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Lúpulo, el ‘oro verde’ leonés lucha por recuperar cuota de mercado con 500 hectáreas y 240 productores

Imagen de una planta de lúpulo en la provincia de León./
Imagen de una planta de lúpulo en la provincia de León.

El 98% de este ingrediente cervecero se produce en tierras de cultivo leonesas, el otro dos restante se reparte por Galicia o La Rioja / El cultivo de lúpulo de este año se reparte por más de 500 hectáreas de la Ribera del Órbigo

CLARA ARIAS

A estas alturas no es arriesgado afirmar que León es la capital del lúpulo en España. La provincia leonesa produce, prácticamente, la totalidad del lúpulo que se vende en todo el territorio nacional. Sin embargo, el lugar que ocupa actualmente en el mercado ha sido fruto del esfuerzo, trabajo y mejora en las tierras de cultivo de la planta. A pesar de que León concentra también otro tipo de cultivos como la cebada, el trigo o la avena, el lúpulo es el rey de la agricultura autóctona.

Durante más de 80 años, las tierras leonesas tan solo han albergado dos variedades de lúpulo. Ahora, los retos son otros, la modernización técnica y el incremento del número de hectáreas son un paso obligado para la inclusión de nuevas variedades que hagan las delicias de los cerveceros españoles.

El pasado mes de junio la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Lúpulos de León firmó un convenio con la multinacional Hopsteiner, un acuerdo que sentaba las bases de una nueva etapa para el lúpulo que pasa por una necesaria evolución de la maquinara, el desarrollo del cultivo y la apuesta por nuevas variedades, un total de 10. En total cinco fincas de ensayo que como reconocen desde la lupulera americana «en 2018 darán los primeros resultados».

La innovación en el sector ha despertado de un largo letargo. Si el acuerdo con Hopsteiner abre nuevas rutas comerciales, la investigación juega un papel muy importante en el engranaje de la modernización. De este modo, la Universidad de León y la Empresa de Base colaborarán de la mano de Lúpulos de León para el seguimiento de los patógenos o la mejora la producción del ya denominado oro verde.

El lúpulo en León

La Ribera del Órbigo es el escenario elegido por la gran mayoría de productores de lúpulo en León. Durante 2016 se plantaron 540 hectáreas del ingrediente esencial de la cerveza, una cifra muy lejana a la de años anteriores, «tiempos en los que se plantaban 1.700 hectáreas del cultivo», reconoce Isidoro Alonso, presidente de Lúpulos de León.

Estas cifras no son desesperanzadoras, el 98 % del lúpulo nacional sale de tierras cazurras. El otro 2 % restante se reparte por Galicia, Asturias y La Rioja. Sin embargo, «la escasez de fábricas cerveceras en León hace que prácticamente la totalidad del lúpulo no se quede en la provincia», manifiesta Matías Llorente, secretario general del sindicato agrario de UGAL-UPA.

Hasta la fecha, Lúpulos de León solo importa en territorio español, puesto que países como Bélgica, Francia o Alemania compiten en Europa. Aunque el proceso de experimentación emprendido este año tiene como objetivo competir en el mercado europeo. Asimismo, recuerda Llorente, «el lúpulo ya sufrió una grave crisis por la exportación de China».

El consumo en los países vecinos es mucho mayor. Como el deseo de un niño por las vacaciones de verano, ahora, Lúpulos de León de la mano de Hopsteiner, espera expandir su negocio y comercializar en el exterior.

Los destinos de los conos extraídos de las plantas son, primordialmente, las industrias de cerveza de toda España pero, sus usos no solo pasan por las barras de bares de más de media península, pequeñas farmacéuticas y empresas cosméticas emplean la planta para diversos usos.

Proceso de plantación

Marzo es el mes elegido por los agricultores para plantar el oro verde. «El cultivo del lúpulo dura entre 15 a 20 años», afirma Llorente. Cuando sus tallos, que pueden alcanzar longitudes de más de diez metros, alcanzan escasos centímetros se instalan a lo largo de las trepas. Tras sus correspondientes tratamientos y cuidados, se procede la poda de la trepa. El bien más preciado de todo el proceso es la flor o cono, productos empleados para el proceso de elaboración de la cerveza.

Los meses de agosto y septiembre son los meses de más trabajo para las máquinas de pelado. La infraestructura, creada para la ocasión, se encarga de separar los conos de las hojas y del resto de ramificación sobrante. Con los camiones cargados de las flores del lúpulo, el siguiente paso es el secado, proceso que se realiza a altas temperaturas.

Tras el secado, la última fase será la conversión del cono seco en pellet, material que se traslada finalmente a las empresas productores de cerveza.

León, entorno idóneo para el cultivo

El lúpulo requiere de unas condiciones climatológicas que tan solo León pose. La casi exclusividad del cultivo se explica gracias a «las noches frescas, el calor durante el día y las pocas lluvias» que acontecen en la provincia desde los últimos días del invierno hasta los primeros días de verano, puntualiza Isidoro Alonso. Además el cultivo precisa de suelos permeables y terrenos, preferiblemente, calizos.

2016 se plantea como un año prospero de cultivo. Las temperaturas han acompañado al lúpulo. El balance que realiza Llorente es esperanzador, «se ha podido regar sin problema gracias al agua de los embalses. Se espera una buena cosecha del lúpulo y, aunque esté un poco retrasado, los meses de calor han favorecido el crecimiento de la planta».

Lúpulos de León congrega a 240 socios que tienen que lidiar cada campaña con unos precios que tienden a la baja. El presidente de la asociación recuerda los años «en los que se pagaba por cada kilo cuatro euros». Y si el precio es deficitario, las ayudas siguen la misma tónica. La PAC es el único sustento público que han recibido los agricultores del Humulus Lupulus, según Alonso.

Aunque las tarifas por cada kilo de flor no son el único problema de un sector con una gran capacidad de expansión. La obsolescencia de la maquinaria acusa una grave crisis en el sector. «20 años llevamos estancados», remarca Alonso, es así como se hace evidente la necesidad de implantar «un proceso de mecanización y aumento de las plantaciones» para poder acometer la incorporación de nuevas variedades.

Oficio y tradición

El oficio se resume en tradición. Los campos de trabajo son explotados mayoritariamente por familias que trabajan mano a mano durante todo el año. Una herencia con la que se ha querido poner fin con la incorporación de variedades impensables hace veinte años cuando tan solo una especie de lúpulo aromatizaba la vega del Órbigo. Una tónica que desde el Ministerio de Agricultura se reafirma, exponiendo como principales causas de la obsolescencia del sector el «descenso de la demanda de las variedades amargas, la introducción de variedades con un mayor contenido en ácidos alfa y la falta de relevo generacional».

Según publica el Informe socioeconómico del sector de la cerveza en España publicado por la Asociación de Cerveceros de España, durante el 2015 se incrementó la cosecha de lúpulo un 20% con respecto l año anterior. Más de 1.200 toneladas de conos que posicionaron a nuestro país en el sexto lugar en el ranking de productores de lúpulo de Europa y décimo en todo el mundo.

Los datos reflejan un futuro próspero para el lúpulo en León. Lejos de estancarse en un sector de larga tradición, la planta continúa trepando pero, no solo por España, sino por todo el continente europeo porque el lúpulo lleva acento leonés.

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