Niños que viven en centros de la Junta pasan las vacaciones con 18 familias de la región

Juan Francisco, María Luisa, Beatriz y Juan pasean a su perro. /HENAR SASTRE
Juan Francisco, María Luisa, Beatriz y Juan pasean a su perro. / HENAR SASTRE

Por primera vez, el programa, que también se desarrolla en colaboración con Cruz Roja, se abre a una experiencia nueva, la del acogimiento solo durante las vacaciones

ANA SANTIAGOValladolid

Son 28 años los que cumplen las familias de Castilla y León amparando menores, sin adopción, pero que necesitan un hogar estable y que, a falta del mismo, están en centros de protección de la Junta. Ahora, por primera vez, el programa, que también se desarrolla en colaboración con Cruz Roja, se abre a una experiencia nueva, la del acogimiento solo durante las vacaciones. Compartir todo o parte del verano con algún niño de más de siete años que está bajo la tutela de los Servicios Sociales. De eso se trata. Es temporal, son unos días, pero regalan a estos pequeños un verano en un entorno tranquilo, con actividades y compañía. Casi siempre con más niños.

Y en este primer veraneo, son dieciocho las familias de Castilla y León que se llevarán de vacaciones a un menor del programa de protección de la Administración autonómica. Ya se han cerrado once estancias temporales –tres en León, dos en Soria y una en Ávila,Burgos,Palencia, Salamanca, Segovia y Valladolid– y están a punto de formalizarse el resto. «Es cuestión de adaptar los tiempos y descansos de las familias a las de los niños. Para ser el primer año, la participación ha sido muy buena», destaca Pablo Rodríguez, director de Familia y Políticas Sociales. Señala asimismo que «es un programa iniciado con el doble objetivo de dar un entorno favorable en vacaciones a los menores pero también sirve para que las familias descubran lo que es el acogimiento de niños», destaca.

En algunos de los casos de este año, las familias se han llevado con ellas a compañeros de clase o amigos de los niños que ya se conocían y estaban en seta situación.

El programa abarca desde el pasado día 1 de julio hasta finalizar agosto; pero la mayoría de las familias se han apuntado al mes que comienza ahora.

El programa de estancias temporales «trata de dar respuesta a las necesidades de algunos niños y adolescentes integrados en el sistema de protección a la infancia de Castilla y León, ofreciéndoles una alternativa de vida familiar. Busca posibilitar que estos pequeños que residen en centros de protección puedan salir de los mismos durante el verano para convivir durante un tiempo limitado en un hogar. Es una fórmula de acogimiento que no va destinada a ser prolongada en el tiempo, sino a favorecer la convivencia de estos pequeños, sin perjuicio de que la experiencia de un resultado positivo para ellos y las familias y pueda valorarse posteriormente la formalización de un acogimiento temporal de carácter más estable», destaca la Junta.

No es complicado participar. Las personas interesadas deberán simplemente colaborar con los profesionales de Servicios Sociales y aportar la documentación requerida, acreditando una estabilidad personal y familiar y proporcionando un plan vacacional acorde con la guarda de estancia temporal. Para los menores es «una alternativa favorable, ya que propiciará su integración en un entorno familiar adecuado que dará cobertura a sus necesidades, reforzará su desarrollo personal y permitirá que adquiera capacidades relacionales dentro de un contexto familiar» y, para la familia, «es una experiencia que genera un alto enriquecimiento a todos sus miembros y al entorno de su unidad de convivencia. Facilita el contacto con realidades diversas y fomenta valores solidarios, de respeto, tolerancia y generosidad en la interacción con menores en situación de desprotección», destaca la Consejería.

Una familia de Laguna par la pequeña de ocho años

Una familia normal, con dos padres que trabajan, dos hijos biológicos, un veraneo repartido entre el propio hogar en Laguna de Duero (Valladolid) con piscina, bicicleta, perro y excursiones y unos días en la playa. Un ambiente tranquilo, equilibrado, generoso. Un veraneo de descanso, compañía, juegos y disfrute. Algo que todo niño debería tener. Algo que muchos pequeños no tienen o, incluso, no han tenido nunca. Y esto es lo que la familia González Calvo quiere regalar a una niña de 8 años, protegida por los Servicios Sociales desde el pasado mes de marzo y que está «en separación provisional de sus padres mientras se trabaja con ella, a través de un programa de intervención familiar, el retorno. Está en lista de espera desde la misma fecha para un acogimiento familiar de los habituales, los temporales», según datos de la Consejería de Famila e Igualdad de Oportunidades.

Juan Francisco, un palentino de 47 años, y Beatriz, vallisoletana de 46, han abierto de par en par las puertas de su hogar y de su vida a esta pequeña, que acaba de llegar de un campamento de la Junta en Galicia para disfrutar de esta experiencia junto, también, a los dos hijos de este matrimonio: María Luisa, de 13 años y Juan, de 11. El nombre y la fotografía de este nuevo miembro de la familia, por su protección, no deben hacerse públicos.

Explican los padres que «habíamos estado mirando el año pasado la posibilidad de acoger a un niño saharaui; pero se nos echaron encima las fechas y fue tarde para solicitarlo. Y al conocer este nuevo programa de la Junta, con niños que aquí mismo necesitan esta ayuda, ni nos lo pensamos». Y ¿qué lleva a una familia a tomar tal decisión? Pues «más que nada queríamos colaborar, ayudar a estos pequeños que no viven en familias normales por determinadas circunstancias. Queríamos echar una mano. Creemos que la familia es algo importantísimo para un niño y pensamos, pues ponemos la nuestra a su disposición». Aclara Juan Francisco que «los niños nos gustan mucho. Mi mujer hubiera querido tener más y se quedó con la cosa... y bueno, pues nos lanzamos y tendremos a la niña un mes, quince días aquí en Laguna y otros tantos días en la playa y estemos pensado en hacer diferentes actividades, llevarla a sitios distintos y que vea cosas y lugares nuevos este verano».

Una familia que, además, ya piensa en repetir o en prolongar la experiencia. No lo descarta.

Miedo no, «inquietud es lo que tenemos para ver cómo se adapta, que esté feliz. Nosotros estamos acostumbrados a niños, nuestros hijos, sobrinos... y empezamos esto con muchísima ilusión, es un procedimiento que se nos ha hecho largo hasta que llegara a casa...», destaca el padre.

También «nuestros hijos están encantados. Se lo comentamos claro y estaban deseando. Estuvieron en un campamento y llamaban para preguntar si ya sabíamos algo. Se lo pasarán bien aunque sean un poco mayores y tienen primos de edades similares a la niña».

Explica además esta familia que «nos han indicado que no necesita cuidados especiales.Solo comer sano, una alimentación normal y que es un encanto».