Omar Alshakal, 10 kilómetros entre el horror y la esperanza

Omar Alshakal, refugiado sirio en Navatajera./
Omar Alshakal, refugiado sirio en Navatajera.

La piscina de la Junta Vecinal de Navatejera acoge una actividad acuática en la que este refugiado sirio busca poner voz e imagen al drama que viven sus compatriotas huyendo de la guerra que está asolando su país

R.FARIÑAS

14 horas escapando del terror. Así empieza la historia de un superhéroe, Omar Alshakal, refugiado sirio con pasaporte alemán, que ha llegado a Navatejera para poner imagen y sonido a la agónica situación que viven sus compatriotas.

Su vida se desarrollaba con normalidad, realizando el deporte que más le apasiona, la natación, hasta que la guerra truncó su futuro. Con apenas 22 años, llega ha llegado a León para contar su experiencia y el por qué tuvo que abandonar su país.

Conducía una ambulancia en Siria cuando un misil cayó sobre el vehículo. Omar estuvo a punto de perder su pierna y tuvo que ir hasta Turquía para que le operasen, una vez allí decidió venir a Europa, aunque su objetivo no era dejar su ciudad.

10 kilómetros entre Turquía y Lesbos

Este refugiado optó por tomar rumbo, a través del mar, hasta la isla de Lesbos, donde miles de sirios esperan su oportunidad para lograr salvar sus vidas. Tras un tiempo en este inhóspito lugar, logró viajar a Alemania y conseguir la residencia como refugiado.

Pese a conseguir salir de ese infierno de la isla de Lesbos, Omar no dudó en volver a socorrer al resto de sirios que se encuentran allí buscando una salida. Considera cíclica esa actitud. Cree que cuando la gente consiga los papeles, como ha hecho él, deben volver y hacer su labor humanitaria para lograr que la gente vaya alcanzando el asilo europeo.

Este refugiado no ha dudado en lanzarse a la Junta Vecinal de Navatejera para explicar al mundo la angustiosa situación del pueblo sirio. Ahora, pide a las autoridades y ciudadanos europeos que comprendan su situación.

Junto a un grupo de voluntarios, han recorrido, de forma simbólica y por relevos, los 10 kilómetros que separan Turquía de Lesbos.

Concienciar a la sociedad

La actividad trata de acercar a la sociedad leonesa el drama de Siria, un país azotado por la guerra, y que acumula decenas de miles de civiles muertos. Omar Alshakal trata de explicar al mundo que la intención de los refugiados cuando llegan a Europa no es que los europeos les proporcionen dinero o casa, ni salir en los medios; lo único que hacen es huir de la guerra y esperar a que acabe para volver a casa. Piden ayuda para acometer esa transición porque ellos no quieren vivir a costa de los europeos, quieren recuperar su vida.

Le gustaba vivir en Siria; lo tenía todo; estaba su familia, tenía un trabajo, amigos y una ciudad y ahora su situación ha cambiado. Ha conseguido hacer una pequeña familia en Lesbos, donde colabora con diferentes ONGs y ayuda a los sirios que llegan a las costas.

Ana Marcello, diputada de Unidos Podemos, ha estado presente para acompañar a Omar en su aventura. Ella se ha visto sorprendida porque Omar «no pierde la sonrisa» y esa es la «mejor herramienta» para que su voz sea escuchada.

La congresista por León cree que este tipo de actividades es importante para entender «que los refugiado son personas, no nos podemos olvidar de ello, huyen de su país y de una guerra que generan otros países por decisiones políticas». Marcello descarta que toda la responsabilidad caiga sobre Turquía y considera que Europa sigue «dando la espalda» a los refugiados por no abrir vías seguras para que las personas puedan salir de esa situación.

Omar estuvo 14 horas en el agua, en un mar que se ha tragado a miles de personas, hasta que completó los diez kilómetros que separan la costa de Turquía de la de Lesbos. Ahora, ha querido simbolizar con esta actividad el drama que viven día a día sus compatriotas.

 

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