El tejido empresarial de Castilla y León dificulta la empleabilidad de los titulados en Humanidades y Ciencias Sociales

Presentación del estudio de empleabilidad./
Presentación del estudio de empleabilidad.

La ULE acoge una jornada que busca facilitar el futuro laboral de esos profesionales

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El tejido empresarial de Castilla y León dificulta la empleabilidad de los titulados en Humanidades y Ciencias Sociales. Así lo recoge el estudio presentado hoy en la jornada ‘El futuro de la empleabilidad de los titulados en Humanidades y Ciencias Sociales’, organizada en la capital leonesa por el Consejo Social en el marco del Foro Universidad Empresa, con la financiación de la Junta y el Instituto de competitividad Empresarial (ICE).

El decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la ULE, Juan Matas, señaló que el estudio es obra 17 investigadores de las cuatro universidades públicas de Castilla y León en ocho meses de trabajo y que su importancia radica en que constituye “el primer paso para adquirir un conocimiento real de la situación”. El trabajo arroja “resultados variopintos, contradictorios y muy interesantes”, y hace posible detectar que estas áreas de conocimiento “tienen presente y futuro”.

Matas señaló que los titulados en Ciencias Sociales y Humanidades tienen “una empleabilidad muy alta en el ámbito educativo”, que sin embargo, “no abarca a la totalidad de los egresados”. A este respecto afirmó que en torno a un 20 por ciento ha de marchar al extranjero, “donde sí tienen posibilidades de desarrollar las actividades para las que se han preparado”. A ello hay que añadir un porcentaje muy elevado de empleo en sectores que no tienen nada que ver con su formación, lo que se justifica en alguna medida porque “el tejido empresarial que tenemos en Castilla y León condiciona la absorción de los egresados, ya que ofrece pocas posibilidades”.

El decano de la Facultad de la Facultad de Filosofía y Letras de la ULE comentó además que el estudio recomienda una “modernización de las empresas, y la adopción de multidisciplinaridad, como forma de colaboración entre graduados de diferentes áreas de conocimientos”. También insistió en otro aspecto de gran importancia en su opinión, como es que “se suele perder de vista la internacionalización, y no hemos de olvidar que el español es un enorme potencial que está desaprovechado”.

Finalmente, una de las principales conclusiones del trabajo indica que a la universidad “le queda un largo camino que recorrer para mejorar los procesos de orientación a estudiantes preuniversitarios. Este camino, -se apunta-, pasa obligatoriamente por una mayor coordinación con los institutos, un cambio de discurso que adapte la información a los intereses de los estudiantes, y una profunda renovación de las actividades que se llevan a cabo”.

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