La triste historia de Ross, el perro adoptado y devuelto en apenas unos días

Ross fue adoptado y su dueño lo anunció en una página de compra y venta en Internet./ DEFANIVA
Ross fue adoptado y su dueño lo anunció en una página de compra y venta en Internet. / DEFANIVA

Las asociación Defaniva alerta del aumento de las 'devoluciones en caliente' de canes adoptados

Fidela Mañoso Largo
FIDELA MAÑOSO LARGOValladolid

Ross fue adoptado hace un año, cuando era un pequeño cachorro. Fue rescatado, junto a sus hermanos, de las manos de un cazador que les quería matar, y aunque Defaniva intentó elegir la familia definitiva, sus buenos propósitos se desvanecieron al comprobar que su dueño le ofertaba en Internet «para 'regalarlo' incumpliendo el contrato de adopción. Supuestamente una alergia le obligaba a dejarlo otra vez con la asociación, «una alergia repentina y que no le afecta con el otro perro que tiene», dicen desde la asociación Defensa de Animales de Valladolid (DEFANIVA), que ahora tiene que buscarle otra familia.

Ross, uno de los veteranos de la asociación, con dos años y medio de vida, volvió a la protectora siendo aún un cachorro, es un podenco de tamaño mediano, unos diez kilos de peso (tendrá que coger algún kilo ya que esta muy delgado), simpático y enérgico. Es un poco inseguro con los niños y necesita paciencia en la adaptación debido a los cambios. Se entrega vacunado, desparasitado interna y externamente, con microchip y pasaporte.

La triste historia de Ross es como la de otros muchos que salen del centro y son devueltos al poco tiempo, aunque en su caso existe el agravante en la actuación de su 'dueño'. Un perro no es un juguete con el que te entretienes y lo dejas aparcado en un rincón del cuarto. Tampoco es un regalo para quienes no tienen conciencia de la responsabilidad que supone tener una mascota. Es verdad que a muchos niños les hacen gracia, pero no es un peluche. Acaban encargándose los padres de todo lo que ello conlleva y muchos no están preparados para sacarle tres veces al día, llevarle a correr al campo, recoger sus deposiciones, invertir en sus cuidados alimentarios y sanitarios... Los condicionantes que supone integrarle en la familia son superiores al cariño, compañía y la lealtad que proporcionan. De ahí la anteponer la responsabilidad a cualquier capricho.

¿Y a cuento de qué viene esto?, se preguntarán algunos. Pues aquí la explicación: las devoluciones de perros, tras el primer mes de ser adoptados en Valladolid, han pasado de ser un hecho aislado a una práctica cada vez más habitual, perjudicando enormemente al can y a las asociaciones que ven frustradas cómo retrocede la evolución del animal y se desvanecen las posibilidades de ser adoptado de nuevo.

«Pruébelo en su casa durante quince días y si no queda satisfecho, le devolvemos su dinero». Es lo que deben pensar algunas personas que deciden adoptar mediante una protectora, asegura la asociación Defensa de Animales de Valladolid (DEFANIVA), que denuncia el aumento de devoluciones de perros, circunstancia de la que no se libran tampoco el centro canino municipal y la perrera provincial de Valladolid, y que se ve acusada en ellos «debido a los livianos requisitos para adoptar en ambos centros».

La tendencia

Defaniva alerta de esta tendencia que perjudica de forma preocupante al perro que regresa al punto de partida. Y es que tras su devolución, el can presenta claros síntomas de ansiedad por separación, lo que se convierte en un daño irreparable si el perro tiene que volver a estar encerrado en un chenil. Además, supone un retroceso en la evolución y socialización del animal, si en el mejor de los casos, vuelve a una casa de acogida, echando por tierra los esfuerzos de la protectora previos a su adopción.

Además, este cambio de parecer por parte de la recién familia adoptiva, genera que el animal, ajeno a la situación, quede 'marcado' a los ojos de posibles futuros adoptantes, como si hubiera sido culpable de su retorno.

Las causas de estas devoluciones siempre ser repiten: alergias repentinas y agobio por la nueva situación, motivos que, según ha podido comprobar Defaniva, suponen excusas para devolver al animal «con la conciencia tranquila», algo que no ocurrió con Ross.

A pesar de los exigentes protocolos de preadopción, resulta imposible prever una devolución, pero sí su conocimiento. Los controles tras la adopción a veces, tristemente, se convierten en una licencia para su pronto devolución, puesto que la familia se siente 'mas libre' y no lo percibe como una desatención. El pasado año, Defaniva dio en adopción 61 perros y fueron devueltos 9. Desde la asociación se quiere aludir a la responsabilidad y a informarse muy bien, antes de decidir compartir tu vida con el que va a ser, dependiendo del perro, durante 12-15 años, miembro de tu familia. Tiempo en el que la vida puede cambiar y hay que tener pensado cómo atender a este nuevo integrante en caso de adversidades, dificultades en su adaptación, variaciones de conducta, enfermedades, así como cambios personales, familiares o laborales.

Para concienciar sobre la responsabilidad de lo que supone adoptar un perro, Defaniva organiza un evento en el bar 'El Penicilino' el próximo domingo 19 de mayo, donde se colocará una mesa informativa, productos, tapa solidaria a cargo de 'Bar Les Paul' y al que acudirán los perros que actualmente buscan una familia definitiva para buscarles una adopción responsable y para siempre.