El Palacio de Gaudí de Astorga acomete la restauración de una estatua de Santiago Peregrino del siglo XVII

Resultado de la restauración. /
Resultado de la restauración.

El Museo de los Caminos dedica una sala a la ruta de peregrinación jacobea con la presencia de la verdadera Cruz de Ferro de Foncebadón

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El Palacio de Gaudí de Astorga ha restaurado recientemente una estatua de Santiago Peregrino en madera policromada del siglo XVII procedente de Labaniego y que se recoge el Museo de los Caminos. La obra anónima ha sido restaurada recientemente por el equipo de de Proceso Arte8 y dirigido por Luisa Castillo Vela, dentro del proyecto del Palacio de Gaudí para la recuperación de piezas del Museo.

La estatua presentaba, además de los problemas derivados del paso del tiempo, grietas de especial importancia en la cabeza y manos de Santiago, que han sido completamente reparadas para poder apreciarse el esplendor original de la talla. Una de las grietas más profundas se encontraba en la parte frontal de la escultura desde el sombrero hasta la ceja, por toda la frente. El equipo se ha encargado de cerrar las grietas, así como de aplicar un tratamiento natural para la conservación de la madera.

También había sufrido pérdidas de la policromía original, así como la suciedad en el dorado y las partes de rostro y manos. «La obra representa a Santiago sentado, pero un momento, no sabemos cuándo, fue mutilada la parte de atrás para, posiblemente, encajarlo en un espacio que les convenía», explicó la restauradora Lusica Castillo. En la actualidad, se ha fabricado a medida una peana para Santiago Peregrino que preside la sala del Provisorato, dedicada al Camino de Santiago.

Una de las sorpresas que se encontró el equipo de restauración durante el trabajo, fue la aparición de la datación de la polocromía de la escultura. «En las hojas del libro que sostiene Santiago Peregrino en la mano izquierda se encuentra la fecha de realización de la policromía. Normalmente se suele hacer la talla y la policromía seguidas, por lo que este hallazgo nos da una fecha algo más exacta de su creación», amplió la experta. Entre las hojas del libro apareció la fecha 1694.

El Museo de los Caminos, ubicado en el interior del Palacio Episcopal diseñado por Antonio Gaudí, dedica una de sus salas, en concreto la conocida como Provisorato al 'El Camino tras la huella de Santiago'.

La Ruta Jacobea cobra especial relevancia en el museo que lleva su nombre con una sala dedicada a la trascendencia del fenómeno santiaguista en la diócesis asturicense, ya que la Diócesis de Astorga está vinculada desde sus orígenes a los tiempos del Apóstol por lo que la muestra contempla una gran variedad de expresiones artísticas dedicadas a la figura.

Además, el Museo de los Caminos guarda en su interior la verdadera Cruz de Ferro de Foncebadón, un lugar de paso obligado para los peregrinos que a sus pies depositan una piedra que han cargado durante su peregrinaje. Por miedo a que la climatología dañase la estructura, la Cruz fue trasladada para su conservación al Palacio de Gaudí, donde cada día cientos de peregrinos acuden a contemplar la pieza de gran simbolismo para el Camino de Santiago.