La asistencia sanitaria privada se recupera en Castilla y León con 3.820 pólizas nuevas

Banco de tejidos de la Clínica San Francisco/
Banco de tejidos de la Clínica San Francisco

La región gasta 4.588 millones de euros en sanidad; de ellos, el 3,2% en conciertos, frente al 11,6% de media nacional

ANA SANTIAGO

Los datos de asegurados y la evolución económica del volumen de las primas muestran un inicio, tal vez tímido pero constatable, de la recuperación de la sanidad privada tras más de un lustro de caída que difícilmente puede desconectarse de la crisis económica. Y ello pese a que, destacan fuentes del sector, la recesión económica y el miedo a una peor o más limitada, o con más demoras, asistencia pública ha hecho que muchas personas mantuvieran su prima en el sector privado para garantizar su atención.

El último informe del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) revela que, desde 2011, el número de asegurados ha caído en la región con una media anual del 0,1%; aunque el volumen de primas alcanzó un incremento del 1,9% en el volumen de primas. Esto representa el 3,8% del mercado nacional. Esta pérdida de clientes desde las 358.462 pólizas que había en Castilla y León en 2011 ha sido progresiva y descendente hasta el cerrado año 2015.

Por primera vez en estos años de crisis, se recuperan en el ejercicio pasado 3.820, hasta alcanzar las 350.366 asegurados. No es lo esperado por el sector, que pretendía un continuo e, incluso, exponencial crecimiento aumentaba a un ritmo de al menos el 3% antes de la crisis y aspiraba a hacerlo al 7%, según fuentes del sector; pero es una tendencia. En el resto de España, hay unos datos medios positivos en este sentido. En relación a la penetración del seguro privado, en este informe en base a su Registro de Salud (RESA) se observa que en las comunidades donde la cobertura privada es más alta, como Madrid, Cataluña y Baleares, disponen de un menor presupuesto sanitario público per cápita.

Los datos de este trabajo, que evalúa la actividad y recursos de los centros privados en una comparativa con los públicos de Castilla y León y de toda España, muestran un considerable descenso de la actividad en ambas redes asistenciales. Todo baja: los ingresos, las urgencias, las consultas... toda la actividad, menos las intervenciones quirúrgicas.

El informe de IDIS de este año, que recoge los datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad más recientes, muestra un descenso desde 2010 y 2011 hasta 2013 y 2014 del 7,7% de media de actividad asistencial en los hospitales privados y en los de Sacyl. En los primeros, la actividad baja y también su peso en proporción a la pública. Así, de los 280.617 ingresos anuales, 36.189 son de la privada, el 12,9%, y ello supone dos puntos y medio menos de lo que representaban con anterioridad. Las altas mantienen unas cifras más constantes, fueron 46.144 en 2013, de las 290.122 de actividad total, y con un peso, por lo tanto, del 15,9%, parecido al del periodo anterior.

Las consultas también caen un punto de representación hasta suponer el 8,5% de la actividad, con 393.097 al año. En cuanto a las urgencias en la privada, mantienen su peso y suponen el 16,3% del total sanitario, con 187.220 casos atendidos. Donde las cifras varían es en las intervenciones quirúrgicas.Así, mientras en la red privada se pasa de hacer 43.108 cirugías anuales a 36.864 y de suponer el 19,8% a solo el 16% del total operado en la comunidad, en la pública aumentan desde las 174.841 a las 194.148 del último año analizado. De esta forma, Sacyl ha asumido 19.307 cirugías más, y la red privada, 6.244 operaciones menos. Un movimiento al que se le pueden encontrar diversas explicaciones,pero desde el sector apuntan a que, desde luego, «lo que ya no hace casi nadie ahora es pagar de su bolsillo una cirugía; una consulta sí o una urgencia, pero una operación son palabras mayores. Otra cosa son los asegurados,pero su descenso provoca esta lógica caída de actividad general.Menos consultas son menos operaciones, está claro». En el resto de España, en cambio, el uso de la privada aumenta en urgencias y consultas.

En cuanto a los conciertos con el sector empresarial, el volumen de este tipo de derivaciones desde Sacyl es muy bajo en Castilla y León en una comparativa con el resto de España. Supone el 3,2% del gasto, con 148 millones de los 4.588, según el informe. La privada representa, incluidos los conciertos, el 29,3% del total de gasto. La mayoría de los hospitales se suman a los mismos, el 86% en concreto.

Cataluña es la región que destina más recursos a esta partida, con un importe cercano a los 2.400 millones de euros (el 25,6% de su gasto en salud). Le siguen Madrid, Andalucía y la Comunidad Valenciana, con 788, 385 y 349 millones de euros, respectivamente.

