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El cambio climático pasa factura al sector frutícola del Bierzo: la lluvia y el frío pone en jaque la cosecha de pera y manzana

Imagen de los daños ocasionados por las heladas del 2017 /César Sánchez
Imagen de los daños ocasionados por las heladas del 2017 / César Sánchez

El tardío invierno de León frena la floración de los frutales y desde la Asociación Berciana de Agricultores estiman graves daños en una cosecha, que preveía alcanzar los 21 millones de kilos

A. CUBILLAS
A. CUBILLASLeón

Una de cal y otra de arena. Es la realidad que padece en primera persona el sector frutícola del Bierzo. Tras cerrar la campaña del 2018 recuperando la potencialidad de la manzana y la pera, con una producción que rondó el 95%, la climatología vuelve a poner en jaque al sector.

Los vaivenes de la climatología, con temperaturas de verano en febrero y lluvias y heladas invernales en abril, están poniendo en serios apuros a los frutos de pepita de la comarca.

En la memoria de los agricultores, la cosecha de 2017, calificada de siniestro total como consecuencia de las fuertes heladas de finales del mes de abril. Las consecuencias, pérdidas que rozaron incluso el 100% de la producción.

Una 'crisis' que ha revivido el sector justo dos años después, ante una oleada de frío y lluvias coincidiendo con el momento de la floración. Y, aunque confían en que no se alcancen las cotas de hace dos años, las pérdidas se prevén importantes.

Al menos es la previsión que manejan desde la Asociación Berciana de Agricultores que, a falta de una valoración definitiva, hablan de importantes pérdidas en el manzano y, con especial incidencia, en el peral, con la excepción del castaño y el viñedo.

«Aún es pronto y es difícil cuantificar los daños reales hasta dentro de unos días cuando empiecen a caer los frutos afectados por las fuertes heladas. Pero es evidente que ha habido una afección a los cultivos», señala Pablo Linares, director técnico de los consejos reguladores de la Manzana Reineta, Pera Conferencia, Pimiento Asado y Castaña del Bierzo.

En cualquier caso, Linares no oculta la preocupación instalada entre los agricultores de la comarca, que sufren en primera persona las consecuencias más graves del cambio climático, dificultando las plantaciones frutales.

Sin patrón definido

Una zona que mantiene la misma pluviometría -700 milímetros de medio- que, si antes se repartía uniformemente a lo largo del año, ahora se concentra en determinados meses, con largos periodos de sequía «que son criminales para los frutales, principalmente para las nuevas plantaciones», siendo decisivo para especies como el castaño.

21 millones de kilos

La Asociación Berciana de Agricultores tiene inscrito a 300 agricultores que cultivan 450 hectáreas de terreno, con una producción rondan los 21 millones de kilos de frutas, aunque la cosecha del 2017, declarada de «siniestro total», preveía alcanzar los 25.

La pera conferencia es la variedad estrella del Bierzo, con una cosecha que ronda entre los 12 y los 13 millones de kilos, a los que se suman los tres millones de manzana reineta y los cinco de las variedades restantes de manzanas y peras.

A ello se suma, los brucos cambios de las temperaturas que, como en esta campaña, provocó que los árboles saliesen del reposo invernal en pleno febrero, empezando a florecer y brotar coincidiendo con el bruco descenso de los termómetros en plena primavera, «provocando desordenes fisiológicas e importantes daños económicos».

De ahí la preocupación y la incertidumbre en la que vive inmersa uno de los principales motores económicos de la comarca berciana que, si bien, no ha sido víctima del abandono de los cultivos por parte de los agricultores que, a la espera de la tendencia, no han exploradodo nuevas alternativas en la zona.

«Hay mucha incertidumbre porque no existe un patrón claro de la climatología», concluyó Linares, que confía en el margen de una o dos semanas cuantificar las pérdidas y, por ende, la merma que sufrirán las rentas de los agricultores frutícolas del Bierzo.

Así las cosas, los fruticultores bercianos -alrededor de 300 inscritos que cultivan 450 hectáreas de terreno- se enfrentan a un nuevo mazazo en sus cosechas con la fruta «tremendamente dañada, deshidratada por fuera y con el corazón quemado» cuando se esperaban cosechas que podrían alcanzar los 25 millones de kilos, por lo que anuncian que solicitarán ayudas a la Administración junto a empresas y cooperativas «porque las necesitamos mucho» teniendo en cuenta que tan solo el 10% de la producción está cubierta por los seguros agrarios.