Adiós a la tabernera centenaria de León

Ascensión Ramón, la vecina de Bárcena de la Abadía fallecía que a primeros de año cerraba su bar, ha muerto este sábado a los 105 años

Ascensión, a sus 104 años, detrás de la barra de su bar/O.R.C.
Ascensión, a sus 104 años, detrás de la barra de su bar / O.R.C.
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Tristeza contenida en Bárcena de la Abadía (Fabero) tras la pérdida de una de sus vecinas más singulares, con más solera y también más longeva. Ascensión Ramón, la tabernera que se jubiló a los 104 años, fallecía este sábado en Ponferrada a los 105 años.

Todo un referente en la hostelería, Ascensión saltaba a la fama el pasado mes de enero al anunciar el cierre del bar de la localidad tras casi un siglo detrás de la barra. Por aquella, contaba que se recordaba con sólo 4 años de edad detrás de la barra del bar de sus padres.

Nacida en Prado, Chano (Peranzanes), Ascensión Ramón sumaba un siglo de vida y trabajo despachando cafés. Desde que a los 17 se afincó en Bárcena de la Abadía, lo hacía en el establecimiento que acabaría adoptando su nombre, el mismo al que echaba el candado.

Pero no por causa de la edad. Se mostraba orgullosa de haber llegado a ese momento «con plena capacidad física y mental». Es más, Ascensión se despedía de la clientela con un recado para la clase política: «Los bares, en poblaciones pequeñas, no pueden soportar los mismos impuestos y exigencias como si estuvieran en la misma Plaza de Lazúrtegui o en la Puerta del Sol».

El bar, su bar, fue sucesivamente la Casa de Santos (su marido), la Casa de Ascensión o el Bar La Viuda, la condición en la que quedó su regente a la muerte de su esposo a la temprana edad de 45 años, víctima de la silicosis. Ascensión se quedó sin paga y con siete hijos, una difícil situación que afrontó con arrojo mientras hileras de mineros sin apenas recursos pasaban por su cantina.

Eran tiempos complicados, pero no había margen para el pesimismo. «Antes todo el mundo cantaba; ahora ya no siento cantar nunca», dijo en una reciente entrevista concedida al digital meprestaelbierzo.com.

Siempre activa

Ascensión Ramón se mantuvo siempre activa. Socia de honor de los Bibliobuses de León, ha estado al pie del cañón hasta el cierre del negocio, que a su vez simboliza el implacable efecto del continuo éxodo rural. Y es que su regente reconocía hace diez meses una «gran tristeza» por echar el candado al bar para un pueblo que ya tampoco cuenta con escuela desde hace años.

«Lo siento, pero hay muchas circunstancias que concurren, las cuales me obligan a cerrar», contaba en una carta pública en la que lanza un tirón de orejas a los gobernantes y se despide con agradecimientos de los clientes, a los que insta a tocar la puerta siempre que quieran. «Os digo que la Casa de Santos, como era conocida, o la Casa de Ascensión o Bar La Viuda, nunca se cerrará, siempre estará abierta a toda persona que nos quiera visitar, siempre habrá un trago que compartir y un rato para conversar».

Y así ponía fin a todo un siglo detrás de una barra. Ahora, Bárcena de la Abadía dice adiós a la tabernera centenaria de León. Su sepelio tendrá lugar este lunes a las 12:00 en la iglesia parroquial de la localidad berciana.

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