«Es habitual tener que enfrentarnos a ellos; vienen a hacer el gamberro y se suben a las naves»

A la izquierda, la nave industrial donde ocurrió el suceso. / Noelia Brandón

El arrendatario de la nave donde un joven sufrió un grave accidente al caerse desde el tejado lamenta que jóvenes acudan a la finca abandonada de Oblanca a hacer botellón, hogueras y fiestas «y puedan ocurrir estas desgracias»

RUBÉN FARIÑASLeón

No era la primera vez que ocurría un hecho similar, aunque hasta la fecha nunca había acabado en desgracia.

Los dueños de la nave donde un joven caía desde el tejado en el que se encontraba subido, y que había accedido por las abandonadas instalaciones de Oblanca, han lamentado lo ocurrido y denuncian que sea algo habitual.

Suceso en San Andrés

«Aquí se juntan diversas pandillas de gente joven, de 13 a 15 años, y lo típico es que hagan botellón, hogueras, fiestas y vete tú a saber si otras cosas», denuncia el dueño de la empresa donde tuvo lugar el suceso en el que un joven, que estaba subido al tejado acabó cayéndose al quebrar la techumbre.

Estos actos preocupan a los arrendatarios de la zona industrial y no se explican como alguien en su sano juicio puede andar entre las ruinas y subirse a las cubiertas de las propiedades privadas.

De hecho, han vivido varios episodios desagradables con estos jóvenes que ocupan la finca aledaña, ya que «suelen envalentonarse un poco» y suben a los tejados y cubiertas de las naves, saltan y, evidentemente, «pueden ocurrir cosas como estas desgracias».

La policía científica tomó declaración a los propietarios y con ellos acudieron hasta la instalación abandonada para comprobar cómo se encuentran las zonas de riesgo. Ahora, denunciarán los daños sufridos en la nave porque «estas gamberradas provocan una serie de daños y perjuicios y alguien tiene que hacer frente a este tipo de cosas».

El único ánimo de la denuncia es «desalojar de aquí los problemas», que se vienen sucediendo en esta finca de la carretera de Caboalles, dentro del término municipal de San Andrés del Rabanedo. «En diversas ocasiones hacer frente y llamar a la policía en esta zona al margen de las ruinas de Oblanca porque es habitual tener que enfrentarte a ellos para que dejen de hacer el gamberro».

En esta ocasión, la gamberrada ha acabado de forma trágica y los propietarios reclaman controlar la instalación para evitar este tipo de acciones y que una nueva desgracia ocurra en sus propiedades.