La Junta se apoya en los agricultores para su estrategia de lucha contra los topillos

La consejera de Agricultura y portavoz de la Junta, Milagros Marcos, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno de Castilla y León. /Ical
La consejera de Agricultura y portavoz de la Junta, Milagros Marcos, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno de Castilla y León. / Ical

Contará con los profesionales para advertir de la presencia de roedores y sancionará a los que no cumplan las prácticas fitosanitarias

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Convencida de que la presencia de topillos en el campo –hasta números que hagan hablar de plagas– es una cuestión cíclica, la Consejería de Agricultura ha diseñado una estrategia de lucha contra estos roedores que pretende ser permanente y adelantarse a la presencia excesiva de reservorios o huras que compliquen la labor agraria. Para ello, según explicó la consejera de Agricultura y portavoz de la Junta, Milagros Marcos, su departamento ha diseñado la 'Estrategia de Gestión Integrada de Riesgos derivados de la presencia de topillo campesino' cuyo principal objetivo es desarrollar un programa de gestión a largo plazo en lugar de actuaciones temporales, como recomienda la Comisión de Roedores y Otros Vertebrados ante la recurrencia de los repuntes de poblaciones de este roedor observada en la comunidad en los últimos años.

Una de las aportaciones de esta propuesta es la creación de lo que han denominado «agricultor colaborador» de carácter voluntario que, como conocedor del entorno, favorecerá una detección temprana del problema. Una vez que advierta una presencia masiva de roedores dará la voz de alarma para actual.

Según la portavoz de la Junta esta «sencilla» estrategia de prevención será «compatible y respetuosa» a su vez con la conservación de los distintos ecosistemas, con la biodiversidad y con los recursos naturales de Castilla y León, informa Europa Press. Para ello, se ha diseñado un programa de trabajo dividido en seis capítulos entre los que destaca la graduación del nivel de riesgo por colores (verde, amarillo, naranja y rojo) en función del estado de las poblaciones detectadas, de los cultivos y del entorno con una regulación de las medidas que habrá que llevar a cabo en cada caso de riesgo.

Sanciones

La estrategia contempla también un régimen sancionador en función de la Ley de Sanidad Vegetal de modo que, en el caso de incumplimiento de lo dispuesto en la orden, se podrán llevar a cabo desde apercibimientos hasta multas que pueden ir desde los 300 euros a los tres millones de euros.

La estrategia tendrá un capítulo dedicado a las «buenas prácticas voluntarias» como medidas preventivas y una serie de «prácticas fitosanitarias mínimas» para las zonas de mayor riesgo que se aplicarán en concreto en las comarcas agrarias de Pisuerga, en la provincia de Burgos, Esla-Campos y Sahagún (León), Campos (Palencia), Tierra de Campos (Valladolid) y Campos-Pan (Zamora), aunque se podrán ampliar.

Estas medidas específicas para estas zonas de mayor riesgo se distinguirán según el tipo de parcela, como es el caso del cultivo de alfalfa, donde en las