Los embalses de León se vacían más rápido que en 2018 pero las políticas de ahorro de los regantes garantizan dos campañas

Pantano de Riaño.

Las reservas hidráulicas se sitúan por debajo del 60%, hasta un 16% más bajo que el verano del año pasado | Los agricultores activan turnos, topes, sanciones y las nuevas tecnologías para ahorrar agua y garantizar los riegos por inundación

A. GONZÁLEZ | A. CUBILLAS
A. GONZÁLEZ | A. CUBILLASLeón

Los embalses de León presumen de buena salud. Aunque con matices.

Si bien es cierto que aún está lejanos a los niveles registrados en el verano del 2017, cuando Barrios de Luna se convirtió en un desierto con solo al 4% de su capacidad o Riaño bajó hasta el 12%, hoy por hoy los pantanos leoneses están por debajo de los niveles registrados justo hace un año.

Así, el Luna está al 57% de su capacidad, con un total de 178 hectómetros cúbicos embalsados frente a los 308 de capacidad, lo que supone un 18% menos que en el verano del 2018 aunque se sitúa en la media de los últimos 10 años.

Misma situación la que vive Riaño y el Porma, al 60% de su capacidad con 392 y 190 hectómetros cúbicos y una caída interanual del 25 y el 12,7%, respectivamente. Por su parte, Villameca se encuentra el 50%, con 10 hectómetros cúbicos embalsados situándose en la media de la década.

En su conjunto, en la misma semana del 2018 el agua embalsada en los embalses leoneses de la cuenca del Duero era de 1.460 hectómetros cúbicos, lo que supone un 82,39% de la capacidad, este año 2019, que se sitúa un 16,31% más bajo, con un total de 1.171 hectómetros cúbicos.

Unos datos que, aunque bajos, no son señal de alarma para el campo leonés, que tiene asegurada la campaña de riego para la actual de campaña en cultivos por aspersión y por inundación e incluso para la del 2020.

Matías Llorente, responsable de Ugal-UPA, asegura que una vez finalizada la campaña se dejará suficiente agua embalsada para garantizar entre el 40 y el 45% de la capacidad de Riaño, Luna, Villameca y Porma, «lo que nos permitirá partir de una cantidad embalsada que nos garantizará la próximo campaña por poco que llueva en todos los cultivos».

Más aún cuando, según apunta Llorente, en la actualidad los cultivos presenten una madurez de desarrollo que oscila entre los 20 y 25 días, por lo que se podrán suprimir muchos riegos por aspersión para cultivos como la patata, la alubia o el maíz y, por ende, será inferior el agua desembalsada en las próximas semanas.

Concienciación

Es el resultado de las políticas de ahorro que establecen 6.500 metros cúbicos por hectárea aunque en las zonas con riegos automatizados es suficiente con algo más de 5.500.

Un cupo fijado por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) y que ha contado con la complicidad de las comunidades de regantes de León que, conscientes de la repercusión del agua, han puesta en marcha numerosas medidas que permiten elevar los ahorros de agua.

Así, se han establecido topes, órdenes de riego cada 15 días a turno seguido de 24 horas y fuertes sanciones en caso de derroche de agua a la par que se apuesta cada vez más por los sistema de teledetección, que permiten ahorrar hasta 300 metros cúbicos a mayores por hectáreas.

Además, el agricultor ha apostado por alternar cultivos, dando preferencia al cereal o el girasol frente a las patatas o remolacha que consumen una mayor cantidad de agua. De esta forma, se consiguen mayores niveles de ahorro de agua y se permite así salvar los riegos por inundación, que ronda las 40.000 hectáreas.

«Los agricultores somos los más interesados en ahorrar agua y dejar suficiente almacenada para garantizar el año que viene», señaló Llorente, que si bien, remarcó que en la actualidad no hay ningún problema. De ahí que al menos en lo relativo al riego, el campo leonés viva una campaña tranquila.