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El campo leonés cierra el año en «positivo», mantiene la afiliación y el censo ganadero, garantiza riegos pero no recupera la inversión

Miguel Ángel Turrado ofrece el balance del campo leonés en el 2018. / I. Santos

Asaja analiza un 2018 especialmente bueno en el cultivo de cereales, con precios alcistas, que no permite al mercado de la leche superar la crisis y arrastrando las consecuencias del «calamitoso» año seco del 2017

A. CUBILLAS
A. CUBILLASLeón

El campo leonés mira el 2019 con optimismo. Aunque la prudencia marca su discurso. Al fin de cuentas, su futuro está a merced de la caprichosa climatología.

A pesar a los temores que marcaron el inicio del año anterior por la persistencia de la sequía, el campo cierra un 2018 «razonablemente bueno» y homogéneo en el conjunto de sectores y la provincia.

El futuro del campo

Es la radiografía que este jueves ha realizado Asaja que, en un punto medio entre el optimismo y el pesimismo, recuerda que el campo aún arrastra las consecuencias que dejo el terrible año 2017 y que en el 2019 difícilmente las circunstancias del año anterior.

«Va a costar un esfuerzo importante poder enjuagar las malas cuentas del 2017, un año calamitoso para toda la provincia y el conjunto de sectores, tanto que ni un año razonablemente bueno como el anterior permite dejarlo atrás», señaló José Antonio Turrado, secretario general de Asaja León.

Buen año agrícola

Pero este jueves tocaba hacer balance de un año en el que León arrojó una campaña de cereales «muy buena» tanto en secano como en regadío, marcada por los precios alcistas del mercado y garantizando las reservas hidráulicas leoneses de cara a la próxima campaña.

Balance que se hace extensible al maíz, con rendimientos que superarán los 12.000 kilos por hectáreas, así como a los cultivos de la patata, con precios notablemente superiores a los del año anterior, y los frutales, permitiendo al Bierzo recuperar la potencialidad de la manzana y la pera.

La gran preocupación de Asaja

Las polémicas balsas del Órbigo, que mantiene enfrentados a la Junta con alcaldes y agricultores, no son ni prioridad ni centran la preocupación de Asaja.

Al menos, desde que el Gobierno presentó los Presupuestos Generales del Estado que con contemplan inversión para la finalización de la modernización de regadíos ni el desarrollo de Payuelos.

«Los presupuestos no contemplan ni una propuesta ni otra y está debe ser la preocupación de todos los agricultores», señaló Turrado, que recordó que, una vez solucionada esta prioridad, se hablará de las balsas del Órbigo.

Año que también fue bueno en los forrajes, gracias a la proximidad de los mercados de Portugal, Cantabria y Galicia y a pesar de que las lluvias de mayo y junio complicaron, así como en el girasol, un cultivo que nunca tuvo éxito en León y que empieza a ganar terrenos con «importantes producciones».

Por su parte, la alubia también arrojó una buena cosecha gracias al clima seco de septiembre y octubre, con unos precios similares a los del año anterior. El punto negativa, el «atasco» de la comercialización de las alubias después de que los almacenistas se cargaran de alubia de importación ante las previsiones negativas.

Dos mensajes

Un nuevo año que Asaja ve con preocupación la reconversión del sector del lúpulo al que lanza un mensaje de prudencia a la hora de cambiar de variedad.

«Esas variedades deben estar suficientemente contrastadas por el lupulero es el que arriesga con un enorme desembolso y una espera de tres años. Con el escaso tiempo de investigación parece temerario decir que han encontrado la piedra filosofal», señaló Turrado.

Por último, un mensaje al sector vitivinícola. Pese a incrementar en un 58% su producción, Asaja ve escasos las 19 millones de toneladas de uva al entender que los rendimientos están alejados de otras denominaciones de Castilla y León.

Por ello, les emplaza a seguir avanzando para recorrer ese margen de maniobra que aún tienen para lograr mejores precios y producir vinos más apreciados en los mercados.

Ganadería, mismo censo, menos explotaciones

En cuanto a la ganadería, el mercado de la carne se mantiene sin variaciones, con el vacuno a la cabeza y cifras negativas en el ovino y el porcino. Por su parte, el mercado de la leche no remonta de la crisis, con una tendencia bajista principalmente en la leche de oveja que contrasta con los datos positivos de la cabra.

En cuanto al censo ganadero, León se sitúa como la cuarta provincia de la Comunidad en importancia, manteniendo cifras similares a los años anteriores aunque con una notable reducción en el número de explotaciones

El motivo, según remarcó Turrado, los ajustados márgenes del sector ganadero «que se lleva por delante muchas explotaciones bien porque no están bien dimensionadas o porque no son eficientes».

Realidad que se hace extensible a la agricultura, lo que denota la apuesta por un sector que apenas vio reducida la afiliación en menos de un 2% frente a caídas del 7% en los años anteriores, con 6.838 profesionales afiliados a la Seguridad Social y con un crecimiento en el número de asalariados en un 4,48%.

Baja inversión

Lo que tampoco se recuperar es la inversión. Son varios los indicadores los que lo demuestran, como la compra de tractores, pasando de una media anual de 200 a los 90 que se compraron entre enero y diciembre del 2018.

En cualquier caso y a la espera de los datos de diciembre, las cifras demuestran que en el campo leonés no se invierte, «no hay alegría. Las únicas inversiones son para la compra de tierras o la modernización de los regadíos y porque no queda más remedios. Solo se realizan inversiones que son absolutamente obligadas».

En cualquier caso y a pesar de existir indicadores negativos, Turrado advirtió que, en líneas generales, el 2018 ha sido un año «razonablemente bueno» y que, por tanto, el sector volvería a firmar en el 2019 las mismas consecuencias. Algo que, según lamentó, será difícil que ocurra.

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