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Castilla y León pierde casi 400 ganaderos de vacuno de leche desde el fin de la cuota láctea mientras el precio sigue en caída

Una vaca pintada marca el camino en una industria lechera leonesa. /Gráfico
Una vaca pintada marca el camino en una industria lechera leonesa.

Los profesionales advierten de que esta tendencia «no la va a frenar nadie» salvo que el producto alcance «un precio razonable» por encima de los 32 céntimos actuales

s. gallo
S. GALLOLeón

El sector del vacuno de leche no levanta cabeza y el descenso en el número de productores del que vienen alertando las organizaciones agrarias, provocado principalmente por la caída del precio del producto, se confirma, con la pérdida de casi 400 profesionales desde el fin de la cuota láctea en abril de 2015. Por entonces, en Castilla y León se contabilizaban 1.421 ganaderos de leche, frente a los 1.039 de la actualidad, según datos del Fondo Español de Garantía Agraria (Fega) recogidos por Ical.

Este descenso se está confirmando y de los casi 41.000 productores de vacuno de leche de Castilla y León a finales de los años 80, se ha pasado a 2.162 en el año 2010, y a algo más de un millar en la actualidad. El descenso que se registra en los últimos años parece ir en aumento, y en los seis primeros meses del año ya son 38 los ganaderos de leche que han abandonado la actividad en la Comunidad frente a los 68 que se perdieron a lo largo de todo el año pasado, según estas mismas fuentes, unos datos que en España aluden a 315 ganaderos menos en los seis primeros meses del año.

Esta misma circunstancia se está dando también en otras comunidades, tradicionalmente grandes productoras de leche de vaca. Si Castilla y León ha perdido 365 profesionales del sector desde la supresión de la cuota láctea, el problema no es menor en Galicia, donde se han perdido más de 2.000, hasta situarse en 7.355; en Asturias el número de productores se ha reducido en 462 hasta los 1.691 actuales; y en Cantabria el descenso ha sido de 300 profesionales, hasta los 1.150 contabilizados el pasado mes de junio.

En estos algo más de cuatro años desde la supresión de la cuota láctea, el precio ha experimentado continuos vaivenes que se traducen en un precio actual de 0,322 euros frente a 0,315 euros que tenía fijado el precio de la leche en el año 2015. Por el medio ligeras subidas y bajadas que mantienen los precios en unos niveles muy bajos respecto a las peticiones de los profesionales, que denuncian que no cubren los costes de producción y que el precio final del producto en el mercado está muy por encima de lo que ellos perciben.

Castilla y León es la quinta Comunidad con el precio de la leche más barato, tan solo por detrás del de Galicia (0,311 euros), Cantabria (0,314), Cataluña (0,315) y Aragón (0,316). Por el contrario, las comunidades en las que mejor se paga el producto son Canarias (0,451 euros el litro), muy por encima del precio de Asturias (0,346) o País Vasco (0,340).

Lo que ha crecido en estos seis primeros meses del año es la leche de vaca producida en Castilla y León que en junio alcanzó las 78.395 toneladas, unas 1.265 toneladas más que a principios de año, y alrededor de 330 toneladas más que hace cuatro años tras la supresión de la cuota, una tendencia contraria a lo que ocurre a nivel nacional, donde en estos años la producción de leche de vaca ha caído en 11.822 toneladas, a pesar del aumento en más de 3.000 del primer semestre de 2019.

La responsable de vacuno de leche en la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), Adoración Martín, reconoció a Ical que el precio de la leche es «fundamental y prioritario» tanto desde un punto de vista económico como para ofrecer mejores condiciones laborales a los trabajadores del sector. «Si hay un precio que permite cubrir costes de producción, se podrá tener a más trabajadores para que tengan sus vacaciones y días correspondientes», explicó.

Poca mano de obra

Precisamente las duras condiciones de trabajo, sin apenas descanso, hace que ahora mismo los productores estén teniendo muchas dificultades para la contratación de mano de obra. «Nos las vemos y nos las deseamos para encontrar mano de obra; española casi imposible, y hay que recurrir a mano de obra extranjera porque los españoles no quieren este tipo de trabajo», incidió Martín.

«El problema del ganadero no es que no paguemos un salario en condiciones, pero necesitaríamos más personas para cubrir los correturnos, y ahí es donde viene el problema», aclaró. Las pequeñas explotaciones familiares casi han quedado en el olvido porque en la actualidad «estás igual de atado o sacrificado con 40 vacas que con 100», de forma que los profesionales del sector están apostando por ampliar el número de cabezas de sus explotaciones para poder cubrir los costes del personal con esa producción adicional y obtener «un poco de calidad de vida».

Sin expectativas

Desde el sector no son muy optimistas de que esta situación pueda cambiar y mantienen la alerta del cierre de entre tres y cuatro explotaciones cada mes en Castilla y León desde la desaparición de la cuota. «Eso no lo va a frenar nadie, salvo que la leche se pusiera a un precio razonable», que podrían ser 38 céntimos por litro frente al coste de producción, que se sitúa entre los 34 y 36 céntimos. «Sería un precio que permitiría ganar dinero al ganadero, que ahora no lo hacemos, porque ahora cambiamos el dinero», lamentó Martín.

Solo en Canarias el precio de la leche es razonable y asciende a 45 céntimos el litro, algo que para Martín es debido a la existencia de una única explotación. «Como es la única que tiene leche, es la que pone el precio a su leche», explicó.

Liberalización de contratos

Aunque mediante un sistema diferente, Adoración Martín denunció que el sistema de cuotas se mantiene, porque las industrias «no dejan a determinados ganaderos producir lo que quieren» y en el caso de no necesitar la leche ofrecida, se amenaza con pagar los litros sobrantes «a cinco céntimos menos». «Estamos regulados por la industria láctea, a merced de lo que la industria quiere», denunció la responsable de UCCL.

La falta de solución la atribuyó fundamentalmente a la falta de voluntad política para atajar el problema. «No hay Gobierno, ni ministerios, ni ministros, ni ganas, porque con voluntad y un poco de ambas partes podría solucionarse la situación», recalcó. Por ello pidió la liberalización de los contratos porque dada la coyuntura de los mercados lácteos internacionales, los ganaderos españoles están «dejando de percibir un montón de dinero a costa de tener un contrato», sentenció.