Del escaño europeo a la huerta berciana

La exeurodiputada de Podemos en Bruselas, la cartagenera Lola Sánchez Caldentey, desarrolla un nuevo proyecto vital en El Bierzo donde quiere trabajar la tierra para poder subsanar su particular deuda con el medio ambiente tras cinco años de política al más alto nivel

Lola Sánchez Caldentey, en su nueva vida en Tombría de Arriba./
Lola Sánchez Caldentey, en su nueva vida en Tombría de Arriba.
Nacho Barrio
NACHO BARRIOLeón

Lola Sánchez contesta a la llamada. La cobertura no es la mejor en Tombrio de Arriba, una pequeña localidad de Toreno enclavada en un valle dominado por el arroyo del Pradón. Puro Bierzo.

La vida, como ella misma reconoce, ha dado un giro de 180 grados. Ahora, rodeada de sus tres perras, disfruta de una vida berciana que poco tiene que ver con su anterior etapa existencial.

Lola Sánchez Caldentey ha dejado atrás los cinco años como eurodiputada de Podemos en Bruselas para afrontar un nuevo rumbo. «Yo siempre he querido vivir en el campo y en Cartagena, mi tierra, el acceso a la tierra es prácticamente imposible» comenta la ya exparlamentaria.

La decisión, eso sí, estaba tomada. «Estos cinco años en Bruselas me han enseñado muchas cosas, entre ellas que el futuro de la humanidad pasa por volver al campo».

Aún quedan meses para que el invierno cubra por completo la comarca y la población de Tombrio de Arriba aumenta de la mano del calor. El contraste con Europa, como ella misma reconoce, «es absoluto», pero existen razones para creer en la bondad del cambio. «Cuando conocí El Bierzo me enamoré de este lugar y de sus gentes; ahora me siento muy mal por todos los aviones que he cogido en estos cinco años, me siento en deuda con la tierra y con el medio ambiente por toda la contaminación que he contribuido a generar y voy a intentar devolverlo de alguna manera», confiesa.

Conviviendo con los habitantes de Tombrio de Arriba, Lola Sánchez tiene un plan. Creyendo a pies juntillas en las posibilidades de la agricultura extensiva y ecológica, la cartagenera apuesta por «poner en marcha los campos de la familia de mi compañero, que llevan muchísimos años abandonados».

Para ello, no descarta la creación de una cooperativa contando con la gente joven de la zona. «Desde que vivimos aquí conocemos a muchas personas que buscan trabajo y que no saben muy bien que hacer. Es gente que en mayor o menor medida tiene tierras, por lo que vemos una forma de ganarse la vida que la humanidad necesita». Eso sí, el matiz esta vez es importante: «Me gustaría que al frente de la cooperativa estuvieran las mujeres».

Deuda con El Bierzo

El amor que demuestra Lola Sánchez por la comarca es evidente desde que arranca la conversación. «Aquí se notan mucho más los problemas de la España rural porque con el cierre de las minas ha habido generaciones viviendo de ellas y ahora hay muchas personas que se han quedado colgando, no se ha hecho lo que se tenía que hacer, que es una transición justa», lamenta la exparlamentaria.

De la misma forma saca la cara por El Bierzo. «España entera está en deuda con esta zona, que ha generado energía para todos». Desde Tombrio de Arriba, viviendo la realidad de una zona que ha sufrido como pocas el cambio de modelo, defiende que «hay que potenciar el nivel asociativo para presionar a las administraciones pero no para que nos den dinero, sino para que se invierta en proyectos productivos a largo plazo».

Y no le duelen prendas en rendirse en halagos. «El Bierzo es un sitio paradisiaco, es la zona de Europa con más denominaciones de origen por metro cuadrado. Los alimentos, el clima y la vegetación no pueden ser mejores, esto es un tesoro que hay que poner en marcha».

Decepción política

Ahora, a miles de kilómetros de su vida anterior, Lola Sánchez hace un análisis libre de cargas de la realidad política. «La experiencia me ha hecho dejar de creer en la política de partidos», confiesa, explicando que «las instituciones tienen un peligro, que es que te acostumbras a la alfombra, a la gente le gusta mejorar y que la traten bien. Es muy sorprendente la cantidad de privilegios que llega a tener un eurodiputado. Eso te domestica y te hace que puedas dejar de lado los principios con los que llegaste, hay que ser muy fuerte para no caer».

Sea como fuere y con la vista lejana, la murciana entiende que «hay que tener principios firmes y carácter, pero si los tienes no llegas lejos en política».

Lola Sánchez se da de plazo hasta Navidad para tener la huerta en marcha y el plan más definido. La brisa veraniega mece durante el día la tranquilidad del pueblo, refrescando cuando el sol se despide de El Bierzo. Lola se quedará a vivir sin fecha de vuelta. «Me queda mucho por hacer y no me voy a ir de aquí», confiesa. Ha cambiado el aroma de la hierba fresca por el de la moqueta para siempre. Y no parece mala elección.