Los agricultores disponen de un año más para adaptarse a la nueva forma de abonar el campo

Montón de purín preparado para abonar cultivos en Medina del Campo. /F. J.
Montón de purín preparado para abonar cultivos en Medina del Campo. / F. J.

Casi cuatro de cada diez cisternas distribuidoras de purines de todo el país se volcaron en Castilla y León

S. G.

Los agricultores de la región van a contar con un año más para adaptar sus equipos a la nueva normativa de aplicación de purines en las superficies agrícolas. Desde la Consejería de Agricultura y Ganadería reconocen que el esfuerzo del sector a lo largo del último año para que su maquinaria esté acorde a la ley ha sido «importante» pero al mismo tiempo son conscientes de que «es necesario un año más» para que los agricultores estén en condiciones de cumplir la nueva normativa comunitaria.

El reflejo de todas esas novedades quizás se aprecia en que Castilla y León fue la comunidad que registró el pasado año un mayor número de cisternas distribuidoras de purines. Según los Registros Oficiales de Maquinaria Agrícola (ROMA) que maneja el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, de los 1.741 equipos que se inscribieron en España, 668 lo hicieron en Castilla y León, el 38%.

Una vez que ya el pasado año el Ministerio dio el paso para la eliminación de los sistemas de cañón, plato o abanico y la implantación de sistemas de inyectores, los agricultores iniciaron un proceso de adaptación de su maquinaria. La urgencia era clara, si no se cumple con la condicionalidad en las Buenas Condiciones Agrarias y Medioambientales, el agricultor podría ser sancionado y dejar de percibir la ayuda correspondiente de la Política Agrícola Común (PAC). José Antonio Turrado, secretario regional de Asaja, parte del hecho de que «se precipitó el Ministerio y creó un problema a todo el mundo». La nueva maquinaria ya está adaptada pero «el 90% de es anterior y hay que hacer una adaptación para la que no existía la técnica porque no estaba inventada». En su opinión «estamos pagando la novatada» pues a medida que han ido avanzando los meses «cada aparato que aparece es mejor que el anterior» y por supuesto, más asequibles porque «ante la avalancha de demanda y la escasez, hemos pagado precios abusivos».

Sin marcha atrás

Turrado es consciente de que «esto no tiene marcha atrás» pero ve necesaria la prórroga para que la maquinaria termine de estar acorde. Lo ideal hubiera sido «contar con el tiempo suficiente para amortizar la maquinaria vieja».

El denominado cañón, ya está desterrado desde el pasado uno de enero de 2019, y la versión de Turrado es que se utilizaba de manera «muy excepcional, sobre todo por ganaderos de vacuno». Igualmente deben desaparecer los platos o abanicos y que las cisternas se adapten a ese modelo de inyectores que enterrará el purín y de este modo, no entrará en contacto con el aire.

A pesar de la excepcionalidad para este ejercicio, la distribución de purín solo podrá realizarse cuando la temperatura máxima en el día de la aplicación no supere 30 grados, y siempre que se entierren en el plazo más breve posible, máximo cinco días desde la aplicación, salvo circunstancias excepcionales. En ningún caso se podrán aplicar en recintos con una pendiente media superior al 20%.

 

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