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La caída del precio y las lluvias ponen entre la espada y la pared al sector remolachero de León

Cultivo de remolacha. / S. Santos

La Azucarera de La Bañeza retrasa, una vez más, la apertura de la campaña y las pérdidas actuales oscilan entre los 450 y 500 euros por hectárea

A. CUBILLAS
A. CUBILLASLeón

No corren buenos tiempos para la remolacha. El sector sufre en primera personas las consecuencias de la crisis de Europa y las plagas y las intensas lluvias de las últimas semanas agravan más aún si cabe su situación.

Y la campaña en León anota un nuevo retraso. La climatología adversa de los últimos días ha obligado a retrasar la apertura de la Azucarera de La Bañeza prevista para el 20 de noviembre. Y la cosecha que se está derivando a Olmedo no llega a 75 toneladas de media por hectárea, con un riqueza del 16%.

De ahí que si la tendencia no se revierte y se mejora el cultivo, según ha advertido este martes Matías Llorente, secretario provincial de Ugal-UPA, las pérdidas que sufrirá el agricultor ascenderían a una media de entre 400 y 500 euros por hectárea.

La provincia de León cuenta con 5.700 hectáreas sembradas de remolacha y son 850 profesionales del sector

Una cifra que se elevaría hasta los 45 millones de euros en el conjunto de la industria azucarera de España «por la caída del precio del azúcar a nivel mundial y los problemas con las plagas y las lluvias. Va a ser una ruina total y absoluta», advirtió Llorente.

En este sentido, Llorente recordó que una hectárea de remolacha tiene un coste de 3.000-3500 euros, lo que obliga a superar las 100 toneladas por hectárea y una riqueza del 16% para evitar pérdidas. Y la situación se complica de cara a futuro.

Abandono del cultivo

Llorente ha recordado que «nadie está para perder dinero», haciendo alusión a las pérdidas de 46 millones que sufrirá British Sugar, lo que está obligando es que aquellos que se esté despidiendo e indemnizando voluntariamente a los agricultores de más de 58 años.

«Es difícil que nadie aguante perdiendo dinero. Vamos a ver si la con la climatología actual se recupera un poco pero la situación las pinta pardas», señaló Llorente, que recordó que el 2018 será el quinto año consecutivo en el que no se obliga a sembrar remolacha.

De ahí que Llorente augure que de no revertirse la situación, serán muchos los que opten por abandonar el cultivo tan sólo quedarán, aquellos jóvenes y los que han impulsado la modernización de las explotaciones. «Hay una situación muy delicada por el rendimiento y el mercado mundial del azúcar».

 

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