Adiós a Estanga: el águila vuela

El vocabulario se queda corto cuanto toca definir a personajes tan singulares como José Estanga Rebollal, el 'alcalde rockero' del Bierzo, un personaje único e irrepetible en la vida social y política de la provincia | Su adiós deja una enorme huella

Estanga, durante una de sus comparecencias./César Sánchez
Estanga, durante una de sus comparecencias. / César Sánchez
J. CALVOLeón

«Alcalde rockero / el boss de los peperos / con pantalón vaquero y gafas negras de sol / lo que a mí me pirra es tomar cuatro birras y cantar rock and roll».

Es imposible abstraerse ante una presentación de este tipo, frente a una definición tan singular como el personaje que la protagonizaba. Se puede leer una y otra vez y el resultado es el mismo: desborda.

El vocabulario se queda corto cuanto toca definir a personajes tan singulares como José Estanga Rebollal, el 'alcalde rockero' del Bierzo. Su identidad siempre estuvo marcada por una personalidad fuera de lo común, por una forma de actuar tan singular como la propia tierra en la que vivía y por unos principios personales y políticos que le llevaron siempre a navegar en solitario, aunque fuera dentro de los mares del Partido Popular.

El apunte

'Estanga', gafas de sol pegadas día y noche a su nariz, melena al viento, barba poblada, botas y chupa negra, todo ello curtido en negro, vivía la actividad pública con una singularidad impropia de los tiempos. Quizá por eso su ausencia, la que provoca su inesperado fallecimiento este sábado, deja un hueco imposible de recuperar y que solo permanecerá vivo gracias a sus intensos e imborrables recuerdos.

El águila

Nadie podrá olvidar a un alcalde que durante tres décadas evidenció que el rock y el PP eran almas gemelas y que la atención a los vecinos era más importante que cualquier color o interés político. Y todo ello, con el volumen al máximo, con las luces de posición puestas en su coche aparcado en la esquina del Bellas Artes, con su mirada esperando tras aquellas singulares gafas de sol, con la peculiaridad de quien no quería sentirse atado por las normas.

Para darse cuenta de la dimensión del personaje habría que ir a Villarubín, la pequeña pedanía en la que se levantó a sí mismo un monolito con un águila sobre un medallón con su propia efigie, su nombre y el lema «Alcalde rockero».

Ése era Estanga, el tipo que necesitaba en algún momento romper con todo para poder volver a la normalidad del día a día. Hoy, el águila ha volado dejando la huella de años y años de vida respetuosamente al margen de las normas.

Siempre defendía que, desde ese respeto, la normalidad y la cordialidad debían estar por encima del protocolo, que nadie es más que nadie por muchos cargos que le acompañen en la tarjeta de visita. Con esas, se saltó todas las normas y le espetó un par de besos a la reina Letizia durante una visita de los monarcas al Bierzo. «La reina es una dama, y ¿por qué no? De artista a artista dos besos regalar», aseguró aquel día.

13 discos

Y él, claro, era un artista. Grabó 13 discos para personas con un gusto musical «diferente» y todos ellos nacidos desde letras que, según confesaba, fueron escritas utilizando rollos de papel higiénico y maduradas bajo las jaras de los montes de Oencia.

Estanga era impetuoso, arrollador, con una personalidad imposible de contener. Respetaba y empatizaba con Juan Vicente Herrera, mucho, mientras que el resto de miembros de la clase política simplemente eran ocasionales compañeros de viaje a los que medía con una mezcla singular de ironía y respeto, siempre a partes desiguales.

Sólo la enfermedad pudo contener su brío. Fue en 2014 y desde entonces decidió dar un paso atrás para preparar su adiós. Desde aquellos días hasta hoy ha hecho lo que más le gustaba: volar como un águila sobre la tierra que amaba, Oencia. Y así hasta que un buen día, este sábado, decidió no volver a posarse nunca más sobre la tierra.