Prisión por convertir sin autorización una escombrera ilegal en un área verde en Santa Catalina de Somoza

Calle La Escuela de Santa Catalina de Somoza. /
Calle La Escuela de Santa Catalina de Somoza.

El Ministerio Fiscal le atribuye un delito contra la ordenación del territorio y le pide dos años de cárcel | El acusado asegura que su objetivo era convertir esa zona en un lugar para niños, vecinos y peregrinos

A.C.
A.C.León

Un vecino de Santa Catalina de Somoza -Astorga- se enfrenta a dos años de cárcel por impulsar un área verde, un lugar de descanso y un espacio formativo sin autorización y en un terreno protegido convertido en una escombrera ilegal. El acusado será juzgado el 5 de mayo en el Juzgado de lo Penal nº1 de León.

Según las calificaciones provisionales, los hechos tuvieron lugar entre el 2014 y junio de 2015 cuando el acusado impulsó la obra de una vivienda de una planta en una parcela situada en una parcela en Santa Catalina de Somoza.

Una parcela situada en el paraje de Entrecarreteras clasificada en el PGOU como «no urbanizable», incluida en una zona «protegida por sus valores paisajísticos y naturales» y enmarcada además en un área afectada por la declaración de conjunto histórico del Camino de Santiago.

El acusado no solicitó ni obtuvo licencia urbanística, siendo además no autorizable. Por ello, el Ministerio Fiscal entiende que los hechos son constitutivos de un delito contra la ordenación del territorio y solicita una pena de dos años de cárcel, una multa de 14 meses con una cuota diaria de 10 euros y la inhabilitación durante dos años para ejercer en el ámbito de la construcción.

Un nuevo espacio verde

Por su parte, la defensa señala que no se trata de un edificio convencional ni habitable ya que carece de instalaciones y servicios, no siendo susceptible para tener un uso residencial o industrial. Además, señala que su cliente lo realizó desde el desconocimiento de la prohibición

Una finca rústica convertida en una escombrera que comprobó con el objetivo de convertirla en un espacio verde con huerto ecológico y diferentes variedades de productos agrícolas, en una zona lúdica y un espacio formativo, para observar la flora y la fauna del entorno, y en un lugar abierto para descanso, siendo susceptible para ser utilizado por el Ayuntamiento.

De esta forma, continúa la defensa, ni la finca ni la construcción tienen aprovechamiento especulativo o lucrativo, estando concebida para que sea disfrutado por escolares, peregrinos y vecinos del pueblo. «Su objetivo era el de convertir un sueño realidad y el deseo de dar sin recibir algo material a cambio».

Además, recuerda que un vertedero ilegal es mucho más dañino, no siendo compatible la edificación con la normativa y el entorno. Por todo ello, entiende que los hechos no constituyen delito alguno y solicita la libre absolución.