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Asaja se pregunta si Azucarera «seguirá abriendo La Bañeza como si no pasara nada» con menos rendimiento de remolacha

José Antonio Turrado, durante la rueda de prensa. / I.S.

José Antonio Turrado lamenta que con los precios fijados por la empresa «los agricultores buscarán cultivos más rentables» y teme que con una producción inferior la fábrica abandone las instalaciones leonesas de La Bañeza

A. CUBILLAS | I. SANTOSLeón

El 2018 no ha sido un mal año para el campo leonés, a excepción de la remolacha. Un cultivo que ha visto cómo a la baja rentabilidad esperada este año en la provincia leonesa se le suman unos precios impuestos por Azucarera. «Estos precios demuestran que hay poco interés en sembrar remolacha en León», ha lamentado el secretario general de Asaja en León, José Antonio Turrado durante la rueda de prensa en la que ha hecho balance del año agrícola.

Turrado asegura que en 2019 seguirá habiendo cultivadores de remolacha en León, pero «habrá que ver cuántos menos y qué decisión tomará la industria cuando sus previsiones no se cumplan».

Los precios de la remolacha en León están contratados con Acor y Azucarera, con un promedio de 33 euros por tonelada. Pero los cultivadores de la provincia recibieron el pasado ejercicio la noticia de que Azucarera rompía el Acuerdo Marco de forma unilateral fijando el precio en 26 euros por tonelada.

Ante esta situación José Antonio Turrado alerta de la dificultad de que los agricultores mantengan la misma extensión de cultivo con remolacha, lo que hace sospechar al sector del posible cierre de la planta que Azucarera mantiene en La Bañeza. Actualmente, la empresa recibirá 400.000 toneladas lo que supone «la mitad del objetivo que Azucarera tenía para esta planta». El temor de los remolacheros y del sindicato agrario es la desconfianza de saber si «con poca remolacha va a seguir abriendo la fábrica como si no hubiera pasado nada».

Pérdidas del 25%

José Antonio Turrado manifestó su preocupación ya que «no queremos que se pierda ninguna alternativa de cultivo, pero si el agricultor no ve rentabilidad a corto plazo sembrará otros cultivos». Un problema que se sumará a la mala rentabilidad agraria del cultivo en este año en el que han visto retrasada la cosecha hasta finales de enero.

La remolacha cae en 2018 en producción y en precio y las expectativas para esta nueva campaña tampoco son alentadoras. La climatología retrasa en la provincia de León, por primera vez en la historia del cultivo, la campaña de recolección hasta finales del mes de enero, cuando normalmente se inicia en otoño.

A falta de iniciarse la cosecha las estimaciones que maneja Asaja de los rendimientos medios de la Comisión Provincial de Estadística son las 85 toneladas por hectárea. Una recolección que se ha visto reducida por las enfermedades difíciles de controlar que han provocado estas estimaciones a la baja. A ello, Asaja suma la posibilidad de una revisión a la baja con rendimientos de 80 toneladas por hectárea que supondrán un 20-25% menos en la tan esperada cosecha.