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El burro zamorano leonés, de labrador y minero a animal de compañía

Esta raza de asnos, que tanta tradición ha tenido en la provincia, se encuentra en peligro de extinción, existiendo en la actualidad menos de 1.500 ejemplares de esta raza, de los cuales más de una centena se encuentran en la provincia de León

Emilio Fernández junto a sus burros. / N. Brandón
S. FERNÁNDEZSecarejo

Un símbolo de trabajo, esfuerzo y nobleza está desapareciendo. El burro Zamorano Leonés, que durante muchos años fue campesino, minero, obrero, taxista, bombero o pastor, está en peligro de extinción, y ahora, su papel es el de animal de compañía.

En la actualidad hay menos de 1.500 ejemplares de esta raza, de los cuales más de una centena se encuentran en la provincia de León, según datos del Ministerio de Agricultura. Emilio Fernández, un joven ganadero de Secarejo, localidad situada a orillas del rio Órbigo perteneciente a Cimanes del Tejar, cuenta con cuatro burros que «únicamente los tiene como terapia, para liberar estrés». En un tiempo en los que los valores humanos se están perdiendo «uno prefiere rodearse de animales», señala este amante de la naturaleza.

Burro Zamorano Leonés

Raza Autóctona en Peligro de Extinción

Nombre: Lo recibe de las provincias donde mayor importancia ha tenido, Zamora y León

Origen: Procede del tronco común a otros asnos europeos Equus asinus europeus, en concreto a aquellos que se hallan extendidos por las regiones del su de Europa

Trabajos: atado de viñas y huertas. Transportes de materiales en cargo y personas. Animal de compañía para pastores .

Ocio: rutas y paseos en asno.

Producción lechera para fabricación de cosmeticos.

Asnoterapia: terapia asistida con este tipo de animales para favorecer las habilidades de los niños.

El número de burros ha seguido un camino parejo a la evolución de las de zonas rurales. En ambas la despoblación azota con fuerza, siendo herramientas de ocio que dejan a un lado la producción de trabajo. Emilio reclama más sensibilidad por parte de las administraciones tanto para los asnos, como para las zonas rurales, e insiste que «no puede caer en el olvido el sector primario».

Lejos de ser pesimista, este agricultor disfruta de la compañía de estos animales que «no hacen daño, es más todo lo contrario te ayudan». Lola, junto a sus dos hijas pasan la tarde pastando, porque a diferencia de sus antepasados, ellos no tienen que sudar para 'ganarse el pan'.

Junto a ellas le acompañan Catalina, una prima que tienen de raza andaluza. Esta, además de compañía, es la que se encarga de labrar una pequeña huerta que le proporciona lechugas, pimientos, tomates, patatas, etc, más a modo de nostalgia que de utilidad. En un momento en que la agricultura ecológica está adquiriendo protagonismo quizá sea una forma de que este animal pueda volver a sentirse útil.

Asnoterapia

Otra de las alternativas que están haciendo que estos borricos gocen de un buen mensaje es la «asnoterapia», una técnica de ejercicios, juegos y actividades que estimulan el desarrollo de niños, discapacidad mental, favoreciendo la interacción con animales y mejorando el uso del lenguaje sobre estos niños. Esta raza en peligro de extinción, no hace honor a su fama de torpe, necio y rudo.

El dinero no lo es todo, esta es la filosofía de Emilio que mantiene estos animales a pesar de que no les otorga ningún beneficio económico, «es una pena que unos animales, tan dóciles y que tanta labor han hecho al campo leonés, desaparezcan». Esta forma de ver la vida no tiene muchos seguidores, aun así esta raza ha conseguido doblar su población en diez años, y aunque en la actualidad haya un número pequeño de ejemplares en 2009 la cifra no llegaba a los 700.

Las máquinas han dejado aparcados a los burros, las nuevas tecnologías han propiciado que estos animales hayan pasado de labrar el campo leonés a ser, en la actualidad, un animal de compañía, pero mientras queden 'paisanos' como Emilio esta raza seguirá pastando por los 'praos' de León.