«Fue brutal. La gente lloraba, gritaba, había niños vomitando de los nervios»

Javier de la Puente, con su madre, Aurora Martínez./
Javier de la Puente, con su madre, Aurora Martínez.

El palentino Javier de la Puente estaba con sus padres en el paseo marítimo de Niza cuando se perpetró el ataque terrorista y se refugiaron durante tres horas en un hotel

RICARDO SÁNCHEZ RIO

Javier de la Puente Martínez, palentino de 32 años residente en Niza desde hace 7 por trabajo, tiene previsto volverse a España en octubre, y en la noche del pasado jueves tuvo lo que él llama 'la sorpresa de despedida'. Sorpresa es un calificativo eufemístico, porque lo que vivieron Javier y sus padres, que habían volado hasta Niza para pasar unos días con su hijo, fue una situación de pánico y horror.

«Mis padres viven en Palencia y habían venido a visitarme unos días, llegaron por la tarde y, después de cenar en casa, salimos a ver los fuegos al paseo marítimo, a la Promenade des Anglais. Estábamos enfrente de un hotel que se llama Le Meridien, a unos 200 metros de donde paró el camión, terminaron los fuegos y empezamos a caminar un poco en dirección hacia la Plaza Masséna. De repente, los coches de policía empezaron a pasar rápido con las luces dadas, diciendo a través de los altavoces ¡Protección, protección! ¡Todo el mundo a casa!, y ahí empezó la estampida. Todo el mundo comenzó a gritar, a correr en todas las direcciones. Agarré a mis padres, empezamos a correr por una calle, íbamos hacia la Place Masséna, porque yo vivo en el Boulevard Victor Hugo, paralela a la Promenade des Anglais, y cuando íbamos corriendo hacia la Place Masséna vi otra estampida en dirección contraria, con lo que dimos la vuelta y empezamos a correr en otra dirección. Cuando llegamos a ver los fuegos, como había mucha gente por dónde estábamos, pensamos en seguir caminando en dirección hacia dónde venía el camión y fue mi madre la que dijo que nos quedáramos allí», recuerda aún impactado Javier de la Puente, que se refugió junto a sus padres en un hotel cercano.

«No sabíamos lo que había ocurrido y nos metimos en el hotel Beaurivage. Toda la gente se metió en el hotel, empezó a subir escaleras, se escondía cada uno donde podía, llamaba a las habitaciones para meterse dentro... Fue brutal, la gente llorando, gritando, había un grupo de niños pequeños vomitando de los nervios... La gente del hotel bloqueó las puertas, dijo que, al parecer, había habido un atentado, y que todo el mundo se quedara allí. Veíamos pasar a gente corriendo, intentamos conectarnos a Internet y vimos que había habido un camión que había pasado el control policial y había ido por la Promenade des Anglais atropellando gente», relata Javier de la Puente.

La mayoría de gente que estábamos era gente que estaba por la calle y se escondió. Vinieron los bomberos sobre las 01:30 horas, se pusieron en la puerta y nos juntaron en grupos de diez para ir hacia la Place Masséna, donde había un control de Ejército y Policía con metralletas pidiéndonos que levantáramos los brazos, que nos separáramos en grupos de hombres y mujeres. Mis padres no hablan francés y estaban muy nerviosos. La Policía también estaba nerviosa. Pasamos el control y seguimos rectos ya hacia mi casa, a unos 300 metros de dónde paró el camión», indica este palentino de 32 años.