La Iglesia de Astorga crea la primera delegación de protección y acompañamiento a víctimas de abusos sexuales

El obispo de Astorga, durante una rueda de prensa./Campillo
El obispo de Astorga, durante una rueda de prensa. / Campillo

Con motivo de la constitución de este órgano, la Diócesis de Astorga ha envidado una carta a las víctimas en las que les informa del paso dado y que firma la delegada episcopal para la protección y acompañamiento de víctimas de abusos, María José Díez Alonso

LEONOTICIAS | E. PRESS | EFEAstorga | León

La Iglesia de Astorga ha creado una delegación de protección y acompañamiento a los menores que han sido víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes o religiosos.

La nueva 'Delegación de Protección de los Menores y Acompañamiento a las Víctimas de Abusos' de la Iglesia de Astorga será coordinada por la psicóloga María José Díez Alonso, y en ella también participarán otros miembros como una abogada, un sacerdote y especialistas en atención psicosocial.

Con este órgano la Iglesia de Astorga da un paso más en la protección de las víctimas de abusos sexuales por parte del clero. Su presentación tendrá lugar un día antes de la Cumbre Antipederastia del Vaticano que dará comienzo este jueves 21 de febrero.

Además, esta delegación se crea en la diócesis de la que es obispo Juan Antonio Menéndez, que también preside la Comisión creada el pasado mes de octubre por la Conferencia Episcopal Española para actualizar sus protocolos contra abusos.

La 'Delegación de Protección de los Menores y Acompañamiento a las Víctimas de Abusos', según han relatado fuentes del Obispado de Astorga a leonoticias, se limitará al ámbito de la propia diócesis y no es vinculante hacia otras áreas territoriales.

La diócesis de Astorga, que extiende su jurisdicción eclesiástica sobre las comarcas leonesas de Maragatería y El Bierzo, la orensana de Valdeorras y las zamoranas de Sanabria, La Carballeda, Valles de Benavente y parte de Aliste, tiene uno de los protocolos más avanzados de prevención y respuesta ante los abusos en la Iglesia.

Con motivo de la constitución de este órgano, la Diócesis de Astorga ha envidado una carta a las víctimas en las que les informa del paso dado y que firma la delegada episcopal para la protección y acompañamiento de víctimas de abusos, María José Díez Alonso.

«El obispo de Astorga ha creado una Delegación Episcopal para la atención a los menores y el acompañamiento de víctimas de abusos. Me presento a usted como encargada de dicha Delegación compuesta por especialistas en Derecho Civil y Canónico, sacerdotes, psicólogos y otros asesores que componen el equipo«, señala la carta, fechada el 15 de febrero,

Y agrega: «Es mi deseo ponerme a su disposición, ofrecerle la ayuda que pueda necesitar como consecuencia de la situación vivida por usted».

Otros protocolos

Aunque el protocolo de la Iglesia de Astorga no es público, otros de los más recientes, son el de la diócesis de Burgos y el de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, que sí están accesibles en la web de los obispados y además están basados en el protocolo de Astorga, tal y como precisan sus respectivos obispos en la introducción de sendos documentos, consultados por Europa Press.

Tanto en el protocolo de Sigüenza-Guadalajara, que data del 23 de abril de 2018, como en el de Burgos, que se aprobó en junio, con una vigencia de cinco años 'ad experimentum', se incluyen algunas novedades como la obligación del obispo de denunciar ante la Fiscalía los abusos sexuales a menores cometidos por miembros del clero.

Además, se precisa que «la obligación como diócesis es notificar los indicios detectados y la comunicación» que se les ha transmitido y se añade que «no es necesario tener la certeza de que el menor está siendo abusado». Según se puede leer en el texto, «revelar una situación de abuso no implica denunciar a otra persona, sino informar de una situación privada al ámbito público».

De esta forma, van más allá del protocolo de 2010 de la Conferencia Episcopal, vigente en estos momentos, en el que se establece que la autoridad eclesiástica debe «invitar o aconsejar» a los denunciantes del abuso a presentar «ellos mismos» la denuncia ante la Policía, el Ministerio Fiscal o el Juzgado de Instrucción.

Política de puerta nunca cerrada

También se aconseja a los sacerdotes que eviten «quedarse a solas mucho tiempo con un menor, por ejemplo, en la sacristía de la iglesia o en una sala o dependencia parroquial» y que dejen «la puerta abierta cuando se habla con un menor en un despacho o habitación», es decir, «llevar a cabo como norma una política de 'puerta nunca cerrada'». Asimismo, se prohíben las novatadas y otras dinámicas o juegos que puedan llevar actos vejatorios, denigrantes o sexistas.

Además, atendiendo a los nuevos modos de comunicarse a través de Internet, los protocolos de estas diócesis precisan que en caso de que formalicen grupos de WhatsApp o se use el email o las redes sociales para convocar y organizar actividades, los mensajes deben ir con copia a los padres.

Asimismo, se ofrecen claves a las autoridades eclesiásticas para detectar abusos a menores y ante la denuncia de un caso, se propone escuchar al niño o niña «con calma» sin preguntas «culpabilizadoras o escabrosas». A continuación, se deberá informar inmediatamente a los padres del menor, tomar nota de la denuncia y proceder a la notificación de la misma a las autoridades eclesiásticas y civiles.

La Conferencia Episcopal Española está actualizando sus protocolos ante casos de abusos y aunque aún no se ha ofrecido ningún detalle sobre el contenido del nuevo documento, que actualizará el de 2010, estos protocolos diocesanos más recientes podrían dar una idea de lo que podría incluirse en el nuevo texto.

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