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El 90% de los municipios leoneses tienen saturación apícola y no admiten asentamientos de nuevas colmenas

Actuación de un apicultor en la provincia de León. / S. Santos

La Asociación Leonesa de Apicultores hace balance de un año 2019 en el que rondarán «la rentabilidad nula» y claman por un sello de calidad que diferencie a la miel de León del resto

Rubén Fariñas
RUBÉN FARIÑASLeón

Es uno de los sectores más pujantes en el campo leonés y uno de los pocos que mantiene el crecimiento en el número de personas que se incorporan a él cada año.

La apicultura está de moda, o por lo menos trata de estarlo, y para ello la Asociación Leonesa de Apicultores trabaja en buscar otras fuentes de ingreso, como el propóleo o el polen, que empujen al sector.

Actualmente, la provincia de León tiene censadas 40.000 colmenas -en cada una pueden entrar más de 30.000 abejas-, de las cuales 34.000 pertenecen a los 542 miembros de la asociación, quienes todavía recuerdan el «desastroso 2016» donde no pudieron recoger miel, y miran con cierto optimismo esta campaña.

«Este año empezó bastante potente, en cuanto el estado sanitario y la población de las colmenas, aunque ha ido decreciendo». Las bajas temperaturas de hace un mes y las lluvias excesivas que han invitado a secarse a la flor, han provocado que la miel de castaño sea escasa. «Suponemos que no llegaremos a la media de 20 kilos, no va a ser catastrófico como 2016, pero si las condiciones climatológicas se mantiene rondaremos los 10 kilos». Con esa cantidad de miel por colmena la rentabilidad será«nula» esta temporada.

Otro de los inconvenientes que están encontrando es la imposibilidad de expandir la actividad en la provincia de León. El 90% de los municipios cuentan con una saturación apícola que no permite colocar asentamientos de más de 50 colmenas.«Para vivir de ello necesitamos más de 500 colmenas y 10 o 12 asentamientos, algo que no existe en la provincia. No puedes plantear tener una colmena en Boñar y otra en Trabadelo, a 170 kilómetros de distancia».

Un sello de calidad

Desde la asociación se trabaja por lograr un sello de calidad para toda la provincia de León, algo de lo que no han sido capaces al no estar unificados todos los apicultores profesionales leoneses.

El presidente de Aleap afirma que ese sello sería «clave para identificar la miel de León y demostrar documentalmente a clientes de fuera de España y de Europa que la miel de León es de calidad. Por eso todos los productores se fijan en ella y la demandan».

Y es que la miel de la provincia se diferencia del resto por la conductividad -dato con el que se mide la calidad de las mieles-. Europa exige un 8% de conductividad eléctrica -cuantos más azúcares naturales, más resistencia eléctrica- mientras que la miel de León goza de un 10,5% de conductividad.

«Es conocida por por su color oscuro, por su densidad y sabor y una conductividad por encima de la media. Esto lleva consigo que exportadores y distribuidores se fijen en la miel de la provincia, la mezclan con mieles de terceros países, a bajos precios, y les es suficiente para llegar a la exigencia de Europa». Por este motivo, ven necesario crear el sello que diferencia a la leonesa de otras mieles del mundo.«Tenemos trazabilidad completa, de producción a venta, y podemos justificar eso y la calidad, cosa que otros no pueden».

Modificar la orden de 2007

Entre otras peticiones, desde la Asociación Leonesa de Apicultores se señala que debe haber una comisión de trabajo para modificar la orden de la Junta de Castilla y León de 2007, y en la que participen las nueve provincias.

La modificación incluiría lo siguiente: regular la apicultura trashumante para salvar las distancias con los asentamientos estantes; establecer un protocolo de actuación contra el ataque del abejaruco, presente en Zamora y León, y que se come a las abejas o las impide volar y para lo que pretenden colocar unas mallas antipájaro y que lo cubra Agroseguro; y más facilidad para justificar los daños por oso -en zonas del Norte de León- y agilizar los cobros de los seguros.