El cambio climático agudiza las sequías y las plagas en los bosques leoneses

La provincia de León sufre cambios vegetativos debido a que está avanzado el clima Mediterráneo y disminuyendo el Atlántico

Bolsón de procesionaria del pino. / S. Santos
S. FERNÁNDEZ León

«El tiempo está loco», «Ya no quedan inviernos como los de antes», «estamos casi en invierno y parece verano», son comentarios continuamente repetidos cuando sale a relucir una conversación sobre el tiempo. El culpable de esta situación es el cambio climático, lo cierto es que los expertos apuntan que los bosques leoneses empeoran su estado debido al aumento de las temperaturas y el descenso de las precipitaciones. «En los últimos 50 años el incremento de las temperatura en la península ibérica es de 1,5 grados, mientras que por su parte las precipitaciones han disminuido 13 milímetros al año de media», señala el catedrático de Ecología Estanislao Luis Calabuig.

Estos datos los avalan el último Inventario de Daños Forestales elaborado por el Gobierno en el muestran un empeoramiento del estado general del arbolado, disminuyendo el número de árboles sanos y aumentando el de dañados.

La provincia de León se encuentra en el límite del sistema Mediterráneo y el sistema Atlántico, por lo tanto las especias que más van a sufrir estrés hídrico son aquellas que están en su límite meridional de distribución, es decir, el haya, el acebo o el pino respecto a árboles, pero también, matorrales como brezales. «En los hayedos se pueden ver como hay años que empiezan las hojas a estar marrones, empieza lo que se llama el decaimiento», destaca la profesora de Ecología de la Universidad de León Leonor Calvo Galván.

Patógenos y agentes medioambientales que afectan a los bosques leoneses

La procesionaria del pino:

Destacan las defoliaciones sobre pino rodeno (Pinus pinaster) en Quintanilla del Castillo. Defoliaciones de carácter ligero a lo largo de la carretera LE-133, entre Castrocontrigo y Destriana

Coroebus florentinus

Ha resultado uno de los agentes más detectados, siendo la encina (Quercus ilex), la especie de Quercus más afectada.En Almanza, Cubillas de Rueda, Garrafe de Torío, Los Barrios de Luna y Ponferrada.

Orugas de lepidópteros

Se han detectado ligeras defoliaciones por lepidópteros no identificados en Ponferrada.

Aglaope infausta:

En Cistierna y Vidanes. Se han detectado daños ligeros por el lepidóptero perforador Sesia apiformis en choperas de Luyego.

Viscum album :

Sobre pies de Populus nigra se han detectado daños por muérdago (Viscum album subsp. album) en Burón, y Vidanes

Sequía:

Se han detectado pérdidas foliares sobre haya (Fagus sylvatica) en Posada de Valdeón y Puebla de Lillo. En quejigos (Quercus faginea), se han encontrado daños en Calzada del Coto. Sobre encina Calzada del Coto y Santa Colomba de Curueño. Sobre rebollo (Quercus pyrenaica) Almanza, Cubillas de Rueda y Garrafe de Torío. Respecto a las masas de pinar, se han encontrado daños sobre Pinus halepensis Quintanilla del Castillo

El viento

Ha sido responsable de la rotura de fustes y ramas de haya (Fagus sylvatica) en Burón ; Populus x canadensis en Luyego de Somoza , de Pinus pinaster en Quintana del Castillo y de Quercus pyrenaica en Ponferrada

La nieve:

Ha provocado roturas de ramas de hayas en Burón y Posada de Valdeón. Sobre encinas y rebollos se han encontrado ejemplares afectados en Los Barrios de Luna y Villablino. En las masas de pinar se han observado daños en Toreno (León)

Helada:

La especie más afectada ha sido el haya (Fagus sylvatica), observándose daños importantes en Burón, Puebla de Lillo y Posada de Valdeón. Sobre castaño (Castanea sativa), en la zona del Valle del Silencio

Animales:

Sobre pino moro (P. uncinata) en Peranzanes

*FUENTE: Inventario de Daños Forestales

Los árboles debilitados de la región leonesa son más susceptibles de ser atacados por patógenos, bien por hongos, bacterias o por el muérdago que afecta al pino Silvestre. Otro de los problemas que afecta a la masa boscosa es el ataque de la procesionaria (bolsones de color blanco) consumiendo las acículas, este proceso se está viendo acentuado por lo benigno que están siendo los inviernos que generan que la mortalidad sea menor por lo que el ataque es mayor. «Esta especie llega completar varios ciclos reproductivos al no existir el frio invernal que antes producía su mortalidad», apunta Leonor Calvo

El incremento de la aridez, producido por la falta de precipitaciones, lleva a las plantas a entrar en un proceso de 'estrés', «algo que no se nota ni de repente y para todas igual, sino que hay proceso paulatino y selectivo de resistencia a este cambio», destaca Estanislao Luis Calabuig.

La provincia de León está sufriendo cambios vegetativos debido a que está avanzado el clima mediterráneo y disminuyendo el atlántico.

La fenología, ciencia que estudia la influencia del medio ambiente físico sobre los seres vivos, determina que la provincia de León, al igual que en el resto de España, ha registrado cambios en los últimos años. La hoja sale antes y se cae más tarde, los frutos salen anteriormente, el riesgo de helada es cada vez menor, mientras que el aumento del número de días en que la temperatura es mayor a 20 grados ha crecido. Por otro parte, se experimentan situaciones extremas de olas de calor y frio intenso. «No hay manifestaciones homogéneas del tiempo, lo normal ahora es lo anormal», resume el catedrático de Ecología.

Imagen 1: Pinos afectados por la Procesionaria. Imagen 2: Majuelo lleno de Muerdago. Imagen 3:Encina y Pinos situados en una arida ladera.

Estas trasformaciones han propiciado el periodo vegetativo es más largo, lo que significa que tiene que producir más pero con la misma cantidad de elementos nutritivos, es decir «le estas pidiendo que trabaje más tiempo con los mismo recursos lo que suponen un estrés muy grande que hace que el árbol consuma sus propias reservas», aseguran estos dos expertos universitarios.

Por otro lado, la ligereza de la etapa invernal unida a la sequía estival es el combustible perfecto para la proliferación de los grandes incendios. En la mente de todos, está el incendio de La Cabrera producido en 2017 que arrasó más de 9.000 hectáreas de pasto, pino, roble y matorral o el que tuvo lugar en Castrocontrigo, en agosto de 2012, que acabó con cerca de 12.000 hectáreas.

A pesar de estos datos, los científicos opinan que los bosques leoneses gozan de una buena salud, pero que hay ser conscientes de los cambios que han experimentado. «Tenemos unos muy buenos bosques bien administrados, pero no hay que bajar el nivel, hay que seguir investigando y buscar los medios para reducir esta tendencia», resume Leonor Calvo.