Un enjambre de un millar de abejas obliga a desalojar una terraza junto al Acueducto de Segovia

Los bomberos esperan la llegada del apicultor para llevarse la caja con abejas. / Antonio Tanarro

Los bomberos tuvieron que intervenir para retirar los insectos, que se habían posado en la mesa de un establecimiento

QUIQUE YUSTESegovia

Los clientes y trabajadores de un establecimiento de la avenida del Acueducto (número 13) se llevaron un soberano susto este sábado a la hora del café. Con la terraza prácticamente llena debido al buen tiempo, un enjambre de abejas se encargó de poner el punto de nerviosismo a una tarde tranquila que muchos empezaban con un café o una caña en pleno centro de la ciudad. Las abejas, siguiendo a la reina, se posaron en una de las terrazas de la avenida del Acueducto, lo que obligó a la Policía Local y a los bomberos a acordonar la zona durante más de una hora, el tiempo que tardaron en mover el enjambre a una caja de cartón sin que se produjeran mayores incidentes que el lógico revuelo causado por la intervención de los bomberos en pleno centro de la ciudad.

En torno a las cuatro y media de la tarde, Elena Velasco y Ana Blanco estaban tomando café en la terraza junto al resto de su familia, entre los que se encontraban cinco niños de edades comprendidas entre los 2 y los 9 años. En ese momento, han observado como «una nube de bichos negros» se dirigía hacía ellos desde la plaza del Azoguejo. «Han venido todas en una nube y nos hemos tenido que meter», relatan. A pesar de ello tuvieron la tranquilidad necesaria para levantarse sin sobresaltos y, junto a los más pequeños, meterse dentro del establecimiento y avisar a los trabajadores. «Sabíamos que a las abejas, si no las alteran mucho, no te pican», señalan.

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Los trabajadores del establecimiento fueron los encargados de avisar a los bomberos, que llegaron al lugar unos minutos después que la Policía Nacional. Tras acordar la zona ante la mirada de decenas de curiosos, los bomberos, equipados con trajes protectores, procedieron a retirar las abejas. Para ello, se ayudaron de una caja de cartón que colocaron debajo de la mesa en cuya parte inferior los insectos se habían agrupado. Entonces, con un par de golpes de uno de los bomberos sobre la mesa, la mitad del enjambre cayó sobre la caja, incluida la reina.

Lo más complicado ya estaba hecho. Con la reina en la caja, los bomberos continuaron trasladando durante varios minutos más abejas, aunque la labor ya era bastante más sencilla gracias al acercamiento de los insectos a la caja, sin la necesidad de utilizar ninguna sustancia especial para ello.

Finalmente, minutos antes de las seis de la tarde y con todas las abejas ya en el interior de la caja, un apicultor procedió a su traslado definitivo devolviendo la normalidad a la avenida del Acueducto.