58% de los hospitales 21 privados y 15 públicos y el 24% de las camas de una comunidad que suma 9.542. Además, esta red cuenta en Castilla y León con el 67% de las litotricias por ondas de choque, la mitad de las tomografías por emisión de fotones o el 47% de los densitómetros óseos. Lo que no asume la privada nunca son las hemodiálisis, los 281 equipos están en la pública así como el único PET, según datos de 2015.

El número de tarjetas sanitarias de Sacyl es de 2.393.987, lo que supone, según datos de población del Instituto Nacional de Estadística (INE), una cobertura pública del 95,9%. De dicha cifra, hay 26.447 castellanos y leoneses que optaron por una mutualidad (solo Muface ya suma 20.876 usuarios). En convivencia con este sistema de atención sanitaria pública, algunas personas suman la contratación de un seguro privado o, directamente, pagan de su bolsillo la atención. Así, el 16% de los castellanos y leoneses tienen un seguro privado. El 74% opta por combinar ambos. Y hay cuestiones, como una baja laboral, que solo las puede tramitar Sacyl.

El sector en España

El sector sanitario privado dispone en España de 450 centros (supone el 57% del total de los hospitales y el 33% de las camas) que «contribuyen a la mejora de la accesibilidad de la población a la atención sanitaria y cubren las exigencias de los pacientes en cuanto a profesionalidad de sus empleados, tecnología de vanguardia y agilidad en la capacidad de respuesta a sus necesidades», recoge IDIS. Un recorrido geográfico muestra que Cataluña, Madrid y Andalucía son las comunidades que cuentan con un mayor número de hospitales y de camas privadas. A este respecto, es interesante destacar que el 51% de las camas privadas del total corresponden a grupos empresariales; el 44%, a hospitales independientes, y el 5%, a complejos asistenciales de compañías aseguradoras.

Investigación

Desde sus inicios en enero de 2006, el Programa Best de Farmaindustria se planteó el objetivo de convertir España en un país atractivo para la investigación clínica. El Real Decreto 223/2004 generó incertidumbres y provocó este tipo de actuaciones para hacerle frente. La patronal del medicamento innovador temió que España perdiera competitividad y los responsables de Farmaindustria consideran «que el peligro descrito fue evitado en buena parte y que se ha logrado la involucración de los stakeholders: hospitales (red REGIC), investigadores, sociedades científicas, grupos de investigación clínica, pacientes, y comunidades autónomas además del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS)».

El informe sobre Investigación clínica en centros privados del mismo muestra el análisis de 775 centros investigadores, de los cuales 176 fueron privados, es decir, el 22,7%. La participación es importante en comunidades como Madrid, Cataluña, Navarra y la Comunidad Valenciana. Una colaboración de especial peso en Biotecnología sanitaria, que aumentó en un 30% en 2015 hasta alcanzar las 650 indicaciones. El informe recoge 2.472 ensayos, en los que participaron 101.649 pacientes de los 775 centros citados. Respecto al pape de la privada, se registra un aumento por encima del 25%, tanto en ensayos como en participaciones de centros. En los últimos años se ha incrementado el número de ensayos clínicos con participación de algún centro privado, en un volumen que se acerca al 50%. El número de colaboraciones del sector empresarial en ensayos fue del 1.615, sumando un total de 18.235 participaciones.

En este panorama, el papel de Castilla y León es muy anecdótico. Solo aporta dos centros y solo fueron incluidos cinco pacientes de los quince previstos.

Las distancias con la red de investigación pública es abismal. Imposible de comparar porque, además, los centros de dependencia o titularidad pública son prácticamente imposibles de cuantificar. Por dar una idea, los datos delInstituto Nacional de Estadística, el INE, sobre investigación biomédica, aunque revelan un descenso con la crisis, dibujan un importante perfil de actividad. Castilla y León tras los recortes se quedó en los 44.169.000 en 2013. Supone un descenso del 20,3% si se analizan los datos desde 2008, en el que los millones destinados al avance científico en estos campos disfrutaron de sus mejores tiempos, después de la considerable subida entre 2005 y dicho ejercicio, al pasar de 35.664.000 a 55.309.000 euros. El gasto de las unidades y centros, tantos públicos como privados, en biotecnología alcanzó los 1.430 millones de euros en el año 2013 en España, con un descenso del 1,8% respecto a 2012. Este coste supuso el 11% del gasto interno total en actividades de I+D. Castilla y León pasó, por su parte, de 49,7 a 44,1 millones.