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Asaja denuncia que la plaga de topillos afecta al 20% de la comunidad con pérdidas de 30 millones

El el gerente, Álvaro de la Hera; el presidente regional de Asaja, Donaciano Dujo; y el presidente provincial, Honorato Meneses, analizan los daños ocasionados por la tularemia en la provincia de Palencia y valora la actuación de las administraciones./Brágimo
El el gerente, Álvaro de la Hera; el presidente regional de Asaja, Donaciano Dujo; y el presidente provincial, Honorato Meneses, analizan los daños ocasionados por la tularemia en la provincia de Palencia y valora la actuación de las administraciones. / Brágimo

La opa señala que la respuesta por parte de la Administración ha sido siempre «negar estas denuncias y descalificar a Asaja por alarmismo», subrayó.

ICAL

El presidente de Asaja Castilla y León, Donaciano Dujo, denunció este viernes en Palencia que la limpieza de cunetas iniciada en el mes de julio «es insuficiente, aunque positiva» ante una plaga de topillos, que afecta al «20 por ciento de la superficie de la Comunidad con pérdidas de 30 millones de euros». Dujo recordó este viernes, junto al presidente de Asaja Palencia, Honorato Meneses, que «la plaga siempre se inicia en las zonas palentinas de Fuentes de Nava y Frómista».

La superficie afectada, además de la provincia de Palencia, se localiza en León, Burgos, Valladolid y Zamora, dado que «los topillos siempre se inician en los meses finales de verano y, si luego el invierno no es duro, continua su expansión en primavera y su máxima punta se desarrolla durante los meses del verano siguiente», afirmó Dujo.

Por ello, tanto a nivel provincial como regional, Asaja «ha estado vigilante y denunciando esta situación» a partir de una primera pregunta en diciembre de 2018 en el Consejo Agrario Provincial, para que, más adelante, y con las quejas de los agricultores, la opa enviará en marzo un escrito al Observatorio de Plagas dando constancia que en zonas de Palencia ya había focos localizados. Una repetida voz de alarma cuya respuesta por parte de la Administración ha sido siempre «negar estas denuncias y descalificar a Asaja por alarmismo», subrayó.

La proliferación se ha centralizado en dos focos palentinos, aunque Donaciano Dujo destacó que «la extensión se ha producido en las cunetas de caminos y carreteras, en los arroyos y en los ríos», es decir, en el conjunto de las «zonas pérdidas y sucias de titularidad de las administraciones». De esta manera, las consecuencias se clasifican en tes vías: la sanitaria a raíz de la tularemia, las pérdidas económicas en la caza, pesca y sector agrícola y la mala imagen de la Comunidad al resto de España y Europa.

Por ello y debido a las acciones de las administraciones, Dujo calificó de «positivo la limpieza de cunetas, aunque insuficiente», ya que la zona afectada tiene «más de 50.000 kilómetros y limiarlo ahora es una labor prácticamente imposible», añadió. Además, otras cuestiones como la de arar, una labor que no se puede practicar en verano, o las cajas nidos, las cuales son de la misma manera «insuficientes y poca efectivas» predominan en los últimos días, aunque señaló que «nadie habla de las cigüeñas al ser los animales que más limpian de topillos el campo».

Respecto a la Comisión de Roedores, el presidente regional de la organización agraria denunció que «los agricultores y ganaderos no están representados al no dejarles participar», un órgano del que el sector no ha recibido «propuestas ni recomendaciones».

En esta línea y en relación con la problemática actual, se necesita que «las administraciones cambien de actitud y utilicen otros métodos de control al mismo tiempo que las opas puedan participar en las comisiones y reuniones del Itacyl», dado que «se niegan a convivir con la plaga», destacó Dujo. Una situación provocada por la dejadez total con una región sucia y llena de malas hierbas y de desidia», afirmó.

Además, desde Asaja solicitaron la « indemnización por las pérdidas agrícolas y de los afectados por la enfermedad de la tularemia, así como el reconocimiento como enfermedad profesional», quienes aseguraron que «si se olvida el control biológico al pasar el verano, y el invierno no es duro, habrá de nuevo topillos el año que viene».