Revelada la evolución genética de toxinas producidas por hongos que afectan a importantes cultivos

Revelada la evolución genética de toxinas producidas por hongos que afectan a importantes cultivos

Un trabajo realizado por investigadores de la ULE en colaboración con científicos de EEUU y Corea del Sur, ha sido publicado por 'Plos Pathogens'

LEONOTICIAS

Investigadores del Campus de Ponferrada de la Universidad de León (ULE), junto con expertos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y de la Administración de Desarrollo Rural de Corea del Sur, han publicado en la revista 'PLOS Pathogens' un estudio genético sobre las toxinas que producen ciertos hongos dañinos para la agricultura, tal y como ha dado a conocer hoy la Agencia para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología (DICYT). La importancia del trabajo reside en que los datos obtenidos pueden ayudar a combatir mejor este problema, reduciendo el uso de pesticidas.

Las toxinas que han estudiado, llamadas 'tricotecenos', son liberadas por hongos de nueve géneros diferentes, entre ellos Fusarium, y afectan a cultivos importantes, por ejemplo, el trigo y la cebada. Cuando esto ocurre no sólo echan a perder las cosechas, sino que también son un peligro para los animales y la salud de las personas, aunque en la agricultura extensiva de los países desarrollados el problema resuelve con fitosanitarios.

«Estas toxinas y sus genes se llevan estudiando desde hace tiempo, pero siempre de forma aislada», ha declarado a DiCYT Santiago Gutiérrez Martín, investigador de la Universidad de León. «Lo que hemos hecho nosotros es analizar todos los hongos importantes, un total de 20 genomas, 12 que son nuevos y 8 que ya se habían secuenciado, y con ello podemos estudiar su evolución y ver cómo se han originado las toxinas».

Investigadas 150 toxinas producidas por los hongos

En total han reunido información sobre 150 toxinas producidas por estos hongos y cada una de ellas tiene una estructura diferente debido a modificaciones que puede haber provocado un solo gen, de la misma forma que las especies evolucionan y van marcando diferencias por pérdidas y ganancias en el genoma. Ahora queda por determinar qué diferencias en los hábitats han conducido los cambios estructurales en los tricotecenos.

«De esta forma podemos saber qué papel tiene cada uno de los genes y en qué etapas de la evolución de los hongos se ha podido incrementar o disminuir su toxicidad», explica Gutiérrez Martín.

A partir de estos datos, los científicos pueden identificar hongos naturales que sean menos virulentos y contrarrestar así a los más dañinos. «Esta estrategia se ha usado en otros casos en producción agrícola, ahora podemos saber qué genes son los más virulentos y, si seleccionamos los hongos que no los tengan y los introducimos, pueden desplazar a los más perjudiciales de forma natural». Se trata de un procedimiento que permitiría reducir el uso de fitosanitarios que contaminan el medio ambiente. Los investigadores también creen que se podrían usar moléculas de los hongos para que las plantas se defiendan, es decir, serían una especie de vacuna con la que prevenir al sistema inmunológico antes de la llegada del patógeno.

Contenido Patrocinado

Fotos