Liberadas una lechuza y una avutarda atendidas en la ULE

Avutarda liberada.

El Servicio de Medicina y Cirugía de Animales Silvestres del Hospital Veterinario de la ULE desempeña una importante labor de recuperación de nuestra fauna

LEONOTICIAS

Este viernes han sido entregadas a los Servicios Territoriales de Medio Ambiente de León una lechuza y una avutarda, recuperadas ya de las lesiones que las llevaron a ser atendidas por el Servicio de Medicina y Cirugía de Animales Silvestres y Nuevos animales de Compañía del Hospital Veterinario de la Universidad de León (ULE), que trabaja bajo la dirección de la Dra. Alicia Ester Serantes.

«La lechuza, -explica la profesora Serantes-, llegó con un proceso neurológico asociado a un accidente, y será liberada hoy mismo en un área próxima al lugar donde padeció el accidente que la llevó al Hospital, pues ya vuela y caza por sí misma». En el caso de la avutarda, un ejemplar joven que padeció un traumatismo grave en un ala, «va ya camino de la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila, una de las joyas naturales de nuestra comunidad, donde se localiza la mayor densidad de individuos de esta especie en el mundo, por lo que se espera pueda ser, en un futuro próximo, una más de las reproductoras de esta colonia, aportando su dotación genética para aumentar la diversidad de este valioso núcleo zoológico».

En las instalaciones de la Unidad de Cirugía queda un halcón abejero, que se está recuperando de la intervención quirúrgica a que ha sido sometido, y que en su momento será también entregado a los Servicios Territoriales de Medio Ambiente de León.

Conservación medioambiental

La profesora Serantes explica que los diferentes Servicios Clínicos de Medicina, Cirugía y Diagnóstico por Imagen de la Consulta pública de la Facultad, este viernes del Hospital Veterinario de la Universidad, han atendido «desde siempre, al menos desde que los conocí allá por la década de los años 80 del siglo pasado, y sin más interrupción que el periodo de 2009 a 2013», a los ejemplares silvestres que le eran remitidos tanto por particulares como por los propios Servicios de Medio Ambiente.

Se trata de ejemplares de numerosas especies, «desde el pequeño reyezuelo común hasta el águila imperial (pasando por casi todas las especies de aves rapaces ibéricas, numerosas paseriformes, avetoros y avetorillos, chotacabras, críalos, garzas, cigüeñas, espátulas...); desde la pequeña comadreja al imponente oso pardo (pasando por casi todos los mustélidos y cérvidos de nuestra península, liebres y conejos, gatos monteses, lobos, zorros, jabalíes...); desde la tortuga boba hasta el lagarto ocelado, pasando por el galápago europeo y diversas serpientes».

Es sin duda una importante labor que, como apunta Ester Serantes, «con el nuevo curso parece que empieza con buen pie, en lo que a nuestra fauna silvestre se refiere».

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