La ULE analiza la escasa vacunación de los profesionales sanitarios contra la gripe A

Vacunación contra la Gripe A./
Vacunación contra la Gripe A.

Una Investigación de la Universidad de León sobre el comportamiento de los profesionales de la salud ante un caso de gripe excepcional ocurrido en 2009-2010 viene a incidir en la poca concienciación de la necesidad de vacunarse

JOSÉ PICHEL

El virus de la gripe A (H1N1) se propagó por todo el mundo en 2009. Ante la gravedad de la pandemia, en España se llevó a cabo una campaña de vacunación que incluyó a los profesionales de la salud, un colectivo clave para evitar la transmisión. Sin embargo, la mayoría de los sanitarios optó por no vacunarse. Un amplio estudio realizado en siete comunidades autónomas analiza ahora los factores que influyeron en aquella falta de respuesta.

Las mujeres, el personal de enfermería y los menores de 45 años fueron los colectivos que menos se vacunaron, según el artículo que recoge los resultados en la revista Research in Nursing & Health. En general, quienes tomaron esa decisión lo hicieron por considerar que no convivían con personas que fueran grupo de riesgo y por tener poca convicción sobre la eficacia de la vacuna. Además, mostraron poca preocupación por contraer la enfermedad, por infectarse en el trabajo y por transmitirla a los pacientes. Asimismo, quienes no se vacunaron frente a la gripe A tampoco solían hacerlo frente a la gripe común.

«Ante la situación de alerta establecida por el Estado en aquel momento y atendiendo a que los profesionales de la salud corresponden a un grupo de especial interés para el control de la gripe, los resultados ideales serían unos datos de vacunación altos», explica a DiCYT uno de los responsables del estudio, Antonio Molina de la Torre, investigador del Área de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de León.

Sin embargo, los datos demuestran que estuvo muy lejos de ser así. El estudio se llevó mediante una encuesta en la que participaron 1.661 profesionales de Andalucía, Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid, Navarra y País Vasco. Todos respondieron preguntas acerca de la vacuna estacional y pandémica. En la temporada 2009-2010, el 38,2% se había puesto las dos, el 22,1% tenía solo la vacuna estacional y el 4,7% solo la pandemia.

En cualquier caso, el objetivo era «buscar aspectos que caractericen a aquellos profesionales de la salud que decidieron no vacunarse de la gripe pandémica con el fin de plantear futuras intervenciones que vayan dirigidas a mejorar las tasas de vacunación en estos grupos», señala el autor. Además, «es un estudio que por su diseño es susceptible de sufrir bastantes sesgos, por lo que todos estos resultados hay que tomarlos con cautela», advierte.

La importancia de vacunarse

No obstante, muestra una tendencia que los expertos consideran preocupante. «La vacuna contra la gripe es una medida primordial en la prevención de la enfermedad al generar inmunización personal, pero también por reducir la susceptibilidad a nivel comunitario», destaca Molina de la Torre. En particular, es recomendable para el personal sanitario, ya que constituyen «la primera línea en el sistema de salud y, dada su proximidad a los pacientes infectados, pueden tener un papel como posibles transmisores a otros pacientes que son grupos de riesgo, pero también por su papel como modelo a seguir para los pacientes», señala.

En situaciones de pandemia como fue el caso de la gripe A, «la vacunación es una medida que toma aún mayor interés ya que la susceptibilidad en el total de la población es mucho mayor al no haber habido contacto previo con esa cepa del virus, lo que hace más necesario vacunar a un mayor número de personas y el papel del profesional como modelo de salud se incrementa aún más».

Por eso, los resultados de esta investigación ponen de manifiesto que es necesario llevar a cabo una labor de concienciación sobre la vacunación antigripal entre los profesionales sanitarios. «No puede ser puntual cuando llega una situación de gripe pandémica, puesto que el principal factor condicionante para que los profesionales se vacunaran, fue que tuvieran ya ese hábito con la vacuna estacional en años anteriores», destaca el investigador de la Universidad de León, «es necesario incrementar las tasas habituales de vacunación entre los profesionales si queremos que en esas situaciones excepcionales también se responda adecuadamente».

Campañas específicas

Aunque ya se realizan campañas para fomentar la vacunación antigripal tanto entre los grupos de riesgo como entre los profesionales sanitarios, los datos de este estudio permiten planificar mejor estas acciones. «Hay perfiles de profesionales que tienen menos hábito de vacunarse, así que sería interesante plantear campañas preventivas y formativas dirigidas a esos colectivos con el fin de mejorar las tasas de respuesta», afirma.

Asimismo, en dichas campañas «habría que tener en cuenta la evidencia científica disponible de modo que se actúe sobre las creencias y actitudes hacia la vacunación de los profesionales sanitarios».

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