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La campaña remolachera se retrasa en León hasta mediados del mes de noviembre

Campos de cultivo de remolacha. /Peio García
Campos de cultivo de remolacha. / Peio García

Las intensas lluvias de la pasada primavera marcan el inicio de la actividad, especialmente tardía en la provincia

S. GALLO

Las intensas lluvias de la pasada primavera están marcando el inicio de la campaña remolachera en Castilla y León que, con cierto retraso respecto a las fechas habituales, dará comienzo la próxima semana en gran parte de las fábricas de la Comunidad. Acor será la más madrugadora y abrirá el lunes su planta de Olmedo (Valladolid), mientras que Azucarera hará lo propio un día más tarde en Miranda de Ebro (Burgos) y también en Toro (Zamora).

La siembra, que fue especialmente tardía en la zona de La Bañeza, y el acuerdo alcanzado con los remolacheros, retrasará el inicio de la actividad en esta fábrica hasta mediados del mes de noviembre.

Azucarera baraja una estimación de aforo durante las próximas semanas de 1,5 millones de toneladas de remolacha para su molturación en una apertura que está marcada por «un poco de retraso» respecto a un año normal, con el fin de «dar continuidad al ciclo» ya que también la siembra fue escalonada y en la mayoría de las zonas de la Comunidad se prolongó desde el mes de marzo hasta principios de mayo.

Pese a la demora, la estimación es buena porque «el año ha acompañado» y las temperaturas estivales y la apertura más tardía han dado tiempo a «recuperar» y a que el cultivo se desarrollase correctamente, por lo que las expectativas de rendimiento y calidad son optimistas.

Por fábricas, las estimaciones apuntan a unas 400.000 toneladas en la fábrica de Miranda, unas 650.000 toneladas en Toro y alrededor de 450.000 en La Bañeza, aunque todo dependerá del desarrollo de la campaña remolachera a partir de ahora porque «es prematuro para poder avanzarlo», explicó a Ical el responsable de Desarrollo de Negocio Agrícola de Azucarera, Pablo Gómez.

La demora en la apertura de la fábrica de La Bañeza se atribuye, por un lado, a que la tardanza en la siembra fue mayor que en otras zonas y esta se escalonó «hasta bien entrado el mes de mayo», lo que llevó a retrasar la apertura para poder hacer frente a este menor ciclo. Además se consensuó la fecha con los agricultores, lo que ha dado lugar a una apertura tardía de la azucarera bañezana hasta mediados del mes de noviembre.

En la misma línea se expresó el jefe de cultivos de Acor, Francisco Sánchez, quien apuntó a las lluvias como las causantes del retraso «casi generalizado» de un mes en las siembras, lo que ha demorado el cultivo en ese tiempo. Además, auguró que se esperan rendimientos inferiores a los de la pasada campaña e incluso algo menos de riqueza. Desde Acor se han contratado un total de 10.400 hectáreas y se espera la recepción de una cantidad «similar a la del año pasado» cuando se alcanzaron el millón 70.000 toneladas de remolacha tipo.

En cuanto a fechas, Sánchez reconoció que lo «lógico» sería que la campaña se prolongara hasta finales de enero o como mucho principios de febrero, aunque todo dependerá de la climatología. Las previsiones inmediatas apuntan a unas condiciones que «no son malas» y aunque pueda llover de forma puntual, no se esperan grandes precipitaciones que puedan afectar al inicio de campaña.

Enfermedades

Las enfermedades han afectado este año al cultivo y, tal y como reconoce Francisco Sánchez, esa humedad ha repercutido en el cultivo y el grado de polarización de la remolacha «es algo inferior».

Desde Azucarera se lamenta la presencia de cercospora en el cultivo, posiblemente también como consecuencia de unas temperaturas más suaves, pero Pablo Gómez agradeció el «esfuerzo» de los agricultores por controlar la enfermedad y trasladó el compromiso de la compañía azucarera para seguir investigando y asesorando a los profesionales, llegando a técnicas que controlen «de forma más efectiva» cualquier enfermedad.

Desde Asaja, su presidente, Donaciano Dujo, reconoció que el cambio climático «es una realidad» por lo que la climatología está dificultando cada vez más la actividad agrícola y ganadera, lo que lleva al profesional a tener que acudir al ingenio para hacer frente a las enfermedades fitosanitarias. Ese año se han detectado en algunas zonas que han sido «difíciles de controlar» lo que ha supuesto para los agricultores «más gastos o una reducción en la producción» lo que, sin embargo, «entra dentro del ámbito agrario e industrial» con el que habrá que «pelear» y acostumbrarse, además de emplear «todos los medios científicos y técnicos» para, con el mínimo coste, disponer de rendimientos y éxito en el cultivo.

También Fernando García, desde Coag, lamentó las dificultades para controlar las enfermedades que han afectado a la remolacha, en especial a las que se sembraron de manera más temprana, antes del mes de febrero, lo que auguró que afectará a la polarización, que será «muy baja» en esos casos. A partir de ahora confió en que llueva y bajen las temperaturas para que la remolacha más tardía pueda alcanzar buenos rendimientos.

No será un año récord

Dujo calcula que en esta campaña se alcanzarán las 25.000 hectáreas en la Comunidad con más de 3.300 cultivadores, lo que estimó que permitiría la molturación de 2,5 millones de remolacha en Castilla y León. «No va a ser un año récord en cuanto a producción porque hay peor producción en las siembras tardías» además de que ha habido enfermedades en algunas parcelas que han resultado «difíciles de controlar». Pidió que haya pluviometría abundante «pero no exagerada» para que la remolacha pueda seguir cogiendo peso y graduación hasta su arranque.

En esta campaña «desigual», Fernando García también apuntó a que el retraso en la siembra como consecuencia de las lluvias ha provocado que en algunos casos el cultivo tenga hasta dos meses de diferencia, en una campaña que será «peor que la pasada» y muy similar a la de hace dos años, con medias de producción «más bajas», pero esperó que se dé «un otoño bueno» que influya en los rendimientos del cultivo.

Desde UCCL también se lamenta la que será «una mala campaña» con poca producción, enfermedades y, lo que a juicio de su coordinador regional, Jesús Manuel González Palacín, es más preocupante, es que la gente se encuentra «muy poco animada». Hay preocupación por el precio del cultivo y eso está generando «una situación complicada» y lo que era «el cultivo rey del regadío» ha dejado de serlo.

Unidad y más apoyo

Dujo pidió un empuje entre todos al sector remolachero ante las «complicaciones e incertidumbres» existentes, en especial en lo que se refiere a la Política Agraria Común (PAC) y las posibles ayudas. Aunque no es la primera vez que se da esta situación, Dujo defendió que «la unidad hace la fuerza» y se felicitó porque el sector cuenta con una Interprofesional «que tenemos que proteger y respaldar» y trabajar «en la misma dirección» para conseguir que el cultivo de la remolacha, siempre que sea posible, mejore en cuanto al precio y aumente la superficie dedicada en Castilla y León, de forma que se genere riqueza, no solo en el ámbito agrícola, sino también en el industrial y de servicio.

Por su parte, Palacín estimó que, o la industria apuesta más en precio o seguirá descendiendo la superficie sembrada de remolacha en la Comunidad. A juicio del coordinador regional de UCCL, sería necesario revisar los acuerdos internacionales y buscar una mayor protección en la Unión Europea porque «se está jugando con la gente» y el precio del azúcar internacional «no permite márgenes», declaró.

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