La tómbola autonómica de la selectividad

Cada autonomía utiliza la fórmula y criterios de corrección que quiere; solo Castilla y León y La Rioja respetan el sistema estándar del Ministerio de Educación

Ejercicio de Castilla y León de la última EBAU. /
Ejercicio de Castilla y León de la última EBAU.
Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

El examen de Historia de España de Castilla y León es, al lado del de comunidades como Cataluña, Valencia o Murcia, de un atractivo similar al de una hoja del BOE. De hecho es casi idéntico, porque las preguntas responden exactamente al modo en que se describen los estándares de aprendizaje de la asignatura en la orden ministerial. Incluso responden a la división por bloques y asignan a cada bloque la puntuación que exige la norma.

Es decir, que respeta el modelo de examen y de calificación al máximo. Algo que solo puede decir, además de Castilla y León, La Rioja. Al menos, los riojanos se encuentran, en la hoja con los criterios de corrección, un aliviador «se relativizará el fallo puntual de fechas u otros datos concretos», que ya es algo.

En el resto de comunidades, cada cual hace lo que quiere con el porcentaje aplicado a cada bloque, con el estilo de preguntas y con los temarios. Hasta el punto de que exámenes que en apariencia resultan complejos, como el de Baleares, esconden un truco. En la opción A y en la opción B del año pasado, los bachilleres baleares no se encontraron ni una sola pregunta referida a los cuatro primeros bloques de contenidos. Además, la primera pregunta, con un comentario de texto, vale 3 puntos y en su enunciado orienta al alumno para que responda lo mejor posible. Por ejemplo, en el texto del manifiesto de Franco del día 17 de julio de 1936 explica: «Indica como mínimo la trascendencia de la fecha, la valoración que se hizo de la política española en los meses anteriores inmediatamente a la fecha del texto y algún hecho concreto al que se refiere el autor. Comenta las ideas fundamentales del texto relacionado con el sistema de gobierno instaurado por el general Franco».

En cuanto a lo de obviar bloques de contenidos, algo similar ocurre en Canarias, donde todos los temas a desarrollar (con 4,5 puntos de valor) son posteriores a 1876 y además permiten al estudiante elegir uno entre tres disponibles en la opción A y lo mismo en la opción B. La prueba se completa con nueve preguntas cortas de las que los estudiantes deben responder a tres. Ahí sí se incluyen cuestiones de los primeros bloques, pero en todo caso entre esas nueve aparecen al menos tres preguntas también posteriores al bloque cinco.

En otras comunidades se realizan preguntas de un estilo más propio de otras etapas educativas. En Castilla La Mancha, por ejemplo, el primer ejercicio (1,5 puntos) pide que se una cada fecha con su acontecimiento histórico. La más antigua se remonta a 1561. Antes de eso no hay nada.

Ejercicio de Castilla La Mancha. Une cada fecha con su hecho, por 1,5 puntos.
Ejercicio de Castilla La Mancha. Une cada fecha con su hecho, por 1,5 puntos.

En las preguntas a desarrollar, dos de los tres tramos son del siglo XIX en adelante. Y una de las preguntas de la opción A se puede basar en el comentario de texto propuesto enla opción B, ya que está relacionado con el mismo tema, «el Gobierno provisional y la Constitución de 1931».

Complete la frase

En Murcia, una pregunta con un valor de 0,5 puntos, a una décima por respuesta acertada, se realiza con la fórmula de completar la frase. Un ejemplo de junio de 2017: «Las infraestructuras de comunicaciones romanas terrestres (las carreteras) se conocían como...». En Cantabria, comunidad que marca como «prioritarios» 27 de los 97 estándares del Ministerio, los alumnos se juegan ocho puntos eligiendo cuatro preguntas de seis, ninguna de ellas anteriores al bloque V. Los alumnos eligen tema a desarrollar o comentario de texto, pregunta que tiene un valor de 6 puntos.

Contenido Patrocinado

Fotos