Hortensia, abuela de acogida

Acogerá durante más de un mes a un niño de diez años que vive en una residencia de la Consejería

Hortensia, abuela de acogida
Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

Hortensia no es nueva en programas de acogida. Hace unos diez años cuidó de una adolescente de 14 y no de forma temporal. «Estuvo más de un año y luego hemos continuado teniendo contacto porque, sobre todo para mi hija, es como una hermana. Seguimos en contacto porque es parte de la familia y ella casi no tiene a nadie». Hortensia, divorciada, madre de tres hijos mayores y abuela de otros tantos nietos, vive ahora sola y le encantan los niños. «Siempre he tenido la vista puesta ahí; de hecho, me planteaba que para qué haría Empresariales y no Magisterio. Mi recuerdo es que es una experiencia muy bonita y muy dura. Pero finalmente aquello fue muy positivo para todos y eso que, al ser una adolescente, se sumaban los problemas de la edad con los propios de las circunstancias. Fue bueno». Ya cuando Hortensia se jubiló, hace tres años, la idea de la acogida volvió a surgir en su cabeza pensando en un bebé: «pero fue una mala época, un momento personal difícil, y desistí. Después, hasta ahora, he cuidado a mi nieto de diez meses; pero el próximo año irá a guardería y ahora su madre está de vacaciones. Por eso he pensado que este acogimiento temporal es perfecto».

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Cruz Roja precisa que Hortensia se hará cargo de un niño de diez años que actualmente está en un recurso residencial. Ella aún no lo conoce: «Sí tengo ciertos nervios y preocupación por que se encuentre a gusto, ver qué hacemos..., pero esto me parece fácil. ¿Cómo no va a serlo? Es una época de tranquilidad, en verano todo es relax y ocuparte de un niño es estupendo», añade.

«Solo pedí que no tuviera más de 12 años, aunque igual me lo hubiera pensado de no ser así. Te hacen una entrevista muy larga y completa».

Cuenta Hortensia sus planes para este verano, que compartirá con este pequeño durante un mes y una semana. «Los primeros días los vamos a pasar en Valladolid, conociéndonos y acostumbrándonos el uno al otro. He pensado llevarlo a una bolera, de paseo..., a ver lo que le gusta. Igual, yo que sé, le gusta el pádel y nos metemos los dos. Después, la primera quincena de agosto siempre alquilamos una casa, esta vez iremos al mar en Asturias. Vamos mucha familia, con muchos niños de diferentes edades y, aunque ninguno coincide con la suya, creo que se sentirá bien. Jugamos a las palas, al escondite... Yo les explicaba a mis nietos, de 3 y 5 años, que iba a venir un niño, que yo cuidaría de él y que lo íbamos a pasar fenomenal. Pues en realidad es así de sencillo, como se le cuenta a un niño. Creo que esto hasta rejuvenece».