profesionales demandan que se concentre en equipos la asistencia rural para un mejor aprovechamiento

No es el único cambio que han puesto sobre la mesa a Sacyl para un modelo que, pese la considerable reducción de niños en la comunidad, sigue sin dar respuesta asistencial suficiente. Proponen una batería de 19 propuestas para evitar la sobrecarga asistencial que van desde revisar los cupos de profesionales de los ambulatorios más cercanos y que no haya diferencia superior al 10% y establecer un mínimo de 10 minutos por paciente en cita de demanda y 20 para revisiones programadas hasta reducir la burocracia de las consultas con las faltas de asistencia escolares o aplazar el programa de salud infantil a los meses de menor demanda, es decir, entre abril y septiembre.

Otro punto fundamental es, para estos profesionales, el de «preservar los equipos de pediatría con tres o más profesionales y facilitar su creación agrupando especialistas de varios centros de salud cercanos, dado que podrían trabajar como una unidad funcional con capacidad organizativa y resolutiva de cara a ausencias por diferentes motivos». Mejorar la coordinación entre niveles asistenciales de formas tan sencillas como el correo electrónico, el teléfono y mejorar el sistema informático o figuras de enlace; protocolos, formación o mejoras en la gestión de las agendas e impulsar proyectos como el de 'No hacer' y potenciar la consulta no presencial.

Accesibilidad

Junto a estas propuestas, el colectivo profesional aporta otras nueve de control de la accesibilidad, desde la promoción de la educación para la salud que incluya la búsqueda activa de esas familias que frecuentan la consulta más de lo necesario hasta la reestructuración de los cupos de pacientes o establecer la evaluación de la demanda y otros circuitos para la atención demorable. Asimismo, reclaman facilitar sustituciones ante ausencias de profesionales y refuerzos en épocas epidémicas «mediante la creación de un 'pool' de pediatras interesados en contratos cortos o doblajes, mejorando las retribuciones en estos casos». Por último, entre otros puntos, proponen adecuar las nuevas tecnologías ante las ausencias, es decir, que sea posible solicitar cita vía web y aplicación móvil con otro profesional del centro cuando el pediatra o el enfermero no estén».

Las tres sociedades de la especialidad reclaman la reforma del modelo de atención a los niños

Además de estas medidas de reorganización del sistema, el trabajo define nueve puntos con 'carácter inmediato'. En primer lugar, separar las categorías de Pediatría de Primaria y Especializada; convocar oposiciones y traslados anuales y la planificación detallada de las plantillas orgánicas.

Como punto fundamental al que dedica buena parte del informe está el de la desaparición de la figura de área y su reconversión en especialista de equipo. Las zonas básicas de salud que tengan al menos 600 tarjetas sanitarias de menores de 14 años contarán con un pediatra adscrito al Equipo de Atención Primaria con un máximo de mil niños; en las rurales que tengan menos de 600 niños, se atenderán por un pediatra de equipo que tendrá asignadas varias zonas básicas y, en los casos en los que la localidad de residencia del menor no coincida con la consulta, el menor deberá trasladarse. En este planteamiento, las zonas urbanas no son susceptibles de convertirse en plazas de equipos.

Otros aspectos prioritarios son, además de la citada reorganización de las urgencias, el fin de las amortizaciones encubiertas y ordenación de los recursos con el aumento de plantilla, concentración de los pediatras de zonas rurales cercanas; cupos óptimos y potenciar la enfermería especializada y específica en niños y adolescentes. Asimismo, critican que no se cuenta con estos profesionales para los cargos de gestión y reclaman la creación de un pediatra coordinador o director de cada área de salud. Mejoras laborales, fidelización, equiparación salarial y cobertura de ausencias o recuperación de la jornada de 35 horas completan sus demandas.

26.089 niños menos en un par de decenios

Los datos delInstituto Nacional de Estadística recoge una población de 291.771 menores actualmente y hace un par de decenios, en 1998, tenían menos de 14 años 317.860, es decir, Castilla y León ha perdido 26.089 niños. Pese a ello, la atención pediátrica, los recursos, se muestran insuficientes.

Recoge el trabajo de las tres sociedades científicas de la especialidad algunos cambios fundamentales en la salud de los más pequeños. Señalan así el aumento de grupos de población con situación socioeconómica desfavorable, que empieza a repercutir en aspectos de salud infantil: malnutrición, deficientes condiciones ambientales en el hogar (pobreza energética, higiene...); la reaparición de enfermedades infecciosas (tuberculosis, brotes de sarampión, tosferina, difteria...) y el aumento de la supervivencia y de las necesidades asistenciales de niños afectos de enfermedades crónicas, el aumento de los problemas de obesidad y otros procesos como los oncohematológicos, respiratorios o neurológicos y mentales.

Y destacan el papel de la AtenciónPrimaria en este sentido. En los años 70, la mortalidad infantil en España era cuatro puntos superior a la del Reino Unido. Cuando eliminaron la presencia de pediatras en los centros de salud, las tasas de mortalidad dieron un vuelco y la española se sitúa dos puntos por debajo de la inglesa.