«Bendita la hora en que llegó la UME»

Los militares de la UME de León provocan admiración y reconocimiento con sus intervenciones en los fuegos del Principado de Asturias | Los militares custodiaron, defendieron y salvaron la casa de una vecina de la localidad de Castañedo tras ser cercada por el fuego

Efectivos de la UME durante su intervención en Asturias./Xuan Cueto
Efectivos de la UME durante su intervención en Asturias. / Xuan Cueto
BELÉN G. HIDALGOBelmonte de Miranda

En la parte más alta del pueblo belmontino de Castañedo, en el Principado de Asturias, la Unidad Militar de Emergencia (UME) de León aún mantenía este martes desplegados sus efectivos con una misión muy concreta: custodiar la casa de la vecina Margarita Fernández.

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Por su ubicación y al estar rodeada de monte, los servicios de extinción de incendios optaron por instalarse a las puertas de su casa para que, en caso de que las llamas se envalentonasen, pudiesen ponerles freno y salvaguadar 'Ca La Lina', la vivienda en la que nació esta mujer de 77 años que se niega a abandonar esa casa que con tanto esfuerzo rehabilitó como tributo a los orígenes humildes de su familia tras jubilarse.

«No lo puedo evitar. Estoy atacada de los nervios», afirmaba Margarita, achacando a su edad este temor. «Bendita la hora en que esta gente se acercó a defender la casa. Me dan paz y me sentí muy arropada. Sé que son muy eficaces», dijo con la mirada puesta en los miembros de la UME. «Son muy atentos», confesó, agradecida, por el trato de los militares que, además de su trabajo, la tranquilizaron, «lo primero son las personas», recordó uno de ellos.

La angustia de Margarita comenzó la tarde del domingo. Rememoró como su familia, que acudió a visitarla, le preguntó cómo podía respirar con todo el humo que había en la zona. «Soy asmática. El domingo no se veía, estaba todo cegado por el humo. Todavía hoy, al pasar el paño en la casa había cenizas y desde el domingo no abro las ventanas pero se cuela por todos lados», indicó esta vecina que presumió de calidad de vida asegurando que «luego aquí depuras».

«Hasta que no llegó la UME aquí no se veía»

Margarita no podía dejar de halagar a los militares, mientras explicaba que habían acudido al monte a prevenir esa misma mañana el avance de las llamas. «Conozco muy bien ese monte. Yo subía allí con el ganado, pero eran otros tiempos. Entonces estaba todo limpio y subías con unas alpargatas que atabas con una cuerda. Hoy está todo abandonado y no hay quien entre», lamenta esta vecina.

No es la única en el pueblo que comparte la admiración por los militares y la sensación de abandono en la que se encuentran. Apenas unos metros más abajo vive Valentín Álvarez, que se mostró «más tranquilo», aunque reconoció que «hasta que no llegó la UME aquí no se veía».

«Ya pasó hace unos años, pero no vino el ejército. Está todo abandonado y queman para pastos. Además, debería haber más limpieza en los montes y pistas para que pudiesen entrar camiones como los de esta gente», dijo señalando a los miembros de la UME.