La ampliación de las ayudas eleva la llegada de jóvenes al campo leonés con macrogranjas de pollos y cerdos

Ganadería de cerdos. / S. Santos

Más de 250 jóvenes se han incorporado en el último año, en su mayoría apostando por la ganadería de integración, que empieza a despuntar en las ganaderías de vacuno y conejos

A. CUBILLAS
A. CUBILLASLeón

Los jóvenes se suman al proyecto del campo leonés. Principalmente en el régimen de ganadería integrada de cerdo y pollos aunque en los últimos meses empieza a crecer también las de vacuno y conejos.

Concretamente, sólo en el último año se han registrado más de 330 altas- 185 solicitudes de incorporación y 145 de planes de mejora- frente a las 120 que se venían registraron de media en los últimos años. El por qué hay que buscar en el incremento de las ayudas, que ronda cuantías que oscilan entre los 70.000 y los 140.000 euros.

Si bien, el desembarco al campo se dilata en el tiempo hasta en un año. Así lo ha denunciado Matías Llorente, secretario provincial de Ugal-UPA, que ha denunciado los problemas para conseguir la licencia y ha solicitad agilidad a la Diputación, la Confederación Hidrográfica y la Comisión provincial de Urbanismo.

Asimismo, ha lanzado un guante a la Junta para que junto a la inyección económica ofrezca un servicio de asesoramiento. «Es un tema delicada porque estamos hablando de inversiones fuertes. Es necesario que siga existiendo una formación para los jóvenes, que se promueva el cooperativismo y se impulsen las nuevas tecnologías».

Una incorporación que a pesar de las bajas garantiza la supervivencia del campo leonés, donde la mecanización garantiza que apenas un 3% de activo cultive el «cien por cien de la superficie. La mecanización y la tecnología ha cambiado la estructura productiva del sector».

El sistema de integración se basa entre un contrato entre los ganaderos y una empresa, de forma que el ganadero pierde las decisiones técnicas de su producción pero tiene asegurada la venta, la asistencia técnica y el abastecimiento de pienso y medicamentos, garantizando la comercialización, el riesgo principal de una ganadería.