Las lluvias de abril llenan los embalses leoneses y 'blindan' los riegos del campo para la próxima campaña

Imagen del pantano de Riaño. /A. Cubillas
Imagen del pantano de Riaño. / A. Cubillas

Los 'vaivenes' del clima llevan al límite al campo leonés, aquejado por ciclos cortos e intensos fuera de época que impiden planificar y adelantar siembras o cultivos

A. CUBILLAS
A. CUBILLASLeón

Sol en invierno, nieve en primavera y granizadas en verano. Son los vaivenes del tiempo, el efecto del cambio climático que, poco a poco, desdibuja poco a poco las estaciones.

Una realidad que sufre en primera persona el campo leonés, sometido, más que nunca, a los golpes del clima, no sólo difícil de explicar sino de prever y, por ende, de planificar.

El principal problema es que el campo se enfrente a ciclos cortos e intensos fuera de época, como ha ocurrido con el 'veranillo' que vivió León en febrero o las gélidas temperaturas que estos días azotan el conjunto de la provincia.

«¿Cómo podemos explicar que en febrero se registrasen valores por encima de los 22 grados y hoy, a punto de finalizar abril, los termómetros se desplomen a los cero grados? Es inexplicable», señala Matías Llorente, secretario provincial de Ugal-UPAL, que advierte de la grave problemática a la que se enfrenta el sector agrícola de la provincia.

Un problema que, fundamentalmente, radica en esa inestabilidad que, año a año, presenta la climatología y que no permite ni adelantar las siembras ni los cultivos. Es más, recuerda Llorente, aquellas siembras que se realizaron a primeros de año mirando al tiempo y no al calendario ahora tienen el riesgo de helarse.

Garantía de agua

Sin embargo, las lluvias de este mes de abril también tienen un lado positivo. El agua caído en las últimas horas ha permitido llenar al 100% la totalidad de los embalses de la provincia de León, lo que unido a la política de ahorro de agua que limita a 6.500 metros la hectárea, garantiza el riego durante las dos próximas campañas.

«El agua caído es la garantía como mínimo de dos años en nuestros embalses», aseguró Llorente, que además recordó que las lluvias han permitido recuperar buena parte del cultivo de secano que ya está perdido, así como para los cereales y las praderas.

En cuanto al regadío, las lluvias han permitido ahorrar dos riegos previstos en estas fechas, logrando que el conjunto de los cultivos presenten un buen nivel de nascencia, con el maíz alcanzando el 95%.

El contrapunto lo ponen los cultivos de flor, es decir, los frutales con hueso, en especial la pera, que se ha visto gravemente afectada por las lluvias de estos últimos días y que ha dejado graves daños, principalmente en la comarca de El Bierzo.