El menor de 15 años fallecido en el Pontón formaba parte de una excursión religiosa procedente de Madrid

Búsqueda junto a roca desde la que se lanzó el joven. /Amtonio Tanarro
Búsqueda junto a roca desde la que se lanzó el joven. / Amtonio Tanarro

Desde la puesta en funcionamiento del embalse, en 1993, ocho personas han perdido la vida

QUIQUE YUSTESegovia

Desde la puesta en funcionamiento del embalse del Pontón Alto, en el año 1993, ocho personas han perdido la vida ahogadas en sus aguas. La última víctima mientras se estaba bañando ha sido un adolescente de 15 años, de padres ecuatorianos y vecino de Madrid, que falleció ayer cuando compartía una jornada de asueto con un grupo de excursionistas procedentes de Madrid. El menor se lanzó al agua desde una roca y la última vez que se le vio fue poco antes de las cinco de la tarde. El centro de emergencias del 112, que recibió la llamada alertando del suceso a las 16:57 horas, movilizó a la Guardia Civil, a los bomberos de Segovia y a Emergencias Sanitarias-Sacyl, que envió una ambulancia. Minutos después de las nueve y media de la noche, el cuerpo sin vida del menor fue sacado de las aguas, en las que permaneció más de cuatro horas.

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El fatal suceso se produjo en la zona sur del Pontón Alto, situado entre la capital y el Real Sitio de San Ildefonso, en una zona en la es habitual la presencia de jóvenes bañistas que suelen obviar las señales de prohibición del baño para darse un chapuzón en las siempre peligrosas aguas del Eresma, según indicó el alcalde del Real Sitio, Samuel Alonso. En una jornada en la que decenas de personas decidieron pasar una calurosa tarde en el Pontón Alto, la zona de rocas conocida como 'el trampolín' llamó la atención de una numerosa excursión de la organización religiosa Movimiento Misionero Mundial, procedente de la capital de España. Según varios testigos presentes en el Pontón Alto, el menor, que alparecer no sabía nadar, según explicó Alonso, se encontraba jugando con varios amigos en la zona y, tras arrojarse de la roca situada a unos cuatro metros del agua, desapareció de la vista de sus compañeros de su excursión, quienes rápidamente dieron voz de alerta.

Tras llegar al Pontón Alto y acordonar la zona, en la que permanecían decenas de bañistas mientras se desarrollaban las operaciones de rescate, buzos del cuerpo de bomberos trataban de encontrar el cuerpo del menor ante el riesgo de que las fuertes corrientes y la turbiedad de las aguas dificultasen unas tareas que se desarrollaron durante casi cinco horas.

Las lanchas de la Guardia Civil y de los Bomberos de Segovia no se alejaron en ningún momento de la zona en la que se vio por última vez al adolescente, mientras sus compañeros de excursión esperaban noticias. Su padre, avisado del suceso, llegó unas horas después al lugar para seguir las operaciones de rescate. La dificultad de las tareas obligó, según explicó el alcalde del Real Sitio de San Ildefonso, a esperar la llegada de un equipo especial de buzos de Madrid, expertos en labores de gran profundidad, para continuar con unos trabajos que se desarrollaban contrarreloj, ya que la luz cada vez era menor en la zona.

Finalmente, a las 20:43 horas los buzos localizaron el cuerpo sin vida del joven. La noticia rápidamente se extendió entre los excursionistas que esperaban a varios metros, lo que causó escenas de gran dolor . Un familiar de la víctima se lanzó al agua en su búsqueda. Tras ser sacado por agentes de la Guardia Civil recibió la atención de los psicólogos de Cruz Roja. Una hora después de ser localizado, el cadáver del menor fue sacado del agua y trasladado al tanatorio San Juan de la Cruz de Segovia.

Desde hace veintiséis años, la Escuela Segoviana de Socorrismo ha venido advirtiendo de manera constante acerca de sus características y sobre las amenazas que se ciernen en torno a su uso acuático. En 1995, a raíz del primer ahogamiento, la escuela realizó el estudio técnico, llamado Plan de Seguridad del Pontón Alto, que fue la base imprescindible para que en los veranos de 1996 y 1997 el embalse contase con un servicio de socorrismo y una cierta organización del baño y el entorno, consensuada entre las distintas administraciones.Pero la financiación se agotó y el proyecto se evaporó. Veintidós han pasado desde entonces. Son más de dos decenios bordeando la fatalidad, y, por desgracia, a veces sumergiéndose en ella, como ocurrió ayer.

Gran profundidad y turbidez y mucha distancia entre orillas

Un año más, el Pontón Alto ha vuelto a quedarse fuera de la lista de las 30 zonas de baño autorizadas por la Junta, en la que solo figura, en la provincia de Segovia, el embalse de Linares del Arroyo, en Maderuelo. En el Pontón, aunque el baño no está prohibido, tampoco está autorizado. En la actualidad, solo está prohibido zambullirse en el área de las compuertas del Pontón Alto, en un espacio de 200 metros que se encuentra limitado por una baliza. Las aguas de este embalse son de gran profundidad y turbidez. Existen corrientes, entre las orillas hay grandes distancias y en el fondo hay rocas y piedras que no se pueden ver desde la superficie. Además, si una persona sufre una incidencia en el embalse, hay dificultades para llegar hasta donde esté para auxiliar.

La muerte del joven vecino de Madrid se produce ocho años después de que un bañista de 22 años procedente de República Dominicana, Erlyn Mesa, perdiera la vida en las aguas del embalse en la que iba a ser una jornada dominical de asueto junto a colegas y familiares, y que terminó en fatalidad. «De repente perdimos de vista a Erlyn, fue muy extraño porque no advertimos nada raro ni ninguna señal de socorro por su parte», comentó entonces uno de sus allegados. Al darse cuenta de que el joven no estaba, sus amigos se metieron en el pantano a buscarle, pero no dieron con él. En 2009, fue una una joven de 16 años de edad de nacionalidad angoleña la que falleció ahogada